Las 24 Horas Híbridas de Toyota se están convirtiendo en tradición y en una de esas citas que están señaladas en el calendario. Se acaba de celebrar la cuarta edición de esta competición que pretende demostrar la firme apuesta que tiene la marca nipona por los coches híbridos. Tras el experimento del año pasado corriendo con toda la gama, este 2017 se recuperaba el formato inicial. El coche elegido no podía ser otro que el Toyota C-HR.

Este SUV compacto ha supuesto toda una revolución en la marca y pretende ser uno de los modelos más vendidos de la gama. En este modelo se ha buscado el riesgo y de ahí proviene su llamativo aspecto, que no deja a nadie indiferente. Y obviamente, en nuestro país solamente se ofrece con el sistema de propulsión híbrido de 122 CV, el mismo que lleva el Toyota Prius y que ya pusimos a prueba a finales del pasado año.

Ascari Race Resort

Track 1 + Track 2 de Ascari / Foto de RacingCircuits.info

Era mi primera vez en Ascari y tengo que decir que allí se comenzó a respirar un ambiente mágico desde que el autobús cruzó la puerta. Este circuito fue concebido como algo sin límites, una fantasía hecha realidad por un acaudalado entusiasta. Enmarcado en la serranía de Ronda (Málaga), fue creado siguiendo el curso natural del terreno, encontrando interesantes desniveles y peraltes. Las curvas fueron bautizadas tomando inspiración de las de otros circuitos famosos.

El trazado de Ascari puede presumir de ser el más largo de España con 5.425 metros de longitud. Sin embargo, para esta ocasión solamente utilizaríamos dos sectores, en total 3.872 metros. Es un recinto privado y centrado en sus socios, por lo que rodar aquí iba a ser una experiencia única. Además del seductor trazado, cuenta con unas completas instalaciones que tienen un cuidado exquisito.

Los preparativos

Precisamente nada más bajarnos del autobús nuestro primer destino es la sala de briefing. Allí recibimos todos los detalles de la carrera. La vuelta al formato tradicional simplifica las cosas: nos dan 125 litros de gasolina y el que más distancia recorra en las 24 horas será el ganador. También nos explican las reglas y las sanciones que tendremos en el caso de que nos las saltemos. Bridgestone es el partner que se encargará de proveer los neumáticos, unos Turanza T001 que destacan por su equilbrio.

También en ese momento conocemos uno de los puntos que más nos preocupaba: la distribución de los equipos. A las 24 Horas Híbridas de Toyota estábamos invitados 30 periodistas del motor y seis entusiastas de la marca en redes sociales. Por lo tanto habría seis equipos formados por seis personas cada uno. El equipo 4 estaba formado por Raúl Toledano (eldiario.es), David Vara (Más que Coches), Álvaro Ruiz (Car & Driver), Javier Gómara (motor.es), José Ricardo Ronco (Fan RRSS) y un servidor representando a coches.com.

Comienza la carrera

Salida estilo Le Mans

Tras el briefing tenemos un rato para comer algo y cambiarnos, pues a las 15:00 comenzará la carrera que se extenderá hasta el día siguiente. Aprovechamos ese rato para hacer la primera reunión de equipo e ir planificando la estrategia y los turnos de conducción. Cada miembro del equipo puede conducir como mucho una hora seguida y no puede volver a coger el coche hasta pasadas dos horas. Decidimos que ‘Richard’, nuestro compañero que viene a través de las redes sociales de Toyota sea el primero. Es propietario de un C-HR y para él será más fácil realizar la salida.

Porque las 24 Horas Híbridas comienzan con una salida al más puro estilo Le Mans, con los pilotos corriendo hacia el coche. Tras la recta les espera la estrecha chicane, por lo que hacer una buena salida sería importante. Con la carrera en marcha comienzan las comunicaciones. La organización ha dispuesto un walkie-talkie en cada vehículo mediante el cuál guiamos al piloto acerca de sus tiempos por vuelta y nos devuelve los datos del consumo.

Desde el principio intentamos ser conservadores. Creíamos que lo mejor sería centrarnos en hacer buenos consumos sin descolgarnos demasiado de la cabeza de carrera, para llegar al final con autonomía y poder correr. Pero para eso queda mucho todavía. Una de nuestras premisas era evitar la zona Power, en la que el motor térmico denota su presencia, y afianzarnos en la zona Eco a la vez que aprovechamos las inercias.

Se van sucediendo los cambios de piloto. Aunque no lo parezca la zona del pit lane sería más decisiva de lo que creíamos. La entrada tenía que hacerse a velocidades inferiores a 30 km/h o seríamos sancionados. Y ahí caímos todos los equipos alguna vez a lo largo de la carrera. Nosotros seguimos adelante con la estrategia inicial y revisando los cálculos constantemente. Vamos bastante atrás en la clasificación, pero esto es muy largo.

Mi primer stint, buenas sensaciones

Según el orden establecido soy el penúltimo en subirme al coche, después se repetirá ese mismo orden cuatro veces para completar las 24 horas. Me enfundo el casco y espero en el pit a que llegue mi compañero. Tras un cambio rápido me encuentro rodando en un circuito totalmente nuevo para mí, intentando captar todas las referencias y de memorizar cada curva y cada detalle. La primera vuelta me la tomo como reconocimiento, a partir de ahí comienza lo serio.

