BMW siempre ha tenido una relación idílica con las mecánicas V12. Aunque corre peligro en la actualidad, sus esfuerzos han hecho que se mantenga en la Serie 7 desde hace más de tres décadas. De hecho, McLaren les tomó prestado uno de esos bloques para ponérselo al F1, un vehículo que hizo historia. Ahora se descubre una historia muy curiosa y relativamente desconocida, la de este particular BMW Serie 7 con motor V16 que vio la luz en 1987.

En esa época, la marca bávara daba rienda suelta a su innovación en el apartado mecánico y se planteaba la creación de un V16 de producción. A pesar de que esta disposición de cilindros era algo inédita (más propia de los americanos, destacando el interés de Cadillac en ella), lo vieron factible y emplearon como base una mecánica bien conocida por los ingenieros. No fue otro que el bloque M70, el V12 de la época, que estaba montado en la segunda generación del Serie 7 (E32).

Tras ampliar la bancada con cuatro cilindros adicionales se quedó con una cilindrada de 6.7 litros (el V12 del que partía tenía 5.0 litros), un tamaño bastante a tener en cuenta (similar a los V12 de los Rolls-Royce y BMW M760i actuales). La mecánica V16 desarrollaba una potencia de 408 CV y 625 Nm de par, algo que no destacaría en la actualidad pero que era bastante superior a los 299 CV del Serie 7 más potente. Además, iba ligado a una caja de cambios manual de seis velocidades.

Para probar este motor en la vida real, fue instalado en un BMW 750iL de esa segunda generación E32. El proyecto fue bautizado como BMW 767iL Goldfisch o “Secret Seven” a nivel interno y tenía numerosas modificaciones. Al poner ese enorme mecánica bajo el capó, no había espacio para el sistema de refrigeración. Así que se llevaron esa parte al maletero, de ahí que tenga esa zaga tan peculiar con las tomas de aire sobre los pasos de rueda traseros.

Puede que ese fuera el motivo para finalmente no llevarlo a producción, la complejidad de meter un V16 en la berlina de representación. Se habría convertido en un referente por refinamiento y también por prestaciones, pues era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 6 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 282 km/h. Por desgracia, se quedó en una simple y bonita anécdota que merece la pena contar en estos tiempos.

Fuente: BMW Group Classic

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