Fue en 2018 cuando llegó al mercado la actual generación de Audi A8, la berlina de representación de la marca de los cuatro aros. Destacaba por su espectacular dotación tecnológica, estrenando un buen número de sistemas y presumiendo de ser el primero en estar preparado para alcanzar el nivel 3 de conducción autónoma. Sin embargo, ahora parece que el fabricante alemán va a descartar esta opción sin que haya llegado a funcionar plenamente.

A su llegada, el Audi decía que con su Traffic Jam Pilot podía alcanzar el nivel 3 de autonomía. Este sistema permitía que el coche circulase solo en algunas situaciones como los atascos, siendo capaz de parar y retomar la marcha sin que el conductor tuviera que intervenir. Sin embargo, la integración de estas tecnologías en los coches dependen de la legislación de cada país, por ello todavía no pudimos experimentarla cuando probamos este coche recientemente.

Precisamente eso es lo que está provocando que Audi renuncie a su tecnología. Hans-Joachim Rothenpieler, jefe de desarrollo técnico de la marca, afirmaba que actualmente, al no haber un marco legal, no es posible homologar estas funciones en un coche de producción. También entra la cuestión de que un uso indebido de la tecnología por parte de los usuarios podrían hacer que el fabricante fuera el responsable en caso de accidente, una cuestión peliaguda a nivel legal.

Parece que con estas cuestiones la euforia de la conducción autónoma se ha ido reduciendo y que Audi no seguirá luchando por el nivel 3 de autonomía en el lavado de cara del A8, que podría llegar el año que viene. Se une a Volvo, que consideraba «insegura» esta tecnología y se centrarán en mejorar los sistemas de asistencia a la conducción que dotan a sus coches de un nivel 2 de autonomía. Todavía está por ver si rivales como Mercedes o BMW consiguen tomarle la delantera en este ámbito con futuros lanzamientos como el Clase S o el iNext.

Fuente: Automotive News

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