Por suerte tengo experiencia con los híbridos de Toyota, he probado toda la gama y estoy familiarizado con su comportamiento. Con el paso de las vueltas voy ganando confianza, estoy haciendo un consumo de 5,8 l/100km y mis tiempos por vuelta rondan los 3 minutos, lo justo para no descolgarnos a la vez que ahorramos. Me voy dando cuenta de las claves del circuito y también de las del coche.

Una de las virtudes del Toyota C-HR es que dinámicamente es más parecido a un turismo que a un SUV. Su centro de gravedad bajo hace que nos de confianza en el paso por curva. Tanta que decido que solo voy a frenar en una curva, la llamada Oulton, en la que me había colado (sin consecuencias) nada más salir a pista. Lo de no frenar en el resto no era por gusto, sino intentando beneficiar los consumos y aprovechar al máximo las inercias.

Había algunos momentos que requerían de fe en el C-HR. En la chicane ‘Rafael’ después de recta nos ‘tirábamos’ a unos 100 km/h y el coche entraba forzado y tras un par de botes. Tras ella bajábamos a la curva ‘The Screw’ en la que no tocar el pedal izquierdo hizo que nos saltara el ESP en alguna ocasión. Otra de las que tenían miga era ‘Gachot’, con una amplía salida que nos daba margen. Y una de las más divertidas para mi gusto era la doble curva a izquierdas antes de volver a pasar por recta, entrando con fe a 90 km/h y manteniendo la trayectoria durante todo el viraje.

Cae la noche en Ascari

No llevábamos ni un tercio de la competición y ya estaba anocheciendo en Ronda, llegaba uno de los puntos críticos de la carrera. Cierto es que la organización nos había cedido a cada equipo un box con literal y un saco de dormir, pero casi nadie pasó por allí demasiado tiempo. Esa adrenalina que despide la competición nos tenía a todos embriagados mientras estábamos en el hospitality siguiendo el resultado desde las pantallas.

También contábamos con una aplicación móvil llamada Speedhive que nos daba los datos en directos y que era muy útil para tener presente los tiempos de las últimas vueltas. Los 43 litros que tenía inicialmente nuestro C-HR iban desfalleciendo y decidimos realizar el primer repostaje un poco antes por estrategia. Éramos de los primeros en vaciar a manivela (con el esfuerzo correspondiente) el primero de los tres bidones de 27,3 litros de los que disponíamos.

El equipo 4 repostando

A la 1 de la mañana volvía a subirme al coche y las cosas seguían por el estilo. Nuestro equipo se mantenía paciente cuidando los consumos y sin preocuparnos por la diferencia respecto al líder. De noche el circuito parece cambiar y te ves obligado a mantener la concentración para no cometer errores. Ascari está rodeado por naturaleza, tanto es así que se me cruzó un zorro por la pista. O eso, o fue una alucinación por falta de sueño.

Tras bajarme del coche de mi segundo y nocturno stint me quedo con el seguimiento de mi compañero a bordo. Algunos integrantes del equipo han aprovechado para dormir un rato y alcanzamos el ecuador de la carrera (3:00h) en un ambiente en el que reinaba la cafeína para sobrevivir al cansancio. Tras la llegada de algún compañero que le ha tocado conducir aprovecho para ‘descansar la vista’ un par de horas.

Amanece que no es poco

Tras apenas poder haber conciliado el sueño me dirijo de vuelta a la sala común ansioso por saber qué había pasado en mi ausencia. Habíamos vuelto a repostar y seguíamos fuera del podio, me volvía a subir al coche y no eran ni las 7 de la madrugada. Me acompaña una somnolencia aguda, pero sigo a lo mío, concentrado en mi conducción e hilando fino. Me llaman de boxes para que pare a hacer el primer cambio de neumáticos.

Me bajo del coche mientras dos compañeros sustituyen ambos neumáticos delanteros (los traseros aguantaron toda la carrera). Lo cierto es que los Bridgestone Turenza T001 habían aguantado de lujo teniendo en cuenta lo agresivo de la conducción. Algunos equipos tardarían algunas horas más en cambiarlos, pero los nuestros tenían los hombros muy desgastados, sobre todo el neumático derecho debido a las exigentes curvas a izquierdas.

Vuelvo al coche estrenando ruedas y las sensaciones se transforman por completo. Anteriormente me tenía que pelear para mantener la trayectoria en algunas curvas. El C-HR con ‘zapatos nuevos’ pisa fuerte y me deja margen para ir más rápido sin aumentar el consumo. Llegando al final del stint asisto a un momento mágico, sale el sol por el horizonte de Ascari, una estampa que haría disfrutar a cualquier entusiasta del mundo del motor.

Me bajo del coche y tardan poco en llegar los churros con chocolate que tenemos como desayuno. Durante la mañana observamos como van entrando los nervios y otros equipos empiezan a rodar fuerte, más cerca de los 2:30 que de los 3 minutos por vuelta. Tampoco queremos quedarnos muy atrás así que intentamos seguir el ritmo a pesar de descuidar los consumos. Lo positivo es que otros equipos también han tenido que parar a cambiar neumáticos y se van igualando las cosas.

