Volvo es una de las marcas que más está desterrando el diésel en los últimos tiempos. Ya han dicho que espera que los eléctricos representen el 50 % de sus ventas para 2025 y que su primer modelo 100 % eléctrico llegará el año que viene y será producido en China. Eso significa ir abandonando el diésel paulatinamente en toda la gama. Se confirma que el primero que no podrá elegirse con este combustible será el próximo Volvo S60, que será presentado dentro de poco.

La berlina solamente tendrá opciones de gasolina o híbridos enchufables inicialmente, algo que se ira extendiendo al resto a partir del próximo año 2019. Teniendo en cuenta que no se va a desarrollar una nueva generación de motores diésel, la marca sueca diversificará hacia otras tecnologías. El siguiente paso serán motores de gasolina mild-hybrid, una hibridación ligera con sistema eléctrico de 48 voltios. Ese será el paso previo al sistema de propulsión 100 % eléctrico.

De esta forma queda clara la estrategia de Volvo a largo plazo, que quiere despedirse por completo del motor de combustión tradicional. Este camino hacia la electrificación comenzó ya el año pasado y en los nuevos productos está presente. No hay que olvidar que el Volvo V60 tiene dos opciones híbridas enchufables y que al Volvo XC40 llegará una próximamente. Ambos siguen teniendo opción a diésel, pero puede ser cuestión de tiempo que desaparezca (se habla de que lo desterrarán por completo en 2023).

Y volviendo a la nueva generación del Volvo S60, se asentará sobre la plataforma SPA y se espera que comparta muchos elementos con su hermano familiar. Su gama de motores estará compuesta por los habituales Drive-E de cuatro cilindros (solo los gasolina), dos versiones híbridas enchufables (pueden ser T6 Twin Engine AWD y T8 Twin Engine AWD) y para 2019 llegaría los nuevos mild-hybrid. Será producido en la planta de Charleston, Carolina del Sur (Estados Unidos), desde donde se exportará a todo el mundo.

Fuente: Volvo

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