Después de mucho tiempo esperándolo, el Mercedes EQC ha hecho su aparición estelar. El esperado SUV eléctrico sorprendió a todos por su peculiar diseño exterior y por su avanzada técnica. Su producción comenzará ya en 2019 en la planta de Bremen, aunque ya conocemos la mayoría de sus detalles. Y una de las peculiaridades que se han podido ver en las imágenes es que no cuenta con un maletero delantero como otros rivales.

El ejemplo más sonado es el del Tesla Model X que tiene un cofre de 187 litros bajo el capó delantero. El Jaguar I-Pace no llegaba a ese nivel pero sacaba un hueco de 27 litros. Una de las ventajas principales de los eléctricos es el mejor aprovechamiento de este espacio al no tener el tradicional motor de combustión y al esconder el paquete de baterías en el piso del vehículo. Sin embargo, en el modelo de la marca de la estrella se ha descartado esa opción por un motivo bastante lógico.

Bajo el capó del Mercedes EQC se encuentra el módulo frontal y la transmisión, ambos tapados por una cubierta de plástico. Se ha hecho hincapié en el refinamiento de este propulsor y se encuentra aislado para evitar vibraciones y ruidos. En definitiva, para el ojo inexperto la configuración sería igual que un vehículo tradicional. Y eso responde a una cuestión muy práctica, pues con este sistema se ayuda a reducir los costes de producción.

No hay que olvidar que el Mercedes EQC se fabricará en la misma línea de montaje que los Clase C, GLC y GLC Coupé. Por lo tanto allí reciben los propulsores eléctricos ya atornillados a sus bastidores auxiliares antes de ser instalados en el chasis. Al tener un formato similar que sus homónimos gasolina y diésel se consigue una mayor eficiencia, pues apenas hay que cambiar el proceso productivo. Es cierto que vendría bien ese maletero delantero, pero el dinero siempre manda.

Fuente: Carscoops

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