Final trepidante

Ya hemos puesto los 27,3 litros de gasolina que nos quedaban en el depósito, a partir de ahora un ojo tiene que ir fijo en la autonomía. Tras varios stints vemos que los kilómetros restantes van bajando demasiado rápido, surgen las dudas sobre la estrategia y si llegaremos con opciones al final. Me toca subirme al coche por última vez y son casi las 13 del mediodía, con el sol bien arriba calentando y yo sin aire acondicionado sudando la gota gorda.

A falta de dos horas de carrera ya estamos apretando y veo por primera vez consumos por encima de los 7 litros en el marcador. Mis tiempos son buenos aunque desde dentro del coche no se si llegarán la autonomía y los neumáticos. Me bajo con sensaciones encontradas y dejando el coche con unos 100 kilómetros de autonomía. El penúltimo relevo se mantienen las cosas y hacemos el último cambio un poco antes, no queríamos apurar y que nos obligasen a cambiar neumáticos de nuevo.

Falta menos de una hora de competición y rodamos en tercer lugar. La mayoría de equipos están echando cuentas y se dan cuenta de que no llegan. Su autonomía es muy baja y se ven obligados a levantar el pie para acabar la carrera. Nosotros habíamos sido los últimos en repostar y contamos con esa ventaja, cambiamos de ritmo y empezamos a recortar distancias respecto a los equipos que nos preceden.

Cuando queda un cuarto de hora no sabemos que va a pasar, nos acabamos de quedar ‘a cero’ de autonomía y el equipo 5 marcha en cabeza sacándonos más de una vuelta de ventaja. El equipo 6 se ha quedado tirado y su C-HR aparcado en la arena nos recuerda lo que nos puede pasar de un momento a otro. Pero también escuchamos rumores de que otros equipos llevan rodando sin autonomía prácticamente la última hora. Todo o nada, es el momento.

Damos indicaciones a nuestro compañero Álvaro Ruiz para que vaya a tope. Marca la vuelta rápida de la carrera y va recortando a ritmo de unos 30-40 segundos por vuelta al coche que nos precede. Entramos en la penúltima vuelta en segunda posición y nos vamos al muro a animar. Los compañeros del equipo 5 no se percatan hasta que no nos tienen en el retrovisor debido al retraso de la actualización de datos en las pantallas. Les pasamos y cruzamos la línea de meta en primera posición. Pero son las 14:59 y todavía tenemos que aguantar esta vuelta en cabeza. Finalmente lo conseguimos

¡Ganamos!

De izq. a drch.: Raúl Toledano (eldiario.es), Mario Nogales (coches.com), Javier Gómara (motor.es), Álvaro Ruiz (Car & Driver), José Ricardo Ronco (Fan RRSS) y David Vara (Más que Coche)

Ahora sí, cruzamos la bandera a cuadros y esperamos en el pit lane a nuestro compañero para abrazarnos. También intercambiamos impresiones con el resto de equipos. Es sorprendente que una carrera de 24 horas, con sus 86.400 segundos, haya sido tan disputada y se haya decidido por poco más de 3 segundos (49 segundos respecto al tercero). Aunque todavía somos cautos, sabemos que todos los equipos hemos tenido penalizaciones y que pueden cambiar la clasificación final.

La organización desvela que tenemos 3 vueltas de penalización, solo hay un equipo que tenga menos y está fuera de la lucha. Ahora sí, ¡hemos ganado! El equipo 5, al que ganamos la partida en los últimos metros se ve relegado a la quinta plaza por 21 vueltas de penalización. Tanto nosotros como el equipo 2, nos quedamos con 454 vueltas y la clasificación final dice que nos hemos impuesto por 3,614 segundos.

En mi cabeza sigo repasando los increíbles datos obtenidos de estas 24 Horas Híbridas. Sin contar las penalizaciones hemos completado 457 vueltas al Circuito de Ascari, un total de 1.769 kilómetros. Más encomiable aún es hacerlo con solo 125 litros de gasolina, marcando un consumo medio de 7,06 l/100km y una velocidad media de 73,7 km/h. Para la celebración en el podio no pueden faltar el champagne ni el merecido trofeo.

Aunque haciendo balance, lo más importante de la carrera no ha sido la victoria. Me quedo con ambiente de competición, que nos hizo sentirnos pilotos por un día. También con el compañerismo y los buenos ratos con algunos colegas de profesión, a pesar de que se empeñaran en ponérnoslo difícil. Por no hablar de tener en cuenta la importancia de una buena estrategia y de que el Toyota C-HR puede llegar a ser competitivo en circuito, un ámbito para el que no está preparado.

En definitiva una experiencia inolvidable, una aventura muy recomendable en la que todo salió a pedir de boca. Un diez para la organización del evento y del Ascari Race Resort, al que espero volver más pronto que tarde. Un placer haber compartido coche y andadura con Richard, Raúl, David, Álvaro y Javi. Al final lo logramos.

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