Todo tiene su fin, incluidos nuestros vehículos, por muy de alta gama que sean. Cuando nos decidimos por acabar con su vida útil y dejar de repararlos, bien por necesidad, accidente o por desapego, la única vía posible en España es mediante el proceso de reciclaje regulado por el Real Decreto de 20 de enero, sobre los vehículos al final de su vida útil. Para llevar a cabo el proceso intervienen varios actores, entre ellos la empresa de desguace. A continuación veremos los tres pasos necesarios para llevar a cabo el proceso de reciclaje y que convierte a los vehículos en los productos más reciclados en el mundo.

1. Propietario

El primer paso en el proceso de reciclaje viene de la mano del propietario del vehículo que debe encargarse de dar de baja su vehículo en el parque de vehículos automovilísticos activos. Para ello debe asistir a un Centro Autorizado de Tratamiento (CAT). Los documentos necesarios, a entregar en el CAT dependen del tipo de vehículo. Para turismos y furgonetas hasta 3.500 kgs, el proceso es el siguiente:

  • Entrega al Centro el vehículo junto con la documentación (permiso de circulación y tarjeta de inspección técnica).
  • Firma la solicitud de baja que te entregará el Centro.

Por su parte, el Centro debe entregarte dos documentos:

  • El certificado de destrucción del vehículo.
  • El justificante de la baja definitiva de la Dirección General de Tráfico indicativo de que el vehículo ha sido dado de baja en el Registro. Este documento te servirá para acreditar ante cualquier Administración que tu vehículo ha causado baja en Tráfico y que dispone de un de un sistema de verificación que permite comprobar por Internet su autenticidad.

Para el resto de vehículos, no es obligatorio llevar el vehículo al CAT aunque sí recomendable ya que, además, no tendrá que abonar tasas. Si no se asiste al centro de debe dar de baja el vehículo en la Jefatura de Tráfico, previa solicitud de cita previa, aportando:

  • Solicitud, debidamente rellenada.
  • Documentación del vehículo (permiso de circulación y tarjeta de inspección técnica).
  • Tasa de baja (salvo que el vehículo tenga más de 15 años). La tasa se abona en la caja de la Jefatura de Tráfico.

Si desconoces dónde se encuentra el CAT en tu comunidad puedes consultar la lista de centros de tratamiento en España de la DGT.

2. CAT

Una vez en el CAT, allí se se encargarán de retirar los posibles productos contaminantes del vehículo como el líquido de los frenos, el aceite, combustible y demás líquidos y materiales considerados nocivos. Una vez retirados estos productos se lleva a cabo un estudio de los elementos reutilizables, además de pasar por un control de calidad. Con el resto de material ya inútil se comprime para facilitar el transporte y se manda a una empresa de Reciclaje y Fragmentación que cuenta con la maquinaria adecuada para ello.

3. Fragmentadora

Una vez retirados los elementos que se pueden aprovechar, el resto de materiales ya hechos un amasijo de acero y demás materiales, es mandado a una fragmentadora. Una máquina de 4.000 CV que tritura los vehículos para poder separar los materiales con mayor facilidad.

En la fragmentadora, lo que queda del coche pasa por varios procesos de segregación (cribados, corrientes de inducción corrientes de Foucault, mesas desimétricas, etc) de manera que se obtienen metales no férricos como el aluminio o el cobre y se comercia con ellos a través de la Bolsa de metales o se venden directamente a plantas de siderurgia donde se encargan de fundirlos y darles una nueva forma y uso. Por otra parte, los materiales no metálicos se valorizan energéticamente y serán utilizados en la fabricación de carreteras o el suelo con el que se fabrican los parques infantiles.

Otros usos del que hemos sido testigos en el arte, desde neumáticos convertidos en esculturas hasta muebles de salón a partir de piezas de los vehículos.

Fuente: 20 Minutos, BOE y DGT

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