La firma gala de neumáticos Michelin, y más concretamente, su filial norteamericana, celebran un concurso anual cuyo principal objetivo es publicitar y dar visibilidad a la creatividad y la innovación en el diseño de los más diversos vehículos. ¿Qué cuál es el nombre de este concurso?: Michelin Challenge Design.

Gracias a este evento la marca francesa da la oportunidad a diseñadores de todo el mundo de mostrar sus trabajos y proyectos en los más importantes acontecimientos mundiales relacionados con el mundo del automóvil, principalmente salones de carácter internacional. Con ello pretenden combinar la innovación técnica con el diseño, para favorecer la creación de vehículos que los consumidores quieran comprar y que, a la vez, disfruten conduciéndolos.

El SUPERSONIC ha resultado ganador del concurso Michelin Challenge Design 2011

Pues bien, la edición de este año ha sido ganada por el diseñador serbio Marko Lukovic (de 33 años de edad y profesor en el Departamento de Diseño Industrial de la Facultad de Artes Aplicadas de Belgrado) que presentó un vehículo denominado SUPERSONIC. Un modelo que, francamente, parece salido de una de las últimas entregas de la Guerra de las Galaxias. Incluso el diseño de su frontal se asemeja “sospechosamente” al casco de Jango Fett (o al menos así me lo parece…).

Según las especificaciones dadas a conocer, se trata de un biplaza eléctrico, con los ocupantes colocados en tandem, como si de un avión de caza se tratara, con una aerodinámica excelente, y con dos motores, cada uno de los cuales propulsaría una de las ruedas traseras. Asimismo estaría dotado de un piloto automático, para facilitar la conducción cuando las condiciones del tráfico lo permitieran. Además dispondría de una gran autonomía, de alrededor de 300 km (a velocidades normales) para poder afrontar largos desplazamientos sin problemas, y de unos 190 km en conducción a alta velocidad.

La dirección del coche utilizaría un sistema Drive-By-Wire, por lo que no habría vínculos mecánicos con la dirección, ni tampoco con los frenos. La transmisión se realizaría mediante una caja de cambios automática. Esto permitiría dejar un gran espacio en la cabina y en el resto de la carrocería del automóvil.

Se utilizarían de manera preponderante materiales ligeros como el aluminio y también materiales compuestos para la realización de los paneles exteriores y la construcción de la jaula de seguridad. El vehículo sería, de esta forma, muy ligero, pero también seguro.

El acceso de los “tripulantes” (me resisto a llamarlos “usuarios”) al interior de la cabina se conseguiría mediante la elevación de la cubierta, que estaría articulada en la parte delantera, y con la asistencia de servomotores y amortiguadores de gas.

"Radiografía" interior del SUPERSONIC

En el interior dispondrá de multitud de dispositivos electrónicos como, por ejemplo, un navegador GPS que estará permanentemente conectado a un sistema CTSC (City Traffic & Security Center) que ayudará o sugerirá las mejores rutas disponibles en cada momento al eventual “conductor” o, en su defecto, al anteriormente mencionado piloto automático.

Para facilitar en lo posible la visibilidad desde el interior y para mejorar la interacción con el entorno, la totalidad del techo estará conformado en vidrio fotosensible que, en función de la incidencia del sol, podrá oscurecerse de forma automática o a voluntad de los ocupantes.

El creador afirma que el vehículo podría ser una realidad hacia el año 2021. Es de suponer que cuando el diseño que Lukovic plantea salga al mercado ya estará solucionado uno de los problemas que en estos momentos impide la proliferación de los vehículos eléctricos, como es el de su escasa autonomía y la dificultad para recargar las baterías. La tecnología de las baterías ya habrá mejorado sustancialmente, serán mucho más pequeñas que las actuales, irán ubicadas en la parte posterior del “vehículo-nave espacial” y podrían extraerse del mismo para recargarse en prácticamente cualquier sitio, como si se tratase de un teléfono móvil.

No obstante, qué queréis que os diga, si el futuro nos depara vehículos como estos, salen indefectiblemente perdiendo por goleada, si se trata de compararlos con, por ejemplo, un Ferrari 458 Italia o un Lamborghini Aventador

Vía: Michelin Challenge Design

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