Las cifras de siniestralidad de 2017 dejaban claro que eran necesarias algunos cambios. El aumento de fallecidos en las carreteras podría deberse a muchas causas, aunque entre las principales podríamos situar al uso del teléfono móvil al volante. Hay un buen porcentaje de siniestros motivados por este tipo de distracción, lo que ha llevado a que la Fiscalía solicite que se investiguen las últimas llamadas realizadas antes de un accidente.

Así lo ha pedido Bartolomé Vargas, fiscal coordinador de Seguridad Vial, que advertía de los peligros que conlleva el uso de estos dispositivos durante la marcha. La Fiscalía considera que de las 600 muertes producidas por salidas de la vía en 2017, “una buena parte” tuvieron el teléfono móvil como causante del accidente. Este es el motivo por el que insta a los cuerpos policiales a revisar el smartphone para conocer el historial durante los momentos previos al siniestro.

En el caso de que se confirme que el accidente ha sido causado por esta desatención del conductor, se podría considerar como “imprudencia grave”. Eso se traduce en penas de entre uno y cuatro años de cárcel y seis años de retirada de carnet en caso de homicidio imprudente; y de hasta tres años de cárcel y cuatro sin carnet de conducir en caso de que hubiera lesiones. Vargas afirma que no se hará nada que “no esté dentro de la estricta legalidad procesal”, mientras afirma que es necesario realizar un examen jurídico para ver hasta dónde puede llegar la investigación.

Eso quiere decir que el procedimiento solo se llevaría a cabo en caso de accidente y que podría englobar también el uso de otras aplicaciones como WhatsApp o redes sociales. Aunque todavía no queda demasiado claro este punto, lo que queda confirmada es la peligrosidad del uso de dispositivos móviles durante la conducción. Es un problema real que es admitido por los jóvenes, por lo que no sería de extrañar que se revisara también la normativa, algo que ya se está haciendo en otros países.

Fuente: El Mundo

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