El mundo del automóvil pasa por una época de cambio constante. Muchas marcas buscan ir ajustando sus estrategias de cara a los próximos años pero ¿cuál será la opción correcta? La gasolina parece que vuelve a subir en Europa, mientras que se habla de prohibir el diésel. Unos creen que los híbridos enchufables son la solución mientras otros desarrollan híbridos ‘a secas’. Incluso hay quién habla del hidrógeno… Pero un alternativa parece que va ganando enteros: la electricidad.

Y entre todo ese caos de sistemas de propulsión alternativos hay una marca que se ha catapultado hasta la cima. Tesla es un fenómeno a nivel global, la firma de Elon Musk goza de una enorme popularidad e incluso ha conseguido ser el fabricante americano con mayor valor en bolsa. Poco a poco va llegando a todos los mercados, acaban de aterrizar en España y próximamente abrirán tiendas en Madrid y Barcelona. Para entender todo el movimiento alrededor de esta marca probamos uno de sus vehículos más sorprendentes: el Tesla Model X P100D.

No hay que olvidar que Tesla tiene una gama de modelos bastante escueta. Comenzaron su andadura hace ya casi diez años con el Tesla Roadster, uno de los primeros deportivos eléctricos que se veían. Estuvo en el mercado hasta 2011 y no se expandió en exceso. Para eso llegó el Tesla Model S, el buque insignia de la marca, una berlina que ha calado en un público concreto. En 2016 llegó el Tesla Model X, para adentrarse en el popular segmento SUV. Lo siguiente en llegar será el Tesla Model 3, el vehículo asequible que ya está triunfando en ventas sin haber visto la luz.

Después de esta introducción a la marca y sus modelos, comprenderéis nuestro entusiasmo por probar el Tesla Model X P100D. El día anterior a la toma de contacto repasaba algunos datos para ir con la lección aprendida. Un enorme SUV de 5 metros con siete plazas y un peso de más de 2 toneladas. Tecnología vanguardista con puertas y asientos eléctricos. Tren de rodaje eléctrico de gran potencia y con más de 500 km de autonomía. Aceleración de 0 a 100 km/h en 3,1 segundos… un momento, ¡ese dato tiene que estar mal! Si no lo veo, no lo creo. Y así fue. Ante vosotros el resumen de nuestra prueba y la opinión final.

Exterior

La primera vez que te acercas al Tesla Model X te impone. Un ‘armatoste’ que tiene una longitud de 5 metros, una anchura de 2,1 metros y una altura de 1,63 metros. La distancia entre ejes es de 2,96 metros, lo que dejará un amplio espacio en el interior. También es fácil de apreciar que no es un coche cualquiera. Su lenguaje de diseño lo convierte en un imán de miradas, teniendo ciertas reminiscencias del Model S, pero a la vez detalles diferenciadores.

Del primero nos daremos cuenta si queremos acceder a las plazas traseras. Este modelo estrena las ‘Falcon Wings’ (alas de halcón), unas puertas inéditas que llamarán la atención de todo aquel que se precie. Facilita la entrada a las plazas traseras de una forma muy visual y tecnológica. Son eléctricas y se abren automáticamente con tocar un botón, además no tendrás que preocuparte si hay obstáculos a tu alrededor porque los evitará gracias a seis sensores. Aunque puedan parecer aparatosas, solo necesitan 30 cm de espacio para abrirse, debido a que su sistema de dos bisagras se adapta al entorno.

El frontal del Model X sigue los pasos del Model S. Sus líneas son limpias y cuidadas, con un capó liso y un paragolpes sencillo. Cuenta con una estrecha parrilla que acoge el logotipo de la marca, pero no habrá grandes rejillas, no hay que olvidar que bajo el capó no hay un motor que necesite refrigeración. Los faros LED adaptativos (que son de serie) también son alargados y cuentan con una firma lumínica muy reconocible.

El lateral de nuestro P100D está marcado por las enormes llantas de 22 pulgadas. Estas ‘paelleras’ vienen con la versión tope de gama y esconden unas pinzas de freno rojas. No hay tiradores en las puertas, solamente unos botones cromados por debajo del pilar B para su apertura (para las delanteras también). Su silueta tiene un cierto aire de coupé que ha buscado beneficiar la aerodinámica y dar un toque más deportivo al modelo.

