Los coleccionistas de automóviles no sólo hacen acopio de coches antiguos como un hobby, sino también como inversión, lo que ha generado una gran subida en los precios de venta de estas bellezas.

Por eso no es raro leer, una semana sí y otra después, que una clase de subasta establece un nuevo récord de venta en la puja por un coche clásico. Que si el Aston Martin más caro de la historia, que un raro y exclusivo Ferrari supera los cuatro millones y medio de euros, o un Mercedes 300 SL que superó poco después esta escandalosa cifra. La escalada no parece tener fin.

En junio de 2011, un Mercedes-Benz 540 K de 1937 se convirtía en el Mercedes más caro que se vendía en una subasta (donde queda ya eso). Y ahora Gooding & Company podrían superarlo porque durante el concurso de elegancia de Pebble Beach que se celebra el 19 de agosto van a sacar al mejor postor un Mercedes-Benz Von Krieger Roadster 540K Special , que se espera que alcance un alucinante precio de ocho cifras.

Gooding & Company describen el coche como “el Mercedes más importante y raro que se enfrente a las caídas de martillo de una subasta”. No se puede, entonces, hacer ni siquiera una estimación previa, ya que la subasta no tiene precedentes (por la procedencia del vehículo y su significado histórico, que ahora te contaremos). Sin embargo, la casa de subastas cree no sería  ninguna sorpresa si este coche se vende precio  como el Ferrari 250 Testa Rossa de 1957, por el que alguien pagó la friolera de 16,9 millones de dólares.

Gisela Josefina Von Krieger

¿Y qué tiene de especial este coche? Pues el Mercedes-Benz Von Krieger Roadster 540K Especial es uno de las 26 unidades del 540 K Roadster Special construidos. Además, este es más especial, si cabe. Con el número de chasis 130949, fue comprado nuevo en 1936, año de la aristocrática familia Von Kriegner para su hijo de Henning. Sin embargo, la hermosa baronesa Gisela Josefina Von Krieger, quien las crónicas de la época describen como una de las diez mujeres más de moda en el mundo, fue quien utilizó el coche.

Milagrosamente, se salvó de la destrucción potencial en Alemania. Primero lo enviaron a Suiza y, cuando acabó la guerra, a EE.UU. La baronesa vivía en Manhattan, pero mantuvo a buen recaudo su 540K en la zona de Greenwich, incluso después de que volviese a Suiza en la década de 1960.

A pesar de los ávidos coleccionistas la presionaron continuamente para vender el coche, ella lo mantuvo hasta su muerte en 1989. Entonces el coche se valoró en 2,5 millones de dólares. Cuando se recuperó de la nave donde estaba guardado, estaba en su estado original. Tan solo la pintura de la carrocería estaba algo descascarada.

Tras la venta de los bienes de la baronesa, el 540 K ha tenido un solo dueño. Primero lo restauró en color plata, pero más tarde encargó al restaurador Chris Charlton de Oxford, Maine, que lo pintase de nuevo para que volviese a su color negro original.

Y en apenas unas semanas, este coche sale a la venta… ¿qué escandalosa cifra alcanzará? ¿quién será el nuevo porpietario?

Vía: New York Times
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