Si hay un producto fetiche dentro de Fiat ese es el 500. El pequeño de la gama lleva más de una década liderando el segmento B europeo con mano de hierro. Lanzado originalmente hace 50 años, hubo que esperar hasta 2007 para verle regresar al mercado… y con él múltiples versiones: cabrio, un monovolumen (el 500L), un todocamino… y cómo no, las variantes deportivas firmadas por Abarth.

El resultado es un producto único: un coche pequeño, por debajo de los utilitarios, con prestaciones sobresalientes, una puesta a punto extrema y una estética más que llamativa, como es el caso de este Abarth 595 Competizione, la versión más potente y deportiva de la gama actual del Abarth 595 2016, (al menos hasta que no se decidan reeditar el 695 Biposto).

 

Conocíamos ya el pequeño Abarth tras nuestra prueba contacto de la anterior generación. Pudimos también realizar una prueba a fondo del Abarth 500C Turismo… pero el coche que tenemos entre manos lo supera a ambos, hasta el punto de que en ocasiones uno piensa que se les ha ido un poco la mano, un digno escudero del Abarth 124 que compite ya ( y de qué manera) en el nacional de Rallys y que también probamos hace poco.

Tras la presentación del Fiat 500 2015, la firma del escorpión también clavó su aguijón  en él.. y el resultado no podía ser más escandaloso. Por estética, por el sonido que emite… demostrando que no solamente los perfumes mas selectos se meten en frascos pequeños. A veces las esencias más embriagadoras de la deportividad pueden concentrarse en pequeños envases. Es hora de conocerlo un poco mejor. Aquí nuestra opinión en detalle:

Exterior

En la renovación del pequeño Fiat 500 nos contaban que nada menos que 1.900 piezas habían sido cambiadas… para que el resultado continuase siendo prácticamente el mismo, un coche bastante fiel al diseño original (ahora, eso sí, con unas nuevas ópticas delanteras y traseras más alejadas al original.

Todos esos cambios se han trasladado a la gama del Abarth 595 y su variante descapotable, el 595C. Pero hay más. De la misma forma que un inofensivo Lack Kent puede convertirse en Supermán, el simpático 500 gana músculo (y de qué manera) en este Abarth 595 Competizione, haciéndolo intimidante. Las dimensiones de la carrocería son prácticamente idénticas a las del modelo anterior Mide 3,66 metros de largo (3 milímetros), 1,63 de ancho (como antes) y 1,48 m de altura (5 mm más bajo).

Mirándolo de frente, lo más destacable es ese faldón, que parece querer barrer el asfalto de lo pegado a él que va, así como las múltiples entradas de aire para refrigerar la mecánica y los frenos. Ese paragolpes integra también los faros antiniebla y al estar rematado en plástico negro contrasta a la perfección con el Amarillo Modena de nuestra unidad de pruebas y otros elementos negros, como los retrovisores.

Cuando lo miramos desde el lateral percibimos una llantas de 17 pulgadas en negro, con neumáticos 2015/40/17). Podrían parecer exageradas en un coche tan diminuto, pero son necesarias dado el tamaño del equipo de frenado, unos enormes discos de freno delanteros, perforados y con pinzas Brembo de 4 pistones en amarillo que, créeme, funcionan de maravilla. Tanto las llantas Essesse como los frenos forman parte del equipamiento opcional, pero son un acierto.

Pocas veces me leerás defendiendo pegatinas o vinilos en un vehículo. Esta es una de ellas. Una sencilla banda negra con el nombre de la marca atraviesa el coche de cabo a rabo, por la parte baja (de serie en esta versión). Casa a la perfección con el espíritu del Abarth 595 Competizione y hacen juego con llantas, retrovisores, manillas de las puertas…

El escudo de Abarth sobre la bandera italiana sobre un 595 son otros de esos detalles de aplaudir (así como el tapón de gasolina de aluminio con el escorpión tallado a láser).

Ya en la zaga, nuestros ojos se van de manera inevitable hacia el difusor inferior, que ayuda a mejorar la estabilidad a altas velocidades y del que salen cuatro salidas de escape por parejas a ambos lados. No es un farol ni una bravuconada: de ese escape Record Monza emerge un sonido digno de un superdeportivo, créeme.

