Hace tiempo que lo advertimos: las pocas ventas de coches eléctricos está causando graves problemas a los fabricantes de baterías. Si entonces hablábamos de Enerdel, que surte de baterías a los Think City, ahora es A123 quien se ha visto obligada a alcanzar un acuerdo con el conglomerado chino Wanxiang para no acabar cerrando el negocio.

Conocíamos a la empresa A123 por sus avances en innovación que permitirían reducir el coste de los coches eléctricos a la mitad. El mes pasado, advertían de que solamente tenían dinero para llegar a octubre, por lo que querían llegar a un acuerdo con la división de piezas de automóvil de Wanxiang. Se prevé cerrar a finales de año y proporcionará a A123 Systems el dinero necesario para sus operaciones en los próximos meses, y después dará a Wanxiang la posibilidad de comprar garantías que se conviertan en acciones.

Ahora son los gobiernos de China y EE.UU. los que deben aprobar el acuerdo, Wanxiang conseguiría alrededor del 80% de propiedad por una inversión de 450 millones de dólares (364 millones de euros). No creemos que haya problemas del lado chino, pero sí del estadounidense. A123 Systems, que salió a bolsa en 2009, había conseguido alrededor de 200 millones de dólares (162 millones de euros) en capital de riesgo. Además, se le otorgó 249 millones de dólares (202 millones de euros) en una subvención federal de 2009 para construir una fábrica de baterías de ión-litio en Livonia, Michigan, y una planta de ensamblaje de baterías cerca de Romulus.

En Estados Unidos ya son muchos los que piensan que las joyas de la corona tecnológica de Estados Unidos se están comprando a precios de ganga. El representante Cliff Stearns de Florida, republicano y claramente crítico con las políticas de la administración de Obama para apoyar a las empresas de energía limpia, señaló en un comunicado que la transferencia de propiedad intelectual pagada con dinero de los contribuyentes a un país extranjero “plantea graves problemas de seguridad nacional”.

A123 Systems señala que el acuerdo es en el mejor interés de sus accionistas, sus empleados y su tecnología. Ser de propiedad mayoritaria de un conglomerado chino le da un mejor acceso al mercado de vehículos eléctricos de ese país. El dinero del Departamento de Energía, del que hasta ahora se ha gastado la mitad, aún se puede invertir solo en activos basados en EE.UU. “Estamos seguros del compromiso de Wanxiang hacia EE.UU. Creemos que nuestras operaciones seguirán creciendo aquí”, señala el gerente de marketing de A123 Systems, Dan Borgasano. ”

Los inversores asiáticos buscan  nuevas empresas de tecnología limpia desde hace algún tiempo, y parece que la tendencia podría acelerarse: El fabricante de baterías de ión-litio Boston Power cambió su base a China el año pasado y anunció un acuerdo con un fabricante de automóviles chino para la compra de sus paquetes de batería para vehículos eléctricos. Pero no solamente les interesan empresas de baterías para coches eléctricos: también han tomado participaciones en pequeñas empresas de energía solar y tecnologías de redes inteligentes y los combustibles fósiles.

Para las start-ups, asociarse con una gran empresa les ofrece clientes y fondos para seguir desarrollando su tecnología. Este dinero corporativo de las multinacionales está ayudando a llenar el vacío dejado por los capitalistas de riesgo que se van del sector de la energía, un campo con un uso intensivo de capital y de lento movimiento, no muy adecuado para el modelo de riesgo.

Fuente: MIT
Foto: A123. Fábrica de la empresa en Livonia, Michigan

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