A medida que las fuentes de energía tradicionales utilizadas por la industria de la automoción van llegando a su extinción, y que la enfermedad del planeta agrava su situación día tras día, son cada vez más los prototipos de vehículos que acaparan la actualidad alimentados con combustibles alternativos respetusos en mayor o menor medida con el medio ambiente.

En este marco de un nuevo entorno verde, la energía solar es una de las soluciones que se ha demostrado más eficaces, también para la sector de los automóviles. Son muchos los prototipos de vehículos impulsados por esta energía limpia que se han dado a conocer en los últimos tiempos, pero el que se ha hecho público esta semana tiene una particularidad muy especial, es el más rápido hasta ahora conocido.

El Sunswift IV o IVy, como es conocido entre sus creadores, es un bólido desarrollado y construido por un equipo de estudiantes australianos de la Universidad de New South Wales, que la semana pasada batió el récord de velocidad para este tipo de vehículos alzando el marcador hasta los 88 kilómetros por hora.

Esta cifra ha supuesto traspasar en 9 kilómetros la hora el anterior récord, establecido por el Sunnyracer de General Motors allá por 1979. El Sunswift IV está recubierto con 400 paneles solares fabricados con silicona que generan 1300 watts de electricidad, similar a lo que necesita una tostadora convencional para funcionar.

Tras dos intentos de 500 metros de ida y vuelta cada uno, consiguió establecer la marca en manos del piloto australiano Barton Mawer. Las pruebas se realizaron en la base naval australiana de la ciudad de Nowra y ahora el próximo destino es el World Solar Challange (Desafío Solar Mundial) que tendrá lugar el próximo mes de octubre y donde los estudiantes confían en aumentar todavía más la marca.

Vía: ABC

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