Con el precio del combustible alcanzando, semana tras semana, máximos históricos, y con la incertidumbre de saber para cuánto tiempo tendremos reservas del preciado “oro negro”, ya ha surgido en determinados foros una pregunta entre los “sesudos” especialistas en la materia: ¿Habrá suficiente Litio en el planeta para poder garantizar el funcionamiento de la ingente cantidad de vehículos eléctricos que se supone poblarán en los próximos años nuestras ciudades y carreteras?

Pues según las primeras estimaciones manifestadas en el tercer Electric Vehicle Battery Forum, celebrado recientemente en la Ciudad Condal, podemos estar tranquilos. O eso, al menos, se desprende de las palabras de Michael Tamlin director general de la compañía australiana Rincon Lithium.

Disposición interna de un vehículo eléctrico

Tamlin manifestó, en una conferencia en el marco del citado Forum, que resulta evidente que la movilidad eléctrica “condicionará una creciente intensidad en el uso de este recurso, en contraste con una industria del litio, relativamente pequeña, existente en el pasado”.

En estos momentos la mayor parte de las reservas mundiales se encuentran en América del Sur, especialmente en el Salar de Atacama (con el 30% de las reservas mundiales) en Chile, en el Salar de Uyuni en Bolivia (donde están el 50% de las reservas mundiales, en el el mayor yacimiento a nivel mundial) y en otros salares de menor tamaño, que se encuentran en Argentina. El total de estas reservas están estimadas en más de 53 millones de toneladas.

La demanda prevista para el año 2030 es de 5 millones de toneladas. Actualmente solamente algo menos de una cuarta parte de la producción mundial de Litio se destina a la fabricación de baterías, ya que la mayor parte se emplea en la elaboración de cerámica y vidrio, pero eso cambiará, evidentemente, con la implementación masiva del vehículo eléctrico. Para dicho año, un 80% de la demanda vendrá de las baterías (especialmente de las empleadas en los vehículos eléctricos), ya que la cantidad de litio que se usa para aparatos electrónicos, como los teléfonos móviles, es muy pequeña.

Pero, ¿y qué hace al litio tan especial? Pues porque es el metal más ligero y esto significa que dispone de una alta capacidad específica, lo que permite obtener la misma energía con un peso muy inferior a si se empleara otro tipo de metales. En este campo la necesidad de mejora es patente. De hecho las baterías son el eslabón más débil de los vehículos eléctricos que están empezando a salir ya al mercado del automóvil. Sus prestaciones limitadas y el alto precio relativo hacen que su implantación vaya más lenta de lo esperado, por la dura competencia de los vehículos convencionales con motores de combustión. Sin embargo, existe una creciente demanda social de tecnologías limpias, más respetuosas con el medio ambiente, que beneficiará el desarrollo de los vehículos eléctricos.

El litio, un recurso clave para la movilidad eléctrica

En esta interesante conferencia, Michael Tamlin, también explicó que “el aumento de la demanda incentiva la exploración y la localización de nuevos yacimientos”. Según los datos que maneja su empresa, Rincon Lithium: “con las necesidades existentes a corto plazo la producción actual de Litio es suficiente pero, a largo plazo, habrá un incremento significativo de la capacidad de producción”. Un factor adicional que hay que tener en cuenta, es la necesidad de incrementar la capacidad de reciclaje. Según Tamlin: “en el año 2025 las baterías de Litio recicladas se convertirán en materia prima de nuevas baterías”.

El único “pero” que se puede encontrar consiste en el tiempo que trascurre desde el momento en que se localiza un yacimiento de Litio hasta que se rentabiliza. La capacidad plena de producción puede llegar a tardar hasta 8 ó 9 años, desde que se produce el descubrimiento. También hay que tener en cuenta, que “muchos yacimientos no son rentables porque el coste de explotarlos es superior al rendimiento que se puede obtener de ellos”.

El experto australiano tampoco cree que la producción de este recurso clave para la movilidad eléctrica se vea afectada por inestabilidades de tipo político, ya que: “los gobiernos de los países productores tienen políticas muy sensatas y positivas respecto a este tema”.

No obstante, aún queda un camino muy largo por recorrer al respecto. Y numerosos científicos de todo el mundo, especialmente los del entorno automovilístico, continúan con la investigación y el desarrollo de la tecnología de baterías recargables de Litio con objeto de mejorar numerosos aspectos, que resultan cruciales para el futuro desarrollo del vehículo eléctrico.

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