Bajo la luneta trasera se encuentra un alerón trasero desplegable, que es activo y se adapta en función de la velocidad. Es otra de las claves para que sea, probablemente, el SUV más aerodinámico con un coeficiente de 0,24 Cx, muy bajo para sus características. Por debajo del alerón están los pilotos traseros, también bastante característicos, que quedan unidos por un listón cromado horizontal donde pone el nombre de la marca.

Interior

Tocamos el botón en la carrocería o en el mando de la llave, la puerta delantera se abre sola (varía el ángulo si detecta obstáculos). Entramos al uno de los habitáculos más luminosos que hayamos visto. El motivo es el enorme parabrisas panorámico, el más grande en un coche de producción, que aporta una visibilidad sobresaliente. Para evitar deslumbramientos tendremos un parasol desplegable desde el lateral que se fijará en su posición gracias a un imán.

Desde el puesto de conducción se percibe la atmósfera tecnológica en la que hemos entrado. El salpicadero destaca por minimalismo y limpieza, mientras que en la consola central hay una enorme pantalla en posición vertical. Esta pantalla táctil de 17 pulgadas es el centro neurálgico del coche, desde ella se puede controlar cualquier cosa que se nos ocurra: abrir las puertas, controlar la climatización, iniciar la navegación, reproducir música o seleccionar el perfil de conducción.

También hay ciertas funciones interesantes para las que recomendamos estar parados. Tiene conexión a internet y, por ejemplo, pudimos consultar nuestra web mientras hacíamos las fotos en un puerto de montaña. La conexión también sirve la actualización periódica del software, algo que ofrece la marca gratuitamente y que es clave en este coche. Otra curiosidad son sus conocidos ‘Easter eggs’ (huevos de Pascua), que permiten hacer un guiño a la saga James Bond o que nuestro coche navegue sobre la superficie de Marte.

Dejando la pantalla principal a un lado, nos encontramos con otra gran pantalla a color que sustituye a la instrumentación tradicional. Este cuadro digital también es personalizable y en él podemos ver la información que consideremos más importante. En el volante encontramos los pocos botones que habrá en el habitáculo y de la columna de dirección salen las cañas para los limpiaparabrisas, intermitentes e incluso el cambio automático. Todas ellas (y los botones elevalunas) tienen un claro sabor a Mercedes, un detalle que no nos gustó tanto.

Por el resto de detalles, la calidad del Tesla Model X estará a la altura de las expectativas. Todo el techo y el salpicadero son de Álcantara, la tapicería de cuero de primera calidad y en ambos se puede personalizar el color. No faltan molduras de materiales nobles como la madera y opcionalmente incluso se puede escoger fibra de carbono. Esto ligado a unos ajustes sobresalientes hace que la sensación de calidad sea altísima.

Como ya adelantamos viendo sus dimensiones, el habitáculo ofrece una habitabilidad notable. El Model X se puede configurar con 5, 6 o 7 plazas dependiendo de nuestras necesidades. Nuestra unidad de pruebas tenía los siete asientos individuales (2+3+2) que ofrecen una tremenda modularidad permitiendo moverlos o desde la pantalla gracias a sus ajustes eléctricos. Todas las plazas son bastante habitables, incluso en la tercera fila, donde habrá espacio suficiente para adultos de talla media. Las ‘Falcon Wings’ facilitan el acceso y como detalle todos los asientos son calefactados y ventilados.

Maletero

El maletero principal del Tesla Model X es igual de modulable que su interior. En función a las personas que viajen en él se podrá ir plegando asientos para obtener un mayor espacio. Cuando prescindimos de la última fila, ésta queda totalmente enrasada con el suelo. Destacar que con la configuración de seis pasajeros alcanza 2.180 litros de capacidad, pero puede aumentar hasta casi 2.500 litros si ajustamos los asientos.

Bajo el piso del maletero trasero hay un espacio bastante grande donde están los cables que nos permitirán cargar la batería. Y si hemos remarcado que este es el maletero principal o trasero, es porque tenemos otro maletero en el frontal, justo debajo del capó. Curiosamente es la única puerta que no se abre eléctricamente y da paso a un cofre con 187 litros de capacidad que será muy útil en algunas ocasiones.

Equipamiento

Comprar un Tesla ya te da derecho a las actualizaciones de software inalámbricas para ir mejorando el sistema. También te da acceso a la red de Supercargadores, que en España se encuentra en fase de expansión pues se planea abrir 14 próximamente, aunque todavía no está claro si completamente gratis o no. De serie el coche también trae los mapas y la navegación, así como una base para la conexión del teléfono móvil.

