Ya conocemos el Ford Mustang Mach-E. Un coche que lleva el mítico logo del pony car… y al mismo tiempo tiene cuatro puertas, se mueve con electricidad y puede contar con tracción total. Por no hablar de su interior, más cercano al de un Tesla Model 3 que a cualquier modelo de la marca. ¿Nos lleva esto a pensar que quizá haya una familia, dentro de la marca, de Mustang con diferentes carrocerías?

Es la primera vez que los caballos del Mustang se alimenten de electricidad en lugar de gasolina, pero la idea de crear un Mustang con un cariz más familiar no es nueva. A principios de los años 60 se experimentó con numerosos prototipos del Mustang que jamás llegaron a producción. Había desde biplazas a un sedán de cuatro puertas en 1963. Siguieron estrujándose las meninges incluso después de que el primer Ford Mustang se lanzase en 1964. Hasta tal punto que barajaron incluso un shooting brake en 1966.

Leemos en Autoblog detalles que no conocíamos. Como el hecho de que Robert Cumberford pidió financiar el desarrollo de un Mustang familair, usando uno de los primeros cupés de la línea de producción. El diseño había calado tanto en el mercado que muchos soñaban con hacer cosas empleándolo como base.

Cumberford eligió a Intermeccanica para llevar a cabo la conversión. Envió una serie de dibujos junto con un coupé blanco impulsado por el V8 a Turín y le devolvieron un familiar rojo espectacular (luego se pinatría de verde), con asientos traseros plegables, compartimento de carga con rieles, ventanillas traseras que podían abrirse… Sin embargo, en Ford no gustaba la idea de que realizase algo así alguine ajeno a su empresa. Y no habia nadie que se contase con un capital para materializar el proyecto.

El ingeniero asegura que era un modelo que se conducía incluso mejor que el original, ya que “agregaba peso al ejetrasero, algo muy necesario”. Y había pensado incluso en contar con un kit de suspensión trasera independiente diseñado a medida, con el diferencial que usaba el Jaguar E-Type.

Así, a pesar de que gustó, y mucho, no se consiguió llevar a producción. El modelo era único y Cumberford acabó vendiéndolo a un dentista en Portland (Oregon), cuya familia lo usó diario durante años. Hoy se desconoce su paradero. Cumberford lo buscó para recomprarlo y restaurarlo, pero no pudo encontrarlo.

Ford guardó en el cajón el proyecto de Mustang familiar para enfocarse en las variantes coupé, fastback y descapotables… y luego ya tuvieron que centrarse en la segunda generación. Pero una década después el proyecto volvió a aparecer. Entonces fabricaron un familiar de dos puertas, basado en la tercera generación del Mustang, pero este prototipo, que puedes ver en la galería de fotos y que tenía incluso paneles de madera en los laterales, a lo woody wagon, nunca fue un candidato serio para llegar a fabricarse.

Vía: Autoblog
Fuente: Hagerty
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