Cada semana un montón de noticias llenan la bandeja de entrada de tu correo. Vas mirando por encima, borrando y no le haces ni caso a la mitad de tus mails. Pero de repente, te encuentras con pequeñas joyas como estas. Lo primero que me llamó la atención fue esa foto que ves arriba, totalmente sesentera, de esa chica saliendo de un coche.

¿Pero qué coche era ese? No sabía si estaba ante un Nissan Cube de dimensiones reducidas (como aquel Volkswagen Golf para personas con enanismo) o ante una chica gigante (era la otra posibilidad, pero no la veía muy factible, la verdad).

Lo que había llegado a mi correo era una fotro del Ford Comuta, un prototipo que la marca americana presentó en el Salón de Ginebra… ¡de 1967! Empecé a tirar del hilo y descubrí que era un coche totalmente eléctrico, podía alcanzar 65 km/h y que tenía una autonomía de 70 km. La verdad es que no está nada mal, para ser un prototipo eléctrico de hace 43 años.

Ford Comuta

El Comuta no había sido el primer intento de Ford de un coche cuya movilidad dependía totalmente de la energía eléctrica. En 1913 Henry Ford ya había trabajado en un prototipo eléctrico junto con Thomas Edison, pero aquel automóvil nunca pasó de ser un experimento.

El Ford Comuta se creó en la filial de Ford en Gran Bretaña. Este pequeño coche tenía dos motores eléctricos (creado como unidades auxiliares para aviones), montados en las ruedas traseras y generaban 3.7 kW (5 CV). Y nada de baterías de ión-litio, por supuesto. La energía que daba vida a los motores provenía de cuatro acumuladores convencionales de plomo y ácido de doce voltios.

Sus dimensiones eran realmente diminutas. Medía 2,032 m de largo, pero en ese pequeño espacio el Conmuta daba cabida a una familia pequeña de dos adultos y dos niños pequeños.

En la presentación del vehículo Ford auguraba que en la década de los 70 serían muy comunes los coches eléctricos en las ciudades. Resulta sorprendente, ya que la crisis del petróleo todavía no se había producido y las graves consecuencias de la contaminación no se percibían como ahora.

Pero si eso llamó nuestra atención, lo hicieron aún más las palabras del director de Ford Inglaterra, Leonard Crossland durante la presentación del Ford Comuta en Ginebra. “El motor de combustión interna seguirá siendo la forma más práctica en vehículos de grandes recorridos, el coche eléctrico jugará un papel importante en el transporte urbano y de distancias cortas y medias. Necesitamos investigar e invertir esfuerzos y grandes recursos en el desarrollo de baterías más avanzadas, con menores costos y mayor eficiencia”

Estas declaraciones podían haberse realizado ayer mismo, ¿verdad? Después de 43 años el problema es el mismo, el desarrollo de baterías eficientes y a un precio competitivo. El futuro Ford Focus eléctrico, del que ya hemos visto fotos espía, anuncia el doble de autonomía (160 km/h) y el doble de velocidad máxima (135 km/h). ¡Esperemos que, cn el poder de la globalización mediante, no haga falta esperar otros 43 años para doblar estas cifras!

El Ford Comuta puede verse en el Museo de la Ciencia si alguna vez vas a Londres. Pero puedes verlo en movimiento aquí mismo gracias a la magia del vídeo:

Fotos:

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4 COMENTARIOS

  1. Me ha gustado mucho el artículo. Para luego digan que la ciencia avanza que es una barbaridad… Y es de hace más de 40 años….

  2. La ciencia avanza… Pero hacia donde interesa a las grandes empresas. ¿Cuánto ha evolucionado la telefonía o los ordenadores en estos últimos 43 años? ¿Y los coches? Por supuesto que han avanzado, pero no al mismo ritmo…

  3. Queda claro que despues de 43 años estamos practicamente en el mismo punto .Si hubiera habido un interes real por el coche electrico todos estos años, ya conoceriamos sus limitaciones y cualidades, las ciudades estarian llenas de cochecitos como este con una autonomia decente para pasar el dia ida y vuelta al trabajo, limpio,economico, y facil de aparcar.
    Todo lo que intente salirse de aqui creo que no es mas que un ahorro derrochador.

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