
Bosch ya prueba su pila de combustible de hidrógeno en los autobuses de Madrid
Hace unos años el transporte pesado estaba ligado de forma ineludible al diésel. El combustible para las largas distancias por excelencia tenía un papel fundamental en la sociedad, pero ahora parece que ha sido condenado. Apenas se venden coches nuevos de gasoil y estamos viendo movimientos para quitarlo de camiones y autobuses. En su lugar, los sistemas electrificados se van imponiendo, aunque no sin dudas. Ahí es donde el hidrógeno podría adaptarse a la perfección y ser el combustible del futuro.
Si nos centramos en el transporte urbano, vemos que desde hace un lustro aparecieron los primeros autobuses de hidrógeno. La ventaja principal es su autonomía elevada sin tener que pasar por largos tiempos de carga, este combustible se puede repostar prácticamente a la misma velocidad que la gasolina. Para seguir evolucionando, Bosch lanza su pila de combustible de hidrógeno más avanzada y la equipa en los autobuses de Madrid. Será un laboratorio de pruebas, pero es probable que termine llegando a producción.

Para llevarlo a cabo se ha aliado con el fabricante Irizar y la compañía Alsa, creando un autobús que monta el sistema FCPM C190 de 258 CV. La clave de esta pila de combustible es su configuración horizontal, ideal para alimentar este tipo de vehículos. También su ausencia de emisiones y la promesa de una autonomía que supera los 1.000 kilómetros. Como decíamos, cuando se agote el combustible los repostajes pueden hacerse en apenas 10-15 minutos. Esa es la verdadera clave para saltarse las limitaciones de los eléctricos y poder equipararse al tradicional diésel.
Para un autobús que hace trayectos cortos se ha visto que la electrificación total es plausible, pero para un interurbano que hace muchos kilómetros y necesita operar sin pausa, el hidrógeno es ideal. Para comprobar su operatividad, esta prueba prueba piloto en el transporte madrileño se extenderá durante varias semanas en condiciones reales con pasajeros a bordo. Se verá su durabilidad y fiabilidad en el día a día, obteniendo datos clave para el futuro. No hay que olvidar que la Unión Europea exige una reducción del 90 % de las emisiones en autobuses urbanos para 2030.

De ahí la importancia del desarrollo del hidrógeno en el transporte pesado, algo que Bosch está trabajando. Además de este sistema FCPM C190, también tienen disponible el FCPM C300 para autobuses y camiones de gran tonelaje, además del FCPM C100, más pensado para autocares urbanos. Durante un tiempo se podrá ver (y viajar) en este prototipo haciendo rutas por Madrid y comprobando si el hidrógeno llegará en algún momento a ser esa realidad prometida que limpiará las carreteras.
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