Anunciado como un proyecto conceptual que explora formas de “alterar las percepciones futuras del lujo”, el Mercedes-Benz Project Geländewagen fue desarrollado como parte de una colaboración entre el director de diseño de la firma de la estrella, Gorden Wagener, y el famoso diseñador de moda masculina de Louis Vuitton, Virgil Abloh. Se les ocurrió la idea de eliminar todo lo que era prescindible en un Clase G para crear un lienzo en blanco. De alguna manera, ese proceso ha resultado en algo que podría competir mañana mismo.

El Project Geländewagen presenta un exterior que, si bien al primer golpe de vista se ve que se basa en un Clase G actual, el conjunto luce mucho más aerodinámico (dentro de lo aerodinámico que un todoterreno puede ser). Se han eliminado los espejos retrovisores, los faros y hasta los limpiaparabrisas. El agresivo kit de carrocería hace gala de un juego de parachoques más anchos y altos, así como unos faldones laterales y unas aletas a juego. Por otro lado, las manijas de las puertas también se han eliminado y reemplazado por correas simples, aunque el techo solar se conserva.

Al pasar al habitáculo, podemos ver un interior que ha sido despojado de toda concesión al lujo y a la tecnología, algo insólito en un Mercedes-Benz de muchos ceros. En particular, el cuadro de instrumentos digital y el sistema de infoentretenimiento han sido reemplazados por medidores analógicos e interruptores manuales. En otros lugares, hay un volante inspirado en la Fórmula 1 y asientos deportivos con arneses de cinco puntos. Otras características notables incluyen una jaula antivuelco, un extintor de incendios y un compartimento de carga que contiene un solo bidón.

Por supuesto, lo más singular del Mercedes-Benz Project Geländewagen es su apariencia sin terminar. Según su fabricante, la pintura se lijó parcialmente para crear una “sensación de simplicidad atemporal”, y “las soldaduras se enseñan como motivos de diseño clave”. La compañía agregó que “el diseño final deja al descubierto sus métodos de construcción y celebra las imperfecciones hechas a mano que lo hacen único”. Desafortunadamente, desconocemos lo que puede haber bajo el capó. Con un velocímetro tarado a 300 km/h y un tacómetro a 9.000 rpm, no será poca cosa.

Siendo francos, con esta máquina conceptual tengo una mezcla de sentimientos. Por un lado, me encanta que se haya despojado de todo lo superfluo para dar cabida a un Clase G que, perfectamente, podría correr en cualquier circuito mirando por encima del hombro a muchos superdeportivos; es tan absurdo que tendría que existir. Sin embargo, una parte de mi lo asocia a las maquetas de plástico que uno puede comprar en las jugueterías para ir montando un coche por piezas, que no es que esté mal, pero no es que me “altere las percepciones futuras del lujo”.

La compañía venderá un modelo único a escala 1:3 cuyos beneficios irán destinados a obras de caridad en la subasta de Sotheby’s Contemporary Curated el próximo 2 de octubre, aunque la licitación está programada para el 14 de septiembre. Las estimaciones dicen que su tasación se situará entrono a los 60.000 y 80.000 dólares (50.800 – 67.800 euros).

Fuente: Mercedes-Benz

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