Como dijimos, el cliente podrá elegir si quiere su Model X con cinco (de serie), seis (3.450 euros) o siete plazas (4.600 euros). Las ‘Falcon Wings’, los faros LED, el acceso sin llave o la pantalla de 17 pulgadas o una suscripción a Spotify Premium vienen incluidos en el equipamiento estándar. Nuestra unidad además contaba con un paquete de equipamiento premium (5.200 euros) que añade la puerta del conductor auto-presentable, el sistema de filtración de aire HEPA (elimina el 99,97% de la contaminación y tiene un modo de defensa contra armas biológicas) o iluminación ambiental.

El Autopilot nos acerca a la conducción autónoma

La lista de opcionales no es demasiado extensa, pero ofrece elementos como el sistema de sonido premium (2.900 euros), el paquete de remolque (850 euros) o un paquete para climas bajo cero (1.150). Aunque sin duda una de las opciones más llamativas es el Autopilot mejorado (5.800 euros), el piloto automático más avanzado de la marca, que nos acerca poco a poco a la conducción autónoma.

Nuestra unidad llevaba la primera versión del Autopilot, que ya cuenta con un nivel 2 sobre 5 de conducción autónoma. Los coches más recientes podrán llevar la segunda versión, más avanzada y preparada para llegar al nivel 5 cuando proceda. Lo pudimos probar y su funcionamiento es muy preciso, en autopistas y autovías el control de crucero se adapta a la velocidad del tráfico (pudiendo parar y retomar la marcha) y se mantiene dentro de las líneas de la carreteras, bastando con dar al intermitente para que cambie de carril. Otras funciones son el aparcamiento automático y mover el coche remotamente desde una app móvil.

Motor

Lo primero que hay que tener claro es que en el Tesla Model X no podemos hablar de motor como si se tratase de un coche tradicional. Lo suyo es un desarrollado sistema de propulsión eléctrico que está formado por dos motores: uno en el eje delantero (193 kW) y otro en el trasero (375 kW). De esta forma se consigue la tracción total eléctrica y una potencia conjunta que podríamos decir que supera los 600 CV (aunque su cálculo no se haga como en un gasolina).

Por supuesto, esto no es así en todos los Model X, pues hay versiones por debajo de nuestro tope de gama. El de acceso es el Model X 75D con un paquete de baterías de 75 kWh. Le siguen los Model X 90D y 100D, con dichas cifras marcando la capacidad de sus baterías. El P100D que probamos tiene el prefijo ‘Performance’ y con sus baterías de 100 kWh es capaz de sacar el máximo rendimiento que podamos esperar de un coche de su tamaño.

Aunque el Tesla Model X no sorprende solo por prestaciones, sino que también es uno de lo eléctricos con mayor autonomía del mercado. El 100D es la versión que alcanza el máximo de 565 kilómetros (ciclo NEDC), pero en el P100D se reduce hasta 542 kilómetros debido a su mayor rendimiento. Ambos se sitúan por detrás del Model S que por características favorables consigue recorrer hasta 632 km. Ya no es tan descabellado hacer un viaje largo en un eléctrico.

Además el navegador del Model X al iniciar un recorrido te dice con cuánta batería llegarás al destino o en caso de no llegar, te informa de dónde están los puntos de recarga más cercanos en la ruta. La carga de este modelo es sencilla, pues es compatible con todo tipo de enchufe. Una de las primeras opciones será cargarlo en casa a una toma corriente, de esta forma cargaría unos 150 km en 8 horas.

Si necesitamos algo más potente podemos adquirir un cargador rápido, que carga hasta 100 km en una hora, cifras similares a los puntos de carga en destino, cada vez más extendidos en hoteles o centros comerciales. La opción más potente son los Supercargadores, repartidos por la geografía española, que consiguen la mitad de la carga en apenas media hora.

Comportamiento

Reconozco que la primera vez que montas en el Tesla Model X te abruma un poco. Te sientas en el asiento del conductor, pisas el freno y la puerta se cierra automáticamente porque detecta que vas a salir. Buscas el botón de arranque y no lo encuentras, resulta que arranca solo cuando has pisado el freno. Lo mismo ocurre con el freno de mano, que se quita al meter una marcha. En definitiva, funciones a las que no estamos acostumbrados, pero que nos facilitan la vida.

