El Abarth 205 fue un deportivo coupé fabricado por el experto Carlo Abarth entre 1950 y 1951. Apenas se fabricaron tres unidades de este chasis de competición (costaban como un Ferrari con motor de dos litros, era difícil encontrar clientes)… más una, la única que empleó el motor y transmisión que se había desarrollado para el nuevo Fiat 1100-103 y la única que carrozó Ghia. Hablamos del Abarth 1100 Sport by Ghia, uno de esos coches únicos ante los que solamente cabe quitarse el sombrero.

Se cree que fue diseñado por Giovanni Michelotti, uno de los más prolíficos diseñadores de deportivos del siglo XX, y es coetáneo de aquellos Chrysler carrozados por los turineses de Ghia (y de otros como el Fiat 8V Supersonic o el Jaguar XK120 Supersonic). El Abarth 1100 Sport by Ghia tiene reminiscencias de esa “era jet” en el frontal, con una parrilla abierta y muy ancha, la amplia distancia entre ejes o el techo en forma de pabellón… pero a una escala mucho menor.

El coche se expuso por vez primera en el Salón de Turin de 1953, donde también debutaba el Fiat 1100-103, lo que ayudaba a mostrar las capacidades de Abarth y Ghia para maximizar el dinamismo y estilo del nuevo modelo. Las revistas del diseño hablaban de “obra maestra del diseño“. Si echas un ojo a la galería de fotos, comprobarás que exageraban en absoluto.

Tras ser expuesto en Turín, el Abarth 1100 Sport by Ghia se vende a Bill Vaughn, un estadounidense que lo luce en el Salón de Nueva York de 1954 y lo presenta como Vaughn SS Wildcat, “el primer V8 con arbol de levas en Estados Unidos”. No hay pruebas de que realizase el cambio en ningun momento, sustituyendo el bloque de cuatro cilindros de 1100 cc.

Las décadas siguientes el coche estuvo desaparecido, hasta que apareció en un granero de Ashton, Maryland, en 1982. Por suerte cayó en manos de un apasionado que logró salvarlo. Llegó a las manos de su actual dueño en 2010, que invirtió nada menos que cinco años para restaurarlo a su estado original, tomando como referencia las imágenes tomadas en el Salón de Turín. Se aseguró de la autenticidad de cada una de las piezas empleadas, como el propulsor original de cuatro cilindros o ese delicioso interior en cuero azul.

No es extraño que los aficionados cuiden con mimo las piezas del glorioso pasado de Abarth. Porque no solamente esta unidad exclusiva sobrevive en estado excepcional (ganó su categoría en el Concurso de Elegancia de Pebble Beach de 2005). También los tres Abarth 205 de competición siguen en perfecto estado y sirven para recordar a los primeros de una larga lista de coches de carreras del escorpión, que dejaron huella en las carreras de pequeñas cilindradas durante décadas.

Será el próximo mes, durante la subasta que se celebra el 18 y 19 de agosto en Monterrey, California, cuando esta joya del automovilismo y del diseño cambie de manos. No hay todavía precio estimado, pero seguro que no le altan novias.

Fuente: RM Sotheby´s
Galería de fotos (por Angus McKenzie, cortesia de RM Sotheby’s):

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