Ya ha pasado casi un año desde que la DGT presentó su Plan Estratégico de Medios Aéreos. En él se anunciaba por primera vez la incorporación de drones para la vigilancia y el control del tráfico. Estos dispositivos fueron probados durante el puente de mayo para comprobar su correcto funcionamiento y fiabilidad. Y ahora ya están listos para empezar a multar, desde el 1 de agosto están registrando infracciones y haciéndoselas llegar al conductor que las realice.

Su despliegue ha coincidido con la segunda parte del dispositivo especial de verano, en el que se intensificaban la vigilancia y los medios debido al gran número de desplazamientos que se van llevar a cabo. Ya se dijo que habría 78 radares nuevos este año (20 de ellos ya están operativos) y que en medios aéreos estarían disponibles 12 helicópteros y 11 drones. Vamos a centrarnos en los pequeños vehículos aéreos no tripulados para comprender su funcionamiento.

En primer lugar hay que explicar que de los 11 drones que hay en poder de la DGT, solamente 3 son los que empezarán a multar porque son los que han obtenido el certificados por el Centro Español de Metrología (CEM). Los otros 8 restantes serán utilizados para la regulación y gestión del tráfico. Por otro lado, se espera que en los próximos meses se adquieran otros 20 drones más (sumarían en total 31) para intensificar la vigilancia desde el aire.

Los drones están destinados a tramos de carretera con mayor riesgo de accidente y que tienen una alta concentración de usuarios vulnerables (motociclistas, ciclistas y peatones). Su misión primordial es encargarse de supervisar las distracciones al volante, principalmente el uso del teléfono móvil. También servirán como apoyo en grandes operaciones y eventos multitudinarios o como complemento a los helicópteros.

El funcionamiento de estos drones de la DGT es bastante sencillo. Pueden llegar a una altura de hasta 120 metros para conseguir un radio de acción de 500 metros, aunque solamente podrán estar en el aire alrededor de 20 minutos, que es su autonomía. Desde esa posición privilegiada vigilarán la carretera con una cámara de alta definición. Las imágenes le llegan al operador que lo controla y se van registrando para poder ser utilizadas como denuncia.

Hay que destacar que los drones no pueden poner multas por exceso de velocidad, pues no cuentan con la tecnología necesaria para ello. Las infracciones que más registrarán estos dispositivos serán algunas como no llevar el cinturón de velocidad, distracciones como utilizar el móvil conduciendo u otras como adelantamientos indebidos. Esa multa podrá ser notificada en el acto por un agente o tramitada posteriormente, en ambos casos se adjuntará el fotograma captado por el dron.

Fuente: DGT

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