No podemos evitarlo. Miramos al pasado y los recuerdos se entremezclan en filtro sepia y nos parece que todo tiempo pasado fue mejor.

Es cierto que vivimos en una de las épocas más interesantes de la historia, pero si tenemos cierta predilección por la década de los ochenta es porque aquellos años fueron una explosión de creatividad y de excesos en general.

En lo que se refiere al diseño de coches, coincidió un momento en el que incluso lo arriesgado se quedaba corto. En tal ecosistema era de esperar que surgiesen algunos de los superdeportivos más emblemáticos de la historia:

Ferrari Testarossa


Podríamos perfectamente acabar aquí. Coronarle como el  deportivo más famoso de los ochenta y apagar el ordenador.

Y es que al ver un Testarossa blanco inmediatamente nos acordamos del que conducía Sonny Crockett en Corrupción en Miami. Una apología del movimiento “yuppie” donde el objetivo no era sólo hacerse millonario, sino hacerlo mientras eras joven. Diseñado por Pininfarina, su aspecto indomable y salvaje causó un furor que inmediatamente quedaría inmortalizado a modo de icono en la historia de la factoría de Maranello.

390 CV y una velocidad máximas que rozaba los 330 km/h. Tales prestaciones eran suficientes como para dar guerra en circuitos de competición.Y sin embargo, el Testarossa tenía como hábitat natural la ciudad, porque si tenías el placer de conducir uno, lo último que querrías es pasar desapercibido. ¿Su precio de venta en 1989?, unos 181.000 dólares.

Lamborghini Countach (Quattrovalvole)


La idea de que el Testarossa se llevase todos los elogios era algo que a la gente de Lamborghini les ponía más enfurecidos que Sylvester Stallone en Rambo.

Se lo tomaron de manera tal personal que acabaron sacando el Countach Quattrovalvole como muestra de que ellos la tenían más grande. La cifra de CV claro, unos 455 CV.  Lo que supone 65 CV más que el Testarossa, en un motor V12 de cuatro válvulas. 

A esto hay que añadir un rediseño inteligente en el que se desplazaba la posición de los carburadores permitiendo una mayor visibilidad de la parte trasera. Un producto de la envidia y la venganza, que a contrario de lo que marca la etiqueta sí que aportó algo muy positivo. A día de hoy, su precio en subastas no baja de los 325.000 dólares

Aston Martin V8 Vantage Zagato


Con una carrocería diseñada por Zagato, durante sus cuatro años de producción (1986-1990) solamente se llegaron a fabricar 89 unidades. De las cuales 52 eran versión coupé y el resto descapotable.

No se trata ni de lejos de uno de los Aston Martin más bellos de la historia, es más, incluso alguno lo tacharía de aberración. Pero si merece ser mencionado es justamente porque se trata de un acto de rebeldía por parte de la refinada y elegante marca británica.

Muy mal no le salió la jugada teniendo en cuenta que los 52 coupés se vendieron en cuestión de días desde su presentación en el Salón de Ginebra de 1986. Uno de ellos con el volante a la derecha a nombre de este señor. Quien de coches no es que sepa poco.

De Tomaso Pantera


Si bien su producción comenzó a principios de los setenta, cautivando a personalidades como Elvis Presley, su adolescencia en los 80 fue la que nos confirmó de que efectivamente estábamos ante una joya del motor.

Después de que Ferrari le diese calabazas a Ford ante la proposición de compra, la norteamericana depositó su confianza en el argentino (con corazón italiano), Alejandro de Tomaso. La visión del argentino y especialmente sus planes para desarrollar su prototipo, el Pantera, propiciaron unas sinergias entre Ford y De Tomaso muy fructíferas.

Equipado con un motor Ford V8 de válvulas en culata, 310 CV y tracción trasera proporcionaba una experiencia de conducción completamente hedonista que unido a su exquisito diseño e interiores le posicionaron rápidamente entre los favoritos de toda una generación.

Pese a su carácter histórico (y exótico), nos sorprende encontrar unidades hoy en día a la venta a partir de los 50.000 dólares.

BMW M1


Diseñado por Giorgetto Giugiaro, quien llegaría a alzarse con el premio al Diseñador de Coches del Siglo, aparte de ser la mente detrás del diseño de coches emblemáticos como este, también llegaría a plasmar el arrebato pasional de BMW en los ochenta.

El M1, fue fruto de la colaboración entre los alemanes y Lamborghini para producir 400 unidades con las que conseguir la homologación para poder competir.

Si bien al principio la colaboración conjunta entre Lamborghini y BMW parecía un reparto de tareas al cincuenta por ciento, la realidad es que debido a la situación financiera de la marca italiana, BMW acabó acaparando prácticamente todo el control sobre el proyecto. Creando por tanto la famosa división M, con el propósito de crear coches para disfrutar tanto en circuito como en carretera.

Del M1, se llegaron únicamente a producir 453 unidades. Lo que supone uno de los BMW más exclusivos de los últimos tiempos.

Su motor central trasero (único en la historia de la marca), con  cuatro válvulas por cilindro alimentaban 273 CV de potencia que pasados 36 años siguen provocando sensación entre los aficionados de la marca.

Fuente: The Gentleman´s Journal 

1 COMENTARIO

  1. Es un placer ,ver y leer todo lo relacionado del mundo del motor ,que tan ameno hacéis aquí. Y la variedad de temas y curiosidades que nos enseñais.
    Y con unos diálogos bien explicados y con guiños anecdóticos.
    Enhorabuena a Coches. com

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