Los primeros kilómetros transcurren en absoluto silencio y te cuestionas como un coche tan grande puede ser tan refinado y sigiloso. El confort en marcha es total gracias a los motores eléctricos y también a su notable aerodinámica. Podemos configurarlo al gusto, ofreciendo tres niveles de dureza para la dirección, dos niveles de retención, la frenada regenerativa con más o menos peso o la aceleración en Sport o Ludicrous (de la que hablaremos un poco más abajo).

Aunque sin duda uno de los elementos que más nos sorprende para bien es la suspensión neumática que trae de serie. Se puede escoger hasta cinco niveles que lo sitúan más cerca o más lejos del suelo en función de lo que necesitemos. Incluso es inteligente y puede detectar baches en el recorrido o recordar si hemos puesto un tarado en un tramo concreto y volver a hacerlo cuando pasemos de nuevo. Además si lo llevamos en ‘Low’ o ‘Very Low’ notamos su eficacia en curvas, a la altura de pocos rivales.

Es uno de los puntos que más nos gustaron del Model X, esa agilidad que hace que a veces nos olvidemos que estamos al volante de un SUV de cinco metros. Bueno, eso y su brutal aceleración. Creo que el Tesla Model X P100D es el vehículo que he probado que más me ha sorprendido en este aspecto. Vayas a la velocidad que vayas, si pisas a fondo el pedal derecho encontrarás un empuje instantáneo que te catapultará a velocidades ilegales en un abrir y cerrar de ojos. Es la ventaja del sistema de propulsión eléctrico, que nos hace disponer de sus casi 1.000 Nm de par desde el primer momento.

El Tesla Model X P100D, en su condición de tope de gama, tiene un modo que se llama Ludicrous Plus. Se activa manteniendo pulsando 10 segundos el botón de Ludicrous y necesitará algo de tiempo para calentar sus baterías hasta el punto óptimo. Después nos paramos, aceleramos a fondo y nos quedamos pegados al asiento mientras nuestro estómago experimenta una sensación similar a la de montar en una montaña rusa. No nos hemos dado cuenta, pero hemos acelerado de 0 a 100 km/h en 3,1 segundos y nos quedamos sin carretera para acelerar. Es sorprendente como un coche de casi 2,5 toneladas podría ganar en recta a algunos deportivos de marcas como Ferrari o Lamborghini.

Pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Pisamos el freno y también nos sorprende la eficacia y la forma en la que se consigue parar el coche. A pesar de tener frenada regenerativa, no encontramos un tacto esponjoso como en otros eléctricos. La prueba va llegando a su fin y nos sorprende que todavía contemos con un buen nivel de carga en la batería. Y eso que no hemos ido buscando la eficiencia precisamente.

Opinión coches.com

Para concluir, me voy con la sensación de que el Tesla Model X es un coche del futuro en el presente. Su aspecto ya denota que es un producto diferente y la gente no dejará de mirarlo por la calle, sobre todo si bajamos de sus impresionantes ‘Falcon Wings’ automáticas. También ofrece niveles sobresalientes de habitabilidad (al poder elegir el número de plazas) y de modularidad (por los ajustes eléctricos de los asientos).

Por no hablar de la parte tecnológica y técnica. La pantalla de 17 pulgadas es la más grande en un coche de producción y nos permite llevar a cabo cualquier tipo de función. Es prácticamente un gadget más, pues como nuestro smartphone, actualiza su software mediante su conexión a internet. El sistema de propulsión eléctrico del P100D nos ofrece una aceleración irracional y una autonomía formidable. La única pega que le podemos sacar es su precio, que parte de 167.800 euros. Aunque esté al alcance de pocos, es un valor bastante justificado.

Tesla Model X P100D
8 Nota
Lo mejor
  • Tecnología de vanguardia
  • Habitabilidad y modularidad interior
  • Gran autonomía y prestaciones superlativas
Lo peor
  • Precio de la versión que probamos
  • Demasiadas funciones en la pantalla táctil
  • La infraestructura en España todavía tiene que mejorar
Diseño7.5
Habitabilidad8.5
Acabados7.5
Maletero8
Equipamiento8.5
Motor9
Comportamiento8.5
Calidad Precio6.5

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4 COMENTARIOS

  1. Excelente artículo. muy bien documentado para los que aún no estamos familiarizados con los coches eléctricos.

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