Electrolineras (estaciones de servicio que sirven electricidad) o hidrogeneras (que sirven hidrógeno). Tendremos que acostumbrarnos a estos términos, pero también es posible que la estación de servicio del futuro sea capaz de dar servicio tanto a los coches eléctricos como a coches de hidrógeno desde la misma ubicación. Este descubrimiento (que puede ser revolucionario en un par de décadas) acaba de ser publicado por unos científicos de la Universidad de Glasgow.

Durante décadas, los ingenieros han buscado una alternativa al motor de combustión interna. Y es que, aunque debido a la contaminación sean tachado de malditos, no cabe duda de que la gasolina y el diésel son combustibles ideales debido a que tienene un increíble relación energía-masa. Son fáciles de producir y de transportar y, en apenas un par de minutos, un coche puede recargar su depósito ara recorrer cientos de kilómetros sin tener que repetir el proceso. El futuro pasa por dos vías:

  • Vehículos con célula de combustible de hidrógeno: Recargar un coche se tarda lo mismo que la gasolina, pero es caro de fabricar hoy en día y apenas hay lugares donde repostar. Son algunas de las trabas del hidrógeno.
  • Vehículos eléctricos: Hoy en día están más popularizados y la infraestructura de recarga avanza… pero se tarda horas en realizar una recarga completa.

Ambos tipos de vehículos, además, son incompatibles si atendemos al reabastecimiento de combustible. Al menos hasta ahora, después del anuncio de la Universidad de Glasgow liderado por el químico Leroy Lee Cronin.

Utilizando nanomoléculas suspendidas en un fluido, su nuevo sistema de baterías permitiría a dichos vehículos repostar en segundos en lugar de horas, además de producir electricidad o gas hidrógeno a pedido. En su batería de fujo dos tanques de líquido pasan por una membrana común que se sostiene entre dos electrodos. Esta membrana permite que los iones pasen entre los dos bucles de líquido, generando electricidad.

El punto fuerte una batería de flujo es que puede actuar como una batería convencional o como una pila de combustible. Además, puede recargarse retirando líquidos gastados y reemplazándolos por otros frescos. En el caso de la batería híbrida-eléctrica-hidrógeno utilizada por los científicos de Glasgow, el líquido es una suspensión de nanomoléculas, donde cada una de las cuales actúa como una pequeña batería. En concentraciones suficientes, aseguran que el líquido puede almacenar grandes cantidades de energía, que puede liberarse como electricidad o hidrógeno.

Según los investigadores, esta nueva batería puede recargarse en segundos, repostando líquido nuevo mientras se retira el viejo, que puede recargarse y usarse nuevamente. Esto significa que los vehículos eléctricos podrían recargarse en tiempos comparables a los de un tanque de gasolina, y dos vehículos con combustible diferente podrían usar el mismo surtidor. El sistema también puede proporcionar electricidad y combustible de hidrógeno en situaciones que requieren un alto grado de flexibilidad, incluso en situaciones de emergencia o remotas.

“Para que las energías renovables futuras sean efectivas, se necesitan sistemas de almacenamiento de energía flexibles y de alta capacidad para suavizar los picos y los valles en el suministro”, asegura Cronin. “Nuestro enfoque proporcionará una nueva ruta para hacer esto electroquímicamente e incluso podría tener aplicación en automóviles eléctricos donde las baterías todavía pueden tardar horas en recargarse y tener capacidad limitada. Además, la alta densidad de energía de nuestro material podría aumentar la oferta de coches eléctricos, así como a aumentar la capacidad de los sistemas de almacenamiento de energía para que no haya problemas de suministro en los momentos de mayor demanda”, concluye.

Fuente: Nature Chemistry, Universidad de Glasgow

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