En resumen: un coche que no pasará inadvertido en ningún momento, de esos que todo el mundo sabrá cuándo llegas. Te haya visto… o no, porque te habrán oído. Mi hijo de cuatro años lo definía directamente como “el coche de carreras”. No iba desencaminado…

Interior

Nada más abrir las puertas vemos que hay unos cambios respecto a un cinquecento convencional, sin que ello suponga un cambio radical: sigue siendo un espacio limitado, pero con toques muy coquetos y únicos… a los que ahora se unen detalles más que deportivos.

El más llamativo son los asientos Corsa by Sabelt, una auténtica delicia visual, acabados en alcántara, con costuras y el nombre de la marca en amarillo y con la carcasa de fibra de carbono al aire. Es cuando comienzas a usarlos cuando compruebas que no son demasiado adecuados para lograr una correcta postura al volante al no tener ajuste en altura y quedar un poco altos. Como además la banqueta es algo ascendente, las piernas de los conductores de más estatura puede que queden cerca del volante (poco regulable a su vez), adoptando una postura algo forzada.

También la ruleta, con el escorpión de Abarth, tiene un difícil acceso (por no decir imposible) con la puerta del coche cerrada. Otro hándicap de estos asientos es el reposacabezas, que en mi caso se alejaba peligrosamente de la nuca… y en la parte superior son más estrechos, por lo que no sujetan el tronco correctamente en las curvas. Quizá con un arnés de seis puntos y un casco estos dos problemas se resolviesen… pero en el día a día son poco prácticos, incómodos y me atrevería incluso a decir que inseguros.

Sí me gustó mucho la posición de la palanca del cambio, elevada y muy cercana al volante, con un buen tacto a la hora de engranar rápidamente marchas. Ofrece recorridos cortos y precisos y solamente hay que vigilar no dejar el coche al sol, si no quieres que el aluminio en que se ha fabricado te queme.

Los umbrales de las puertas personalizados, los pedales deportivos o la visera de la instrumentación forrada en piel vuelta para eliminar los reflejos del parabrisas sí son de agradecer y casan a la perfección con el espíritu del coche.

 

Como el resto de la gama 500 (las versiones más equipadas, eso si), cuenta con la nueva instrumentación, un único reloj redondo que se trata de una pantalla TFT donde se muestran muchísima información y de manera clara. Desde la velocidad, revoluciones, ordenador de a bordo, navegador, odómetro, temperatura de refrigerante, nivel de combustible… Los gráficos varían en función de si empleamos el modo Normal o el Sport.

En la parte inferior izquierda del cuadro principal sale otro indicador, el del manómetro del turbo… pero que queda bastante oculto durante la conducción por la palanca de los intermitentes y nuestra mano izquierda. Por otra parte tenemos el volante, con un grosor perfecto para la idiosincrasia del coche. Cuenta con mandos mínimos (volumen de la radio y el teléfono) y diferentes texturas: cuero perforado, piel vuelta y detalles en fibra de carbono.

El acceso a las plazas traseras se ve limitado por el tamaño de los asientos Sabelt. No esperes un espacio muy grande allí, pero es más que suficiente para niños (ojo a las filigranas que tendrás que hacer para poder meter el sistema de retención infantil) y sacan de un apuro. No son incómodas y su mayor limitación es la altura disponible, pues el espacio para las piernas puede considerarse aceptable en un coche de esas dimensiones.

Maletero

El pequeño maletero apenas ofrece 185 litros de capacidad, aunque siempre podremos abatir los respaldos traseros para ganar espacio y poder cargar bultos algo mayores.

Es exactamente la misma medida que marca el Fiat 500 y aunque la cifra está entre las más pequeñas del segmento, es bastante aprovechable. Resulta (comprobado) más que suficiente para el equipaje de tres personas de una escapada de fin de semana. No hay espacio para una rueda de repuesto, y bajo el piso nos encontramos con un kit de reparación de pinchazos.

