El avance de las ventas de SUV compactos ha arrinconado a los modelos que tradicionalmente servían para el transporte de las familias, tanto los monovolúmenes compactos y, sobre todo a las berlinas medias, que parece que han quedado reservadas exclusivamente como modelos de flotas.

Conocedores de lo que demanda el público, hay que reconocer que los fabricantes han apostado por enfoques más asfálticos de sus todocaminos. De hecho, la gran mayoría son modelos que apenas sirven para. Sus trabajos en suspensiones, rigidez de carrocería son de alabar y como muestra puedes echar un ojo a nuestra prueba del Seat Ateca y a la prueba del Mazda CX-5.

Sin embargo, es volver a subir a una berlina y reencontrarte con una conducción mucho más agradable y eficaz. Sobre todo si se trata de este Mazda 6 2017. Mientras que en los SUV hay que adaptar un chasis para que cumpla con una carrocería menos adecuada en carretera, en estos modelos, . Y se nota, vaya si se nota.

Lanzado originalmente en 2013, el modelo tuvo un restyling en 2015, centrado entonces en la gama de mecánicas y la adopción de versiones con tracción total. Hace unos meses fue cuando se lanzó este nuevo Mazda 6, que incide de nuevo en  mejorar su comportamiento dinámico con mejoras de chasis y

Exterior

El Mazda 6 fue el primer modelo de la marca de Hiroshima en lucir el diseño Kodo, que adelantó el espectacular Mazda Shinari, un coche que tuvimos el privilegio de conocer en persona. Luego le seguirían el Mazda 3 y el Mazda 2… pero esa ya es otra historia.

Entonces muchos nos quedamos alucinados de que un modelo así llegase a producción simplemente con unas pinceladas muy escuetas. Las líneas son tan puras que, en los dos rediseños que sufrió este modelo, apenas hubo que tocar detalles. Era un coche bonito, con una línea muy armoniosa, que apenas necesita de alardes “cosméticos” en forma de añadidos para que resulte espectacular.

Con una longitud de 4.865 mm, una anchura de 1.840 mm y una altura de 1.450 mm, tiene un excelente coeficiente aerodinámico de 0,26 Cd. La distancia entre ejes es bastante generosa, pues alcanza los 2.830 mm.  Interesante su variante familiar, el Mazda 6 Wagon, más práctica (sin perder la belleza) y que es ligeramente más corto (65 mm), con una batalla algo menor y algo más alto (30 mm), sin que empeores mucho en el apartado aerodinámico (0,28 Cd).

Desde luego, incluso mirando imágenes del modelo lanzado hace dos años y el actual, cuesta ver las diferencias. Cambian apenas algunos detalles, como la parrilla rediseñada y las ópticas más afiladas, así como un encastrado diferente para los faros antiniebla.

Otras novedades son las molduras laterales, que cambian de aspecto, y las carcasas de los retrovisores laterales, que ahora integran los intermitentes. Los cambios se completan nuevo tono gris oscuro, que la marca denomina Machine Grey, si bien nuestra unidad de prueba cuenta con el rojo clásico de la marca.. y le sienta fenomenal.

Los seis cambios estéticos (no hay más) no justifican la compra del nuevo modelo, desde luego. Demuestra, por un lado, el gran trabajo de fondo antes dela gestación inicial que consigue que después de cuatro años el modelo siga siendo uno de los más hermosos sin tener que recurrir a artificios. El aumento del atractivo de este modelo llegará de manos de otros aspectos menos visibles.

Interior

No hay cambios de tamaño en el habitáculo. Destaca por amplitud en cualquier cota, tanto en las plazas delanteras como en las traseras (donde destaca por espacio para las piernas, siendo uno de los mejores del segmento).

Ahí también cuenta con una anchura destacable, pero el pasajero de la plaza central no viajará tan cómodo como quienes viajen en los laterales, ya que la banqueta es más corta, el respaldo apenas tiene mullido y el túnel central tiene unas dimensiones considerables.

Solamente las personas más altas tendrán algo de problema al acceder a esas plazas traseras, debido a la caída de la línea del techo hacia la zaga (las puertas, sin embargo, se abren bastante y hay mucho espacio para pasar las piernas). Como no se suele viajar demasiado erguido en esas plazas, la silueta no condiciona demasiado la altura disponible.

Por lo demás, Mazda se ha centrado siempre en sus interiores en que la ergonomía y la posición de conducción, que condiciona la ubicación del resto de elementos. De este modo, volante y pedales se sitúan muy centrados, para evitar, según la marca, “que los músculos se fatiguen demasiado”. Nos ha gustado especialmente que el asiento permita una posición de conducción muy baja.

Los botones del volante (del equipo de música y del control de velocidad de crucero ) también se han reubicado, de modo que sea más sencillo de emplear, algo que también ha ocurrido con el MZD Command, el mando giratorio desde el que se maneja el equipo de infoentretenimiento. Se accede de modo más sencillo y natural… y su manejo es muy sencillo.

Mantiene el Head-up display sobre una pantalla de metacrilato tras el volante, si bien ahora las indicaciones son a color y cuenta con una función que memoriza s ubicación, junto con la posición del asiento y los retrovisores. Se ve bien en diferentes condiciones lumínicas y muestra más información que antes.

En general se trata de un diseño sencillo, con una línea en la parte superior del panel de instrumentos que se prolonga por el guarnecido de las puertas hasta las plazas traseras. Otra recorre a media altura el salpicadero. Es más robusta y aporta sensación de estabilidad.

Los materiales empleados en el habitáculo son de calidad, al menos en esta versión probada, y todos los ajustes entre piezas realmente buenos. Recorrimos una buena cantidad de kilómetros  por asfalto muy roto y no se oye un solo crujido ni chirriar de ninguna pieza.

Maletero

El espacio reservado para el equipaje es posiblemente el apartado en el que el Mazda 6 flaquea un poco. El maletero tiene un volumen de 480 litros, una cifra que superan notablemente muchos de sus rivales. Es profundo y ancho, pero su altura, condicionada por la línea del coche, es la que acaba por restarle no solamente capacidad, sino también practicidad pues resulta complicado acceder al final.

Puedes ampliar este espacio abatiendo los respaldos de los