Horas bajas para Peugeot. El fabricante francés de automóviles se encuentra en pleno proceso de reestructuración de su sistema de producción, lo que incluye despidos en todas sus fábricas. Al ya anunciado cierre de su histórica planta en Aulny, cerca de París, se prevé también la perdida de una línea de producción en Rennes, además de serios recortes en la fábrica de Madrid.

Ante tal panorama el Ejecutivo francés ha encargado a Arnaud Montebourg, Ministro de Industria, una tarea de presión para que Renault reconsidera sus planes que, de llevarse a cabo, significaría el despido de un centenar de trabajadores. “Vamos a tener un debate con la dirección de Peugeot sobre oportunidades y alternativas. Personalmente prefiero que el énfasis se ponga más en los cierres fuera de Francia que dentro de Francia”, ha declarado Montebourg a la radio pública France Inter.

Al otro lado lado de la frontera, fuentes del Ministerio de Industria español aseguran que la decisión sobre dónde se aplican los recortes es cuestión exclusiva de la compañía francesa, rehusando a hacer más declaraciones.

Peugeot anunció los recortes como media para contrarrestar su pobre balance comercial de los últimos meses y es que, según un informe, las plantas del grupo francés operaron de media el pasado año a tan solo el 61% de su capacidad de producción máxima. Las conclusiones de este informe no son vinculantes y con la intención de rebatirlo, el comité de empresa ha encargado a una auditora privada la redacción de un estudio que recomendará limitar los despidos.

Peugeot espera que su plan de reestructuración sirva para revertir una situación dramática que amenaza la viabilidad de la compañía en un futuro próximo, una situación provocada en gran parte por la dependencia de los mercados de Italia y España y la lentitud de su expansión internacional.

Vía: Invertia

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