Tradicionalmente los coches eran probados por personas reales durante miles (o millones) de kilómetros para comprobar que todo fuera como es debido. Actualmente los fabricantes mantienen esa práctica durante la fase de desarrollo, incluso llevan a sus nuevos ejemplares a circuito para comprobar su comportamiento. Sin embargo, los tiempos cambian y ahora también se emplean nuevas técnicas. Porsche está probando sus coches por ordenador y nos cuenta cómo y por qué.

La verdad es que tiene poco sentido que una marca tan centrada en las sensaciones como es Porsche haga todo el desarrollo de un coche de forma digital. Pero estos test no tienen como objetivo mejorar la experiencia de conducción, sino ponerlo a punto a nivel tecnológico. Casi todos los coches actuales montan un buen número de sistemas avanzados de asistencia a la conducción, los populares ADAS que han ayudado a reducir los accidentes en los últimos años.

Con este tipo de tecnología, que emplea sensores, radares y cámaras; se está avanzando poco a poco hacia la conducción autónoma y eso requiere de muchas pruebas que no siempre se pueden hacer en el mundo real. Hay algunos proyectos pilotos en vías públicas, pero sería necesario recopilar muchísimos más datos de todo tipo de situaciones para poder llegar a esa autonomía de los coche con seguridad. Ahí es donde entra el Porsche Engineering Virtual ADAS Testing Center (PEVATeC), el centro encargado de las pruebas virtuales de los coches.

Para no poner en peligro al resto de usuarios de la carretera ni eternizarse con el desarrollo (se estima que es necesario recorrer 17.000 millones de kilómetros para reducir un 20 % el riesgo de accidente) este centro utiliza la digitalización y la simulación por ordenador para trabajar en los ADAS. Es una forma de ahorrar costes y de poder recrear todo tipo de situaciones críticas que no sería posible hacer en tráfico real sin correr riesgos.

Los ingenieros del PEVATeC utilizan la realidad virtual para crear objetos digitales que tienen las mismas propiedades que los de la vida real. Carreteras, aceras, edificios o vehículos cuentan con una estructura que replica lo que sería en verdad, incluso la reflexión y la refracción de la luz. Eso es importante para evitar errores de cálculo por factores como la suciedad en las cámaras o sensores, además de los reflejos que pueden haber en algunas situaciones.

Como es lógico, los objetos dinámicos son los más importantes para controlar la conducción autónoma. En este entorno digital hay que incluir peatones, ciclistas y otro tipo de usuarios que pueden suponer un riesgo. También es clave que los sistemas sepan reconocerlos y clasificarlos, algo para lo que se usa la inteligencia artificial. La gente de Porsche utiliza unos ordenadores de gran potencia específicos para esta tarea, pues es necesario procesar y almacenar una cantidad ingente de datos. Parece que esta práctica estará cada vez más integrada en el desarrollo del automóvil del futuro.

Fuente: Porsche

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