Equipamiento

Como te comentábamos al principio el Abarth 595 Competizione es la versión más potente y deportiva de la actual gama. También la mejor equipada… sin que ello haya de significar que sea el más cómodo. Si eso es lo que buscas, un coche pequeño y rápido sin sacrificar el confort, opta mejor por la versión de acceso (sin nombre especial) o el Turismo, que suma algo más de potencia y un aspecto más lujoso.

El 595 Competizione cuenta con todo lo esperable: faros de xenón con sistema de lavafaros a presión,climatizador automático, volante de piel con mandos, pantalla TFT a color de 7 pulgadas, sistema de infoentretenimiento Uconnect VP2 con pantalla táctil  de 5 pulgadas (sí, se queda algo pequeña) , asientos deportivos Sabelt de tela, llantas de 17 pulgadas, escape Record Monza, suspensiones Koni y frenos Brembo.

Su precio parte de 26.600 euros. Nuestra unidad sumaba algunos extras que encarecían el precio, como el color Amarillo Módena de la carrocería (540 €), las llantas de 17” Essesse (400 €) o los sensores de aparcamiento. Menos justificables nos parece pagar los 2.900 euros por los asientos Corsa by Sabelt de piel.

Faltan elementos bastante comunes hoy en día incluso en el segmento A, como el control de crucero, luces y limpiaparabrisas automáticos… que aunque sea un coche enfocado a una conducción “purista”, podría contar con ello sin temor a perder su esencia.

Eso sí, como es habitual, uno puede configurarse un Abarth prácticamente a su medida. Hay hasta 15 colores de carrocería disponibles (varios bitono), infinidad de diseños de llantas… y muchos accesorios Mopar.

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Motor

Hasta aquí todo correcto. Pero el verdadero protagonista de este coche es su motor. Esta bala amarilla se mueve gracias al poder de un bloque de cuatro cilindros en línea,  de 1.368 cc, sobrealimentado. Rinde 180 CV de potencia máxima a 5.500 rpm y un par motor de 250 Nm a 3.000 vueltas.

SI tienes en cuenta que apenas debe mover 1.135 kg de peso, esas cifras se vuelven más contundentes. No es de extrañar que en apenas 6,7 segundos alcance los 100 km/h desde parado o que, de seguir acelerando, alcanzase los 225 km/h de velocidad punta. Cifras escandalosas en un segmento A.

Esta mecánica va asociada a un cambio de cinco relaciones de tacto muy bueno. Es perfecto para el coche, con desarrollos de cambio cortos e infinitamente mejor que la opción automático. Este último es uno robotizado con el que además de perder prestaciones sobre el papel, te roba sensaciones. Y eso, en este coche, es imperdonable.

Y además, este juguete para mayores tiene otra ventaja… Gasta poco. En su ficha técnica verás que homologa 6 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 139 g/km. No lo conseguirás ni proponiéndotelo, pero es factible moverse en números entre 7 y 8 litros a ritmos altos (no radicales) y es que el coche pesa muy poco.

En un coche con sus prestaciones, es algo de agradecer que no te asalte el bolsillo cada vez que lo conduzcas (el depósito apenas cuenta con 35 litros de capacidad, nadie te librará de pasar a menudo por la estación de servicio).

En ciudad los consumos se ven algo penalizados por la ausencia de Start & Stop, pero una vez en carretera puedes lograr consumos decentes con diversión. En autovía le penaliza algo su aerodinámica… pero tampoco se disparan las cifras. Hay que ir muy “a saco” y abusando del modo Sport para que la aguja del nivel de combustible baje a la misma velocidad que la de las revoluciones. Pero no hace falta llegar a eso para notar las sensaciones de deportividad en este pequeñín.

Comportamiento

Aunque para los no iniciados el coche puede parecer a simple vista un compendio de artificios para llamar la atención, cuidado con lo que es capaz su motor 1.4 turbo con 180 CV. Responde al acelerador de manera adictiva… aunque no hay ni siquiera que pisar el pedal derecho para que el escape Record Monza te indique con su sonido (y a todos los que se encuentren más o menos cerca) que esa pequeña bala… va muy en serio.

En las primeras maniobras te das cuenta de que no es sencillo maniobrar con el coche en espacios reducidos, a pesar del tamaño. Su dirección tiene apenas dos vueltas y medias de volante entre topes pero las ruedas no giran demasiado y te ves maniobrando muchas más veces de lo que piensas en algunos aparcamientos.

