Siempre que hemos hablado del Lamborghini Countach lo hemos alabado por un buen número de motivos. Este superdeportivo se convirtió en un auténtico icono durante dos décadas, la de los 70 y la de los 80. Estuvo en el mercado desde 1974 hasta 1990, siendo de los modelos más longevos que ha tenido la marca italiana. Y eso se lo podemos deber a Horacio Pagani. Sí, el fundador de esta marca tan especial tuvo un papel fundamental en el final de la vida del Countach.

Corría el año 1987 y Lamborghini acababa de cambiar de manos. Chrysler había adquirido la marca de Sant’Agata y comenzaron a trabajar en el siguiente modelo que tenía que ver la luz. Marcello Gandini ya había empezado a trazar los primeros bocetos del Lamborghini Diablo en 1985, cuando el Countach ya estaba con su ciclo comercial prácticamente cumplido. Sin embargo, los americanos no estaban demasiado conformes y el proyecto se retrasó.

Mientras se iban acercando posiciones entre Chrysler y Lamborghini acerca del futuro Diablo no se podían quedar de brazos cruzados. Y en ese momento entra en escena un joven Horacio Pagani, que había estado trabajando en un Countach Evoluzione que empleaba materiales más ligeros, además de otras modificaciones. La carrocería recibía unos cuantos retoques para mejorar su aerodinámica, el interior también se modificaba y estrenaba un nuevo esquema de suspensiones revisado por el piloto Sandro Munari.

En definitiva, se trataba de un desarrollo lo suficientemente mejorado como para que valiese la pena mantenerlo en el mercado unos años más mientras llegaba el Diablo. En el apartado mecánico también se retocaron aspectos como la inyección y pasó a estrenar los novedosos neumáticos Pirelli P Zero. De esta forma, en 1988 veía la luz el Lamborghini Countach 25th Anniversary Edition, la edición especial que consiguió alargar la vida del modelo un par de años más. Se hicieron 667 unidades de esa edición y se convirtió con el tiempo en una de las más valoradas por sus mejoras técnicas.

Fuente: Road&Track

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