Parece que los bloques de tres cilindros, las plataformas modulares y un corte eminentemente urbano son cosas más de los tiempos que corren que de hace varias décadas. Nada más lejos de la realidad, ya que, entre otros muchos prototipos del pasado, Opel presentó en Maxx Concept en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1995, tres años antes de que el smart fortwo llegase al mercado.

La creciente demanda, tanto por parte de los clientes como de los distintos gobiernos, de bajos consumos de combustible y unas regulaciones cada vez más estrictas sobre emisiones de CO2, han hecho que los motores tricilíndricos sean una opción muy popular. De hecho, Opel ofrece estos propulsores en toda su gama de vehículos, en gasolina o diésel. El nuevo Astra, por ejemplo, es incluso líder en su segmento en cuanto a bajas emisiones de CO2 se refiere (los motores PSA aún no han sido adoptados).

Pero hace 25 años, las mecánicas de tres cilindros, incluso las atmosféricas, todavía eran bastante poco comunes, a pesar de sus ventajas sobre los motores de cuatro cilindros, tales como una mayor eficiencia, menor peso y menores pérdidas por fricción. Pero volviendo al Opel Maxx Concept, también es justo decir que otros fabricantes como Daimler y Swatch ya habían presentado propuestas similares un año antes. Con eso en mente, veamos qué tiene de especial el pequeño estudio de diseño Opel.

Sus líneas fueron obra de Danny Larsen y Frank Leopold, con unas formas generales que resultaban muy adelantadas a su época. Con solo 2.975 milímetros de longitud y 1.575 mm de anchura y altura, el Maxx Concept presentaba una carrocería de dos puertas con proporciones un tanto inusuales. En una de las imágenes de prensa, el prototipo se muestra estacionado en una posición perpendicular a la acera. Casualmente (o no), fue algo que hizo popular al fortwo tres años después.

A pesar de sus modestas dimensiones, el Opel Maxx ofrecía un espacio interior sorprendente. Con una configuración de dos asientos, tenía un área de carga similar al del Astra coetáneo (F), aunque de querer acoger a otra pareja de ocupantes, había que abandonar la idea de viajar con equipaje. Pero no solo era práctico, también era inteligente en su construcción. En lugar de los típicos paneles de acero, la carrocería estaba hecha de aluminio extruido, facilitando la creación de varias formas y tamaños.

Las secciones estaban soldadas entre sí para formar un conjunto parcialmente expuesto, algo que poder a primera vista en el diseño exterior e interior del coche. La caja cerrada no solo proporcionaba una seguridad óptima, sino también la base para una construcción modular, algo normal en 2020 pero revolucionario hace cinco lustros. Se podía configurar como un descapotable, una camioneta, un todoterreno, una furgoneta o un taxi: el cliente decidía qué vehículo quería incluso después de recibirlo.

Otro objetivo importante era el de conseguir un impacto ambiental reducido. El aluminio no solo es fácil de reciclar; también es ligero. El Opel Maxx Concept pesaba alrededor de 650 kilos, y eso permitía ahorros de energía adicionales. El bloque de tres cilindros era una unidad compacta, también liviana y económica, a la par que refinada y potente. Pero lo más importante fue el hecho de que fue la primera desarrollada para llegar a la producción en masa por un fabricante de automóviles europeo.

Con un desplazamiento de 973 cc, árboles de levas gemelos y cuatro válvulas por cilindro, el motor completó sus primeros kilómetros con dos prototipos del Maxx Concept antes de llegar a los concesionarios. El nuevo miembro de la familia ECOTEC tenía una relación óptima entre el diámetro y la carrera, cuyas ventajas se reflejaban en un destacado par máximo de 90 Nm a solo 2.500 rpm y una potencia de 50 CV a 5.000 rpm.

El pequeño corazón de gasolina se acopló a una caja de cambios automática secuencial de cinco velocidades. Aunque estas transmisiones no eran ni mucho menos tan rápidas como las de ahora, se conseguían unas prestaciones más que decentes. Hacía el 0 a 100 km/h en 12,1 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 151 km/h. Más importante aún, conseguía un consumo medio de 3,9 l/100 km a una velocidad constante de 90 km/h, de acuerdo con el ciclo de homologación de la época.

No fueron cifras demasiado alejadas de las obtenidas por el fortwo de Daimler poco después. Sin embargo, una diferencia importante entre el Opel Maxx Concept y el smart es que el primero presentaba un motor montado en la parte delantera, con tracción a las ruedas delanteras, justo al revés que el diseño “todo atrás” del segundo. De todas formas, en ninguno de los casos se podía considerar que estábamos ante un vehículo especialmente dinámico, dadas sus modestas potencias y distancias entre ejes.

Para la gente de Opel, la seguridad resultaba tan importante como la versatilidad. Además de la estructura de aluminio extruido, el Maxx presentaba un airbag para el conductor y un sistema de frenos antibloqueo (ABS). En una transferencia de tecnología de los segmentos superiores, hacía gala de una suspensión delantera McPherson basada en la del Opel Vectra y el Omega, y los ingenieros colocaron el depósito de combustible entre las ruedas traseras para lograr unas condiciones de seguridad optimas.

Finalmente, el innovador motor tres cilindros de 1 litro de Opel haría su debut en 1997 en el Corsa, y la tradición se ha mantenido hasta día de hoy. En cuanto a la razón de por qué el Maxx Concept no llegaría a producción, tenemos como razón principal a que su construcción de aluminio y la tecnología que equipaba lo hacía demasiado costoso de construir, algo que General Motors, propietaria de la firma del rayo entre 1929 y 2017, no estaba dispuesto a asumir en ese entonces.

Fuente: Opel

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