La firma alemana Volkswagen ha sido la primera en decantarse de forma decidida por el llamado “doble embrague”. En su caso, el nombre elegido ha sido DSG, y sus responsables apenas han perdido tiempo en incorporarlo a prácticamente todos sus modelos.

Aunque hasta el momento, escoger un coche con transmisión DSG puede suponer un incremento de hasta unos 2.000 euros, dependiendo de la gama, versión y motorización. De todos modos, en términos promedios, estaríamos hablando de unos 1.700 en las versiones con “doble embrague” del Volkswagen Golf.

El funcionamiento de este tipo de transmisiones automáticas, capaz de hacer mucho más eficiente el comportamiento mecánico y a la propia caja de cambios más satisfactoria. Por si fuera poco, su versatilidad le permite adaptarse a la perfección a un motor diesel, aunque es al ir asociada a un motor de gasolina cuando consigue llegar a sus mejores cotas.

Como era de esperar, no ha pasado mucho tiempo antes de que le hayan salido competidores. Hay ciertos modelos de otras marcas, como el Mitsubishi Outlander, por ejemplo que ya cuentas con cajas de cambio similares, solamente Ford ha dado el salto definitivo. Hasta el momento es el único fabricante que ha seguido la misma senda, eligiendo Powershift como denominación.

Al principio, tan solo el Ford Focus y el C-Max contaban con ese avance, pero su departamento de ingeniería ya ha dado luz verde a que se instale tanto en el S-Max y el Galaxy. La evolución no terminará ahí, pronto el Ford Mondeo se equiparará a sus primos portando su propio “doble embrague”.

El Powershift, el único rival hasta el momento del DSG, ha añadido, también, una versión sport, que se muestra muy suave en el acoplamiento, así como rápido en los tiempos de cambios. Sin embargo, sobre el Focus y C-Max, los primeros en montarla, hacen que el precio se eleve unos 1.500 euros, aunque Ford lo ofrece sin alteración del valor en el S-Max y en el Galaxy, en sus versiones 2.0 TDCi de 140 y 163 CV.

Fuente | Autopista

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