En los últimos tiempos estamos asistiendo a un espectacular auge de los SUV coupé. Llamamos así a aquellos modelos con carrocería crossover que tratan de imitar las líneas dinámicas de un coupé mediante una caída de techo más progresiva. Es bastante habitual ver este tipo de ejemplares principalmente en las marcas consideradas como premium. Y para remontarnos a su origen probablemente tengamos que hablar del BMW X-Coupé Concept, un prototipo de lo más llamativo que nunca llegó a producción.

Corría el año 2001 y en el Salón de Norteamérica (celebrado en Detroit) era presentado este modelo de no dejaba a nadie indiferente. Había salido de la pluma del diseñador Chris Chapman, que viene directamente de la escuela de su jefe y tocayo, Chris Bangle, uno de los más influyentes de todos los tiempos. Se asentaba sobre la base del primer BMW X5 que había sido lanzado apenas dos años atrás, pero sus formas eran radicalmente diferentes.

Bajo el concepto del ‘flame surfacing’ de Bangle, aparecía un modelo de tres puertas con carrocería de aluminio que adoptaba unas formas fluidas que mezclaba superficies cóncavas y convexas. El frontal pasaba bastante desapercibido por el doble riñón y unos faros normales para lo que era la época. Sin embargo, la zaga ponía la nota discordante con un acceso al maletero mediante una cubierta asimétrica nada práctica, pero que facilitaba el acceso desde el lado derecho.

El curioso BMW X-Coupé Concept tenía una longitud de 4,58 metros, una anchura de 1,87 metros y tenía una altura de 1,48 metros. Porque ya había sido concebido para poder salir fuera del asfalto gracias a una generosa altura libre al luego y a la tracción total. Porque bajo el capó era todo convencional, equipaba un turbodiésel de seis cilindros en línea y 3.0 litros, el mismo que un 530d de la época, que desarrollaba 186 CV y 450 Nm de par.

Lo cierto es que la acogida de este modelo no fue demasiado positiva y nunca llegó a producirse. Como nota curiosa, en 2003 llegaba el BMW Z4, que tenía algunas claves de diseño pero adaptado a un formato mucho más atractivo. Posteriormente se supo que el desarrollo del Z4 venía de más atrás y que era el pequeño coupé el que había inspirado al BMW X-Coupé Concept y no al contrario. Cosas de la vida.

Lo que queda claro, después de todo, es que BMW no andaba demasiado desencaminada a principios del siglo pasado y que adelantó una tendencia que triunfa hoy en día y que ellos mismos han sabido explotar. Siguieron buscando la idea aunque con más lógica y algunos años después llegaría el BMW X6. La tendencia fue creciendo y no tardó en llegar el BMW X4. Más recientemente se ha adaptado al formato compacto con el BMW X2 y quién sabe lo que queda por llegar.

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