El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha anunciado que cambiará su coche oficial actual (un Citroën C-6) por un coche eléctrico para realizar sus desplazamientos por la ciudad gallega, y ha invitado a otros cargos públicos a que hagan lo mismo para “dar ejemplo” en la lucha contra el cambio climático. ¿Se trata simplemente de “salir en la foto”, electoralismo (no olvidemos la proximidad de las elecciones municipales y autonómicas el próximo 22 de mayo), o verdadera conciencia ecológica?

El alcalde de Vigo cambiará su coche oficial por uno eléctrico
El alcalde de Vigo cambiará su coche oficial por uno eléctrico

Según ha indicado, en un principio, usará un Peugeot iOn cedido por la factoría viguesa de PSA, y posteriormente lo cambiará por el modelo “hermano”, un Citroën C-Zero. El regidor ha justificado esta medida por el “momento crítico de contaminación” que se vive en el planeta, y ha señalado que el nuevo vehículo, además de no tener emisiones contaminantes y no generar ruido, tiene una autonomía de algo más de 120 kilómetros, por lo que servirá perfectamente para sus desplazamientos por el municipio pontevedrés.

Abel Caballero ha manifestado que: “Debería generalizarse esto a todos los cargos públicos. En primer lugar, usar el transporte público, en segundo lugar, ir a pie, y como tercera opción, el coche eléctrico” y ha añadido que “si los ciudadanos tienen que bajar la velocidad a 110 kilómetros por hora, los cargos públicos también tienen que dar ejemplo”. Será “el primer alcalde” en tomar una medida de este tipo y ha señalado que incluso conducirá él mismo el nuevo coche oficial en alguna ocasión.

Caballero ha hecho estas declaraciones tras presidir en Vigo la reunión del Comité Ejecutivo de la Red de Ciudades Españolas por el Clima. Según se ha informado, en este encuentro se han marcado las líneas de actuación para este año y se han valorado cuestiones como la firma de un convenio con el IDAE para la promoción del vehículo eléctrico.

Bueno, y hasta aquí la noticia. No deja de ser curioso que nos resulte sorprendente que un político haga lo que realmente se le paga por hacer, a saber: gestionar de la manera más eficiente posible el dinero de nuestros impuestos. Allende nuestras fronteras este tipo de actitudes están al orden del día (por ejemplo en lo países nórdicos), y no es raro ver a un político pasear por las calles, charlar con sus votantes o ir en el metro. Está claro que aquí aún nos queda un largo trecho por recorrer, ya que funciona mucho más aquello de: “Haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga”.

Nota: No he mencionado en el artículo, en ningún momento, la afiliación política de este alcalde, pues no creo que sea relevante para el trasfondo de la información.

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