Hace ya bastante tiempo, allá por 2005 que Michelin presentó el primer neumático sin aire. En realidad era un prototipo, montado en una silla de ruedas que tuvo su lanzamiento comercial en 2012. Desde entonces, ha tenido algunos usos, como en maquinaria agrícola e industrial, donde las posibilidades de un pinchazo son más elevadas. Pero de ahí a popularizarse queda un trecho.

Este mismo año conocimos el Michelin Uptis, una nueva vuelta de tuerca al concepto. Y no son solamente los galos quienes piensan en algo así. En Bridgestone, por ejemplo, también creen que un neumático así tendría sentido.

Un neumático sin aire tiene un rendimiento inferior a los neumáticos convencionales en todos los sentidos: agarre, comodidad… excepto la resistencia a los pinchazos. Por eso no se han impuesto, a pesar de que haga tres lustros que se le está dando vueltas a la idea. Otra cosas es cuando se popularicen los coches autónomos. Ahora, un coche se conduce un 20% del tiempo y pasa el otro 80% restante parado. Con los coches autónomos compartidos, será todo lo contrario, y evitar averías será una prioridad”.

Es por eso que ya se prueban en el eléctrico Bolt neumáticos de este tipo. Las pruebas se realizan en Michigan y el objetivo es contar con neumáticos sin aire en en turimos a partir de 2024. Para los vehículos eléctricos en particular poder contar con una banda de goma que rodee los radios de polímero alrededor de un cubo de aluminio, permitiría instalar los motores directamente dentro de la rueda. Eso tendría ventajas, entre ellas contar con un mayor espacio en el habitáculo.

Otro anhelo es que los neumáticos sin aire ahorren peso… y con ello los coches eléctricos ganen autonomía. Por ahora no se ha conseguido. Han aligerado lastre variando la forma de los radios de polímero, pero el peso de la banda de goma todavía los hacen algo más pesados que los neumáticos convencionales actuales. Y es sencillo crear un neumático pequeño con esas características, pero todavía no han logrado hacerlos lo suficientemente resistentes para montarlos en un autobús o camión.

Los fabricantes están convencidos de que habrá demanda de neumáticos sin aire para vehículos comerciales en el futuro, pero hacer algo que pueda soportar ese peso supone todavía un obstáculo. Además, por ahora los costes de fabricación son algo más elevados… algo que la producción en masa debería cambiar.

Via: Reuters

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