El calor es uno de los grandes enemigos de las baterías de los coches eléctricos. Las baterías se calientan ya durante un uso normal, pero cuando llegan las altas temperaturas del verano o se las somete a altas cargas de trabajo, el sobrecalentamiento se convierte en una peligro real.

Según el Instituto Fraunhofer de Medio Ambiente, Seguridad y Energía, que una batería esté diez grados por encima de su temperatura óptima de uso (aproximadamente 35º C) puede agotar su vida útil a la mitad. Por eso los investigadores han desarrollado un refrigerante de batería, conocido como CryoSolplus, y aseguran que ofrece tres veces la capacidad de refrigeración del agua corriente.

Gotas de parafina de Cryosolplus

CryoSolplus se compone de agua, parafina, agentes tensioactivos de estabilización (detergentes) y glicol (anticongelante). Cuando la solución está fresco, la parafina adquiera la forma de pequeñas gotas sólidas. Los agentes tensoactivos mantienen esas gotitas suspendidas de modo uniforme por toda la mezcla, para que no se agolpen o flotando en la parte superior.

A medida que la solución se calienta, las gotas se funden y almacenan el calor en el proceso. Distribuida en tubos alrededor de las baterías del coche eléctrico, CryoSolplus podría utilizar este proceso para enfriar de forma continua la batería. Cuando se enfría, la parafina licuada vuelve a adoptar de nuevo la forma en gotas y está lista para repetir el proceso en la siguiente unidad.

La dispersión uniforme de las gotas es la clave para que la refrigeración sea eficacaz, por lo que los investigadores tuvieron que asegurarse de que los agentes tensioactivos que eligieron pudiesen ser almacenados durante mucho tiempo sin deteriorrse, que podría hacer frente a los rigores de ser bombeados a través de tuberías y que los esfuerzos térmicos (por ejemplo, la congelación y descongelación) no afectasen a su rendimiento.

Ya que CryoSolplus es capaz de gestionar el calor mucho mejor que el agua, sería necesario menos líquido dentro del sistema de refrigeración de un vehículo, lo que haría necesario un depósito de refrigerante mucho más pequeño y más ligero. No supondría un sobrecoste importante, ya que los investigadores estiman que un sistema que utilice este refrigerante sólo sería entre 50 y 100 euros más caro que un sistema de refrigeración a base de agua.

Fuente: Fraunhofer

1 COMENTARIO

  1. A los coches eléctricos y a sus componentes aún les queda un largo camino por delante. Sin embargo, este avance parece un gran descubrimiento para mejorar la vida útil de las baterías, uno de los grandes inconvenientes de los automóviles eléctricos.

Deja una respuesta