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Patricia Duran

¿Repostar coches de gas natural en casa? ¿Por qué no?

A menudo hablamos de los coches eléctricos, dejando a un lado las ventajas que pueden prestar otro tipo de energías en el desarrollo de automóviles más eficientes y con menos impacto medioambiental. Los coches de gas natural son un claro ejemplo de lo que te estamos contando, pues aunque en algunos países han conseguido hacerse un hueco, lo cierto es que poca gente conoce las ventajas que pueden prestar este tipo de coches (aquí te hablamos de ellas).

El  principal obstáculo que impide progresar a los coches que usan gas natural, es que en una situación climatológica estable,  el gas natural contiene mucha menos energía que el mismo volumen de gasolina. Pensarás que la solución es sencilla: comprimir el gas. Pero lo cierto es que ese proceso es muy engorroso y además se pierde gran cantidad de energía en el proceso.

Una alternativa, que ha surgido relativamente pronto, es comprimir el gas usando un sistema diferente: el llamado almacenaje de gas natural adsorbido (ANG), gracias al diseño de marcos organometálicos.  Esta nueva propuesta ha sido desarrollada por Jeffrey Long, un profesor de química e ingeniería química y biomolecular de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.), y su equipo. Este sistema permitiría almacenar el gas a una presión de entre 35 y 65 atmósferas. Almacenarlo a 35 atmósferas permitiría a las familias cargar el depósito de su coche en su propio hogar, con un sencillo y barato compresor.

La investigación ha sido financiada porAgencia de Proyectos de Investigación Avanzados-Energía del Departamento de Energía de Estados Unidos y por Ford, quien ya ha vendido 60.000 unidades de vehículos de gas natural comprimido desde 2009.

Este interés nos demuestra que, aunque aún no se haya instalado el sistema de gas natural en ningún vehículo, la industria se encuentra expectante ante esta posible opción. Para conseguir una implantación mayor, se han fijado el objetivo de conseguir un material que no solo absorba el gas a 35 atmósferas, sino también libere la misma cantidad al completo antes de que la presión alcance entre cinco y seis atmósferas, la presión mínima a la que el motor puede funcionar.

Para solucionarlos, los paneles organometálicos comentados antes pasarían a ser flexibles. Así, los materiales se expandirían para absorver el gas durante el repostaje, al tiempo que con una presión menor, se colapsa y expulsan todo el gas que contienen permitiendo así que el motor funcione. Los paneles flexibles permitirían a os coches de gas natural aumentar su autonomía y facilitar el proceso de recarga. Pero como afirma Long aún queda un largo camino para conseguir que estos vehículos se comercialicen en un futuro.

Fuente: MIT

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