A los que más nos gustan los coches, siempre nos agrada ver un modelo prestacional. Y si hablamos de un vehículo muy prestacional, más aún. Al mismo tiempo, es una pena que muchos de ellos podrían llegar a ver la luz, se quedan en meras especulaciones o prototipos. Este último es el caso del Audi RS8 que ilustra esta entrada. No es obra de un preparador, es un prototipo oficial de fábrica.

Este 2019, Audi Sport celebra el 25 aniversario de las siglas RS, el apellido de los coches más rápidos y radicales de su gama. Hasta la fecha, la división anteriormente conocida como Quattro GmbH ha lanzado al mercado un total de 25 modelos RS, una historia que comenzó con el RS2 Avant en 1994. Las bodas de plata de la división más prestacional de la compañía se están festejando con una exposición en el Audi Forum en Neckarsulm, Alemania.

Además del primer familiar deportivo de Audi y otras dos docenas de modelos RS, la exhibición también incluye un total de 14 rarezas. Entre ellas podemos encontrar una versión de competición del Audi TT RS de 2011 desarrollado para las 24 Horas de Nürburgring, el RS5 DTM ganador de la temporada 2013 y un prototipo de Audi RS8 que jamás llegó a producción; un “juguete” por el que más de uno pagaría.

Construido en 2013, este vehículo conceptual completamente funcional se basa en el Audi S8 de la generación anterior, con su mismo motor de ocho cilindros en uve biturbo de 4.0 litros y 520 CV. Con la ayuda de un inteligente sistema de tracción total quattro y un peso cercano a las dos toneladas, cubría el sprint de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos y alcanzaba los 250 km/h de punta (318 km/h deslimitado). Es de esperar que el RS8 fuese aún más rápido y potente.

El Audi RS7 Sportback lanzado también en 2013 contaba con 560 CV y 700 Nm de par motor provenientes del mismo motor, por lo que el RS8, probablemente, ofrecería cifras similares. Audi no dice por qué el RS8 no llegó a la línea de montaje, pero eso es porque, seguramente, tuvo algo que ver con que el S8 era lo suficientemente rápido y potente, y el RS7 Sportback cubría las demandas de quien buscaba una gran berlina prestacional.

Dejando a un lado el motor, el RS8 luce como debe hacerlo: combinando a la perfección una gran elegancia con una marcada agresividad. Sus tomas de aire crecen en tamaño e integran componentes de fibra de carbono, y su chasis está más cerca del suelo. Esas ruedas de 21 pulgadas en dos tonos esconden frenos carbocerámicos con pinzas de color naranja. Los detalles de su equipamiento no se especifican, pero sería el buque insignia de Audi en cuanto a tecnología.

En el interior, se puede ver un nuevo volante con la zona inferior achatada envuelto en Alcántara con costuras naranjas, y molduras de fibra de carbono a lo largo del salpicadero, la consola central, los paneles de las puertas y el pomo del selector de cambio rediseñado, así como un interruptor de arranque/parada heredado de Lamborghini. Sin embargo, el control giratorio para el MMI no se ve por ninguna parte y el cuadro de instrumentos no muestra, aparentemente, ningún dial digital.

Vía: Audi Forum Neckarsulm

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