La llegada del año nuevo suele ir acompañada de un montón de nuevos propósitos que, este año sí, nos prometemos cumplir. Para la industria del automóvil y los gobiernos, estos propósitos son muy distintos de los habituales dejar de fumar y perder peso. Los suyos tienen, por el contrario, importantes implicaciones para el futuro.

Con datos como los que arrojan los últimos informes de Greenpeace, Transporte: el motor del cambio climático, presentado el pasado septiembre, el futuro viene con algún nubarrón gris que otro. Tan solo un par de ejemplos: el 42,2% del gasto energético en España se destina a cubrir la demanda de combustible del transporte; y España, desde 1990 al 2006, casi ha duplicado (ha incrementado un 89%), sus emisiones debido al transporte.

Parece que las autoridades parecen decididas a jugar sus cartas, y aunque la lentitud en estas cuestiones es más que habitual, no hay más que repasar los resultados de la última cumbre de Copenhague, las iniciativas ya están ahí. La línea a seguir parece ser las políticas de “quien contamina paga”, lo que tiene una repercusión directa sobre los usuarios. Además, las ciudades van a ir en la dirección de una “Movilidad sostenible” en la que se favorece a los transportes urbanos y se reservarán espacios para los nuevos vehículos eléctricos. Muy ilustrativa de estas intenciones resulta la entrevista con Beatriz Huarte, experta en movilidad y planificación del ayuntamiento de Barcelona, en el número de diciembre de Letras Libres.

De todos modos, no cabe duda de que el coche, tal y como hoy lo conocemos, no va a desaparecer. El automóvil es un elemento esencial de nuestra sociedad y, aunque su uso se haya extendido casi por encima de sus propios límites, es uno de los más importantes inventos de la historia. El coche va a continuar a nuestro lado, pero su futuro será algo diferente.

Eso lo tienen ya escrito a fuego en sus mesas las grandes marcas de la industria del automóvil. Así que, además de revisar cifras de ventas y revisar los errores cometidos, no le quitan ojo de encima a ese futuro que se acerca. Toyota, por ejemplo, siempre dispuesta a abrir nuevas vías, se ha propuesto poner en marcha estaciones solares en las que los nuevos Prius puedan recargarse. El proyecto inicial es de 21 estaciones ubicadas en Japón y que se pondrán en marcha en abril de este año. A partir de los resultados obtenidos, se diseñará el lanzamiento mundial.

¿Quién será el siguiente? No se sabe, pero de lo que no hay duda es que, como en las fiestas, una vez que el primero se anima a bailar, el ritmo ya no cesa hasta el amanecer.

Fuente: Greenpeace, Letras Libres

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