El mes pasado ya habíamos hablado cómo las marcas, fabricantes de vehículos o no, se las ingeniaban para desarrollar estrategias de marketing con coches en la vía pública para que sus productos adquieren más notoriedad.

Sin duda, de entre las marcas de coches que más utilizan estas técnicas de “marketing de guerrilla” (así conocen estas acciones los expertos en mercadotecnia), MINI es la que más y mejores acciones desarrolla en la calle para dar a conocer sus coches.

Sólo gracias a estas acciones se entiende que MINI haya vendido tantas unidades desde que fue adquirida por BMW. Pese a tratarse de un coche realamente caro). Pero quien compra un MINI compra más que un vehículo, y esa sensación sólo se logra con campañas de publicidad y marketing eficaces. Ha sido tal el éxito de la marca que le salen competidores en cualquier marca. Desde Audi con su A1 que probamos nada más presentarse, pasando por Fiat con su 500 que incluso se viste de Gucci a marcas que jamás habíamos pensado que llegasen a fabricar coches pequeños premium, como Citroën con su DS3. Todos quieren parte del pastel de MINI.

No es fácil hacerse un hueco en el mercado, y menos tan grande. Hasta 1994, MINI era parte de Rover, que tenía abandonada a la marca. BMW pagó por el grupo Rover (que incluía a Land Rover y MINI) 800 millones de euros. Además, asumía una deuda de otros 900 millones de euros más. Y lo peor: no dejaba de tener pérdidas. Tantas, que la prensa alemana consideraba al grupo una rémora y le llamaban el paciente inglés. Llegó un momento que BMW soltó lastre. En 2000 se deshizo de Land Rover y en abril de 2005 declaró a Rover insolvente y cesó la producción. Ahora Rover es China.

Pero BMW se guardó un as en la manga. Ese no era otro que MINI. Sabía que ahí existía un nicho de mercado y lo único que había que hacer era crear una buena imagen de marca con excelentes campañas agresivas.

Con todos vosotros, algunas las mejores campañas de marketing callejero de MINI:

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