Pero no nos vamos a dedicar exclusivamente a mover a este pequeñín de poco más de una tonelada por un parking. Aunque su bloque parece que a bajas vueltas no responde de modo salvaje, es llegar a la zona media y descubrir todo su potencial. No hace falta tampoco estirarlo hasta las 7.000 rpm, donde empieza a solicitar otra marcha.

Y, a partir de ahí, un torrente de sensaciones. Sus suspensiones Koni son rigidísimas y de hecho es incluso doloroso pasar algunos badenes, ya que apenas filtran nada. Unido a los frenos Brembo, que lo convierten en uno de los coche que he probado que mejor frenan y el autoblocante hacen que sea un auténtico titán en curvas.

Eso sí, como buen italiano, es un coche peculiar. No esperes una precisión milimétrica ”alemana”. Su pequeña distancia entre ejes lo hace un coche bastante nervioso. Hay que tener cuidado cuando no frenas con el coche totalmente recto, o la trasera empezará a moverse. La sequedad de las suspensiones tampoco ayuda en firmes muy rotos, en los que, debido al poco peso del conjunto, el coche va en ocasiones saltando… algo poco tranquilizador, desde luego.

Una vez controlados sus hándicaps, es hora de comprobar hasta donde puede llegar. Es capaz de pasar por curva a ritmos altísimos sin inmutarse, con una tracción a la salida de la curva muy bueno gracias al diferencial mecánico de deslizamiento limitado. Conectable y desconectable mediante una tecla en el salpicadero TCC (control de transferencia de par, por sus siglas en inglés), envía par a a la rueda exterior, con más adherencia, frenando la interior. Su único límite parece que lo ponían los neumáticos.

¿Y más allá de las curvas por carretera de montaña? Pues la sensación de velocidad permanece en todo momento, gracias a ese feeling de conducir un kart que tienes al conducirlo (y que MINI tanto ha explotado en su marketing). Incluso a velocidades legales da gusto conducirlo por autopista y, a pesar de su bajo peso, no hay demasiados problemas con viento lateral o al adelantar camiones… aunque siempre es aconsejable llevar las dos manos asiendo bien el volante.

Opinión coches.com

Es innegable. El Abarth 595 Competizione es una auténtica bala. Enamoran sus prestaciones, su capacidad de frenado de auténtico deportivo… y a muchos nos enloquece su estética, hasta el punto de llegar a perdonarle buena parte de sus defectos interiores (que los tiene).

La duda que surge, y que posiblemente surgirá a muchos potenciales clientes es si optar por un segmento B (MINI Cooper S, Ford Fiesta ST, Peugeot 208 GTi…). Desde luego, las cifras del Abarth los iguala, pero su comportamiento es extremadamente radical y para llevarlo muy rápido hay que saber muy bien lo que llevas entre manos y sus hándicaps… hasta tal punto que para muchos será más sencillo y agradable llevar uno de estos rivales.

El día que me subí a un Abarth por vez primera pude probar el Abarth 500 y el Abarth Punto EVO. Con el segundo muchas de las peculiaridades de conducción del primero se desvanecían, sin renunciar a unas altísimas prestaciones y deportividad (además de ser más práctico y cómodo). ¿Qué sería capaz de hacer ahora Abarth con un segmento B?

Eso sí, no sería tan espectacular y coqueto como este 595 Competizione en amarillo Módena… por el que aún me preguntan todos los que lo vieron. Un coche que sí, tiene unos cuántos defectos que ya hemos comentado… pero es único en el mercado y, desde luego, transmite sensaciones cada kilómetro recorrido como pocos.

Abarth 595 Competizione
7.4 Nota
Lo mejor
  • Prestaciones del motor y frenos superlativos
  • Imagen y sonido de escape muy deportivos
  • Suspensiones
Lo peor
  • Posición de conducción forzada e incómoda para el día a día
  • Asientos Sabelt poco adecuados para uso diario
  • Reacciones poco precisas
Diseño8
Habitabilidad6.5
Acabados7
Maletero6
Equipamiento8
Motor9
Comportamiento8.5
Calidad Precio6.5

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