Los denominados Muscle Car fueron vehículos de tamaño medio, dotados de potentes motores V8, resultando muy llamativos y que destacaban, sobre todo, por su rapidez, “dominando” las carreteras norteamericanas durante la década de los años ´60 del pasado siglo. El objetivo era ofrecer vehículos de un coste moderado, con espacio suficiente para transportar una familia, pero capaces de rivalizar en prestaciones con los modelos más deportivos de la época, como el Chevrolet Corvette o el Dodge Viper.

Son varias las marcas (Chrysler, Ford o General Motors) que rivalizan por atribuirse la invención de los Muscle Car, pero es comúnmente aceptado que el primero de ellos fue el Pontiac Tempest GTO de 1964, diseñado por el genial ingeniero John DeLorean. Utilizaba un potente propulsor V8 de 389 pulgadas cúbicas (6,4 litros), que proporcionaba nada menos que 325 CV de potencia, siendo capaz de acelerar de 0 a 60 millas por hora en tan solo 6,6 segundos.

Pero casi a la misma velocidad que subió su popularidad, ésta cayó en picado por dos razones principales: su peligrosidad, ya que eran vehículos de precio más o menos asequible dotados de motores muy potentes y que eran comprados por jóvenes, que tuvieron numerosos accidentes, lo que “obligó” a actuar a las autoridades, poniéndoles coto; y por otro lado la crisis del petróleo de 1973 que hizo muy difícil mantener a estos verdaderos “devoradores” de gasolina.

De entre todos ellos los 5 modelos más conocidos son los Pontiac GTO de 1966, Shelby GT-500 de 1967, Dodge Charger Daytona de 1969, Plymouth Hemi “Cuda” de 1970 y el Chevrolet Chevelle SS de 1970, y precisamente esos son los que aparecen en una serie limitada de sellos emitida por el US Postal Service (Servicio Postal de los EE.UU.)

“Muscle Cars es la tercera emisión de sellos de una serie más amplia denominada America on the Move, concebida por el director artístico de la compañía postal, Carl T. Herrman. La primera emisión de la serie, fue la denominada 50s Sporty Cars, del año 2005, seguida por otra bajo el nombre 50s Fins and Chrome, en el año 2008.

El artista norteamericano Tom Fritz ha sido el encargado de realizar estas preciosas ilustraciones, basándose en fotografías de tan emblemáticos modelos, empleando la técnica de pintura al óleo sobre tabla, para intentar capturar la emoción que desprenden a raudales estos fantásticos vehículos. Habiendo crecido en la soleada California, el autor estaba familiarizado desde su juventud con la potencia de los Muscle Cars y, según ha declarado: “Este trabajo es una proyección de mis recuerdos de infancia”.

Esta es una pequeña reseña de las principales características de cada uno de ellos:

Dodge Charger Daytona de 1969

El Dodge Charger Daytona de 1969 fue diseñado específicamente para poder imponerse en los circuitos a la mayoría de sus rivales. No sólo destacaba por su silueta extravagante sino por estar animado por un potente propulsor Magnum de 440 pulgadas cúbicas (7,2 litros) que entregaba una potencia máxima de 375 CV.

Una cantidad muy limitada de aquellos modelos empleaban, sin embargo, un motor Hemi de 426 pulgadas cúbicas (7,0 litros), proveniente de la competición. Aparte incorporaba numerosos aditamentos aerodinámicos, entre los que destacaba especialmente el “monstruoso” alerón trasero, con una altura superior a los 2 pies (60,96 cm). En total solamente se produjeron 503 unidades, lo que lo convierte en un modelo absolutamente exclusivo.

Pontiac GTO de 1966

Este modelo de Pontiac era inicialmente una versión más deportiva dentro de la gama Tempest LeMans, pero tal fue su éxito que en 1966 se convirtió en un modelo propio, año en el que también alcanzaría su máxima producción. Estaba disponible en tres tipos de carrocería: coupé, descapotable o una variante de capota dura.

The Goat, como era más conocido, llamaba poderosamente la atención por las formas de su carrocería, similares a las de la famosa botella de Coca-cola, y estaba propulsado por un motor V8 de 335 CV, con el que era capaz de alcanzar las 60 millas por hora, desde parado, en apenas 6,8 segundos

Shelby GT-500 de 1967

Esta versión del mítico Ford Mustang fue realizada por el antiguo piloto de la marca, y mítico ganador de Le Mans, Carroll Shelby. Montaba un poderoso propulsor de 428 pulgadas cúbicas (7,013 litros) que entregaba 355 CV de potencia (era el mismo que llevaban los “interceptores” de la policía de carreteras de la época.

Su singularidad y el hecho de que tan sólo se fabricaran 2.048 unidades contribuyeron a que se forjara un auténtico mito, disparando su popularidad hasta límites insospechados, apareciendo en numerosas películas y revistas, siendo apreciado por todo buen aficionado a los automóviles provenientes del “otro lado del charco”.

Chevrolet Chevelle SS de 1970

El Chevrolet Chevelle estaba equipado, en su versión más “tranquila” por un propulsor V8 de 396 pulgadas cúbicas (6,5 litros), pero opcionalmente podía contar con una variante de 454 pulgadas cúbicas (7,4 litros) que le otorgaba el nivel prestacional requerido por los amantes de estos “Muscle Car”. Incluso había dos variantes, el LS-5 de 360 CV de potencia y, el más buscado, LS-6 de 450 CV de potencia. Estaba disponible tanto en versiones coupé como convertible.

Plymouth Hemi “Cuda” de 1970

El Hemi “Cuda” era el “alter ego”, la versión más prestacional del famoso Plymouth Barracuda de 1970. Gracias a un sobredimensionado motor V8 de 426 pulgadas cúbicas (7,0 litros) disponía de una potencia “bestial” de nada menos que 425 CV.

Su peculiar carrocería fue pintada en muchos casos de llamativos colores tales como el “Lemon Twist”, el “Lime Light” o el “Vitamin C”. También tuvo mucho éxito entre los aficionados y preparadores de la época, aunque el número de unidades producidas fue bastante limitado no llegando, en total, a las 700 unidades.

¿Cuál os gusta más? Yo ya he elegido el mío…

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Vía | US Postal Service

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