La estrategia de electrificación de Volvo es completa y ambiciosa. Hace ya tiempo dejaron clara su intención de tener dos versiones híbridas de cada modelos en el mercado, valiéndose de sus nuevas plataformas SPA y CMA. De hecho todos los nuevos modelos que lancen a partir de 2019 tendrán componente eléctrico: serán híbridos, híbridos enchufables o totalmente eléctricos. Y eso solo será el comienzo.

El siguiente paso de la marca será hacia un futuro 100 % eléctrico. Las estimaciones dicen que el 50 % de sus ventas para el año 2025 corresponderán a vehículos eléctricos. Para que esas cifras puedan cumplirse, Volvo tiene grandes esperanzas puestas en China, un mercado líder en este tipo de movilidad. El gobierno de este país cree que los eléctricos supondrán un 20 % de las ventas totales para 2025. No es ninguna tontería, pues estaríamos hablando de más de 7 millones de coches.

Pero para llegar a ese punto Volvo todavía tiene camino por recorrer. Por el momento tiene en su gama algunos híbridos enchufables, lo primeros en llegar fueron los modelos de la serie 90. Los Volvo XC90, S90 y V90 llevan tiempo estando disponibles con el motor T8 Twin Engine. Esta mecánica combina un motor Ingenium de cuatro cilindros y 2.0 litros con otro eléctrico para desarrollar 407 CV y ofrecer una autonomía eléctrica de unos 50 kilómetros.

Esa misma mecánica saltó posteriormente a la serie 60, primero al Volvo XC60 y más recientemente al Volvo V60, con una potencia de 390 CV. Parece que el siguiente movimiento pasará por la variante híbrida enchufable del pequeño Volvo XC40, que estrenará el T5 Twin Engine y que se espera que consiga muy buenos niveles de ventas. Mientras tanto los suecos siguen preparando su primer modelo 100 % eléctrico que podría ser desvelado el año que viene y que será producido en China.

Fuente: Volvo

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