La electrificación se va abriendo paso entre los modelos actuales y la octava generación de Volkswagen Golf no podía dejarla atrás. Desde el momento de su lanzamiento ya se habló de las dos versiones híbridas enchufables que habría en su gama, por lo que este Volkswagen Golf GTE 2020 aporta menos sorpresas que los GTI o GTD. Aunque es cierto que han cambiado muchas cosas desde la llegada del primer GTE en 2014 o desde su actualización en 2017. Vamos a analizar los cambios.

En el exterior de este modelo se aplican los mismos cambios que en el resto de versiones del compacto. Cuenta con esas formas que tanto llamaron la atención con un frontal en el que predominan unos estrechos faros LED bien integrados en la fina parrilla. Aunque en el GTE hay más protagonismo en esta zona, que va atravesada por una franja azul e iluminada por una tira horizontal. En la zona baja hay una rejilla de panal que cuenta con las nuevas antiniebla dispuestos en forma de X.

Si seguimos por el lateral de este Volkswagen Golf GTE no encontramos distintivos a la vista, pero sí la toma de carga situada en el paso de rueda delantero izquierdo. Las llantas en las versiones deportivas son de 17 pulgadas de serie, aunque admiten otras de 18 y 19 pulgadas en opción. En la zaga vemos las siglas que lo caracterizan en el centro del portón y un difusor específico cromado, que no deja la salida de escape a la vista, en este caso.

Cuando pasamos al interior es fácil apreciar toda esa tecnología que recibió la octava generación del modelo. Se manifiesta a través Innovision Cockpit, formado por la instrumentación digital de 10,25 pulgadas y por la pantalla táctil principal de 10 pulgadas con una conectividad completa. Algunos gráficos y menús son específicos de esta versión. Gana más distinción con la iluminación ambiental que puede configurarse hasta en 30 colores.

El detalle más distintivo de este Volkswagen Golf GTE es esa tapicería de tartán, que ha evolucionado en el actual diseño Scalepaper y va de negro, gris y azul en este ejemplar. Con este patrón se forran los asientos deportivos, que son de serie en esta versión. También aparece el volante deportivo de tres radios, que es multifunción gracias a unos botones táctiles. En el GTI aparecía también la palanca de cambios con forma de pelota de Golf, pero el híbrido enchufable solo puede ser automático.

Volkswagen Golf GTE 2020. Motor

El sistema híbrido enchufable del Volkswagen Golf GTE no era ningún secreto. Como ya viene siendo habitual, está formada por el bloque de gasolina 1.4 TSI, un motor eléctrico y la transmisión automática DSG de seis velocidades. En total se consigue una potencia conjunta de 245 CV y 400 Nm de par, un aumento considerable con respecto a su antecesor. Lo que también aumenta es la capacidad de la batería, que gracias a sus 13 kWh permite una autonomía eléctrica de hasta 60 kilómetros (velocidad máxima de 130 km/h en este modo).

El Golf GTE arranca en modo E (eléctrico) por defecto siempre que lo permita la batería. Luego tiene un modo Híbrido que combina ambas mecánicas de forma inteligente, aunque el usuario también puede elegir si mantener el estado de la carga e ir aumentando o reduciéndolo. El administrador de batería siempre será de ayuda para esa gestión y tiene en cuenta los datos topográficos de las carreteras.

Al igual que los GTI y GTD, recibe una puesta a punto de chasis específica. Cuenta con el bloqueo de diferencial electrónico (XDS) y una gestión de la conducción centralizada en el Vehicle Dynamics Manager. Opcionalmente también es recomendable el control de chasis adaptativo DCC que modifica algunos parámetros en función del modo de conducción elegido: Confort, Eco, Sport e Individual.

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