Las actuales baterías de iones de litio tienen ciertos inconvenientes. Su ciclo útil es limitado. Ya que si el conductor quiere una autonomía apropiada para realizar desplazamientos urbanos, seguramente, terminará con más de 200kg encima. Y si hablamos del espacio que ocupan, apaga y vámonos. En ocasiones vehículos de cuatro y cinco asientos se han quedado en simples biplazas (Mini E). Pero con el nuevo material desarrollado por Imperial College de Londres y Volvo estos problemas podrían quedar relegados.

Los investigadores del centro han creado un tejido de plástico, utilizando fibra de carbono y resina polimérica, capaz de almacenar y descargar energía. Pero manteniendo un peso reducido y con una resistencia suficiente para moldear con él algunos de los componentes del automóvil, como la carrocería. Es decir, este material podría convertir el coche en una batería en movimiento.

De momento, el Imperial College, ha omitido detalles tan interesantes como la densidad energética y las velocidades de carga y descarga. De todas formas, la idea principal del proyecto no es remplazar las baterías actuales en su totalidad, sino ofrecer al mercado un sistema de acumulación de energía complementario. Algo realmente interesante.

Por otro lado, Volvo, en un principio, estaría interesada en utilizar este material para dar forma al fondo de los maleteros. Las consecuencias de esta acción serían claras,  una reducción de peso del 15% en sus vehículos eléctricos. Como idea es simplemente perfecta. Además los investigadores tienen en mente  utilizarlo en la fabricación de techos. Eso sí, aún se deben de realizar más estudios para ver qué sucedería en caso de accidente. Y especialmente si el compuesto es utilizado en las piezas expuestas a golpes.

Si este proyecto lo extrapolamos del mundo del automóvil, entonces, algunas de las aplicaciones podrían ser el desarrollo de teléfonos ultrafinos y laptops de bajo peso. De batería sólo necesitarían sus propias carcasas. Un avance perfecto.

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