Quizás como un mecanismo para llamar la atención ante el serio problema del cambio climático y la contaminación, el reciclaje de residuos está ganando con el paso de los años un protagonismo respetable en los círculos artístico de más alto relumbrón. Ejemplo de ello es el trabajo de John Chamberlain, un escultor norteamericano fallecido a finales del pasado año, que encontró la inspiración para su último trabajo en un lugar inesperado; un desguace de automóviles.

Sus esculturas están formadas por carrocerías prensadas o aplastadas y otras piezas de vehículos abandonas en el gran cementerio de coches. La última propuesta de Chamberlain estará expuesta hasta finales del próximo mes de mayo en el prestigioso Museo Guggenheim de Nueva York.

Aunque al final de su carrera era ya un escultor consagrado y una referencia en el panorama de las artes, Chamberlain tuvo que enfrentarse en sus primeros pasos a la incomprensión de su obra. Los grandes expertos aseguran que el escultor ha querido reflejar los efectos negativos de la siniestralidad en la carretera, como si en lugar de arte, Chamberlain hiciera campañas de concienciación sobre seguridad vial . Otra corriente de pensamiento, también equivocada, mantiene, sin embargo, que el único mérito de Chamberlain ha ido exponer unas cuentas piezas que encontraba en los desguaces, desestimando su labor de selección y composición.

Los lectores de coches.com, que se hayan visto seducidos por esta particular forma de arte, se alegrarán al saber que tras su paso por Nueva York, la exposición visitará otros países, entre ellos España, donde se podrá contemplar en el Guggenheim de Bilbao, una oportunidad única para observar el mundo del automóvil desde una perspectiva completamente nueva.

Vía: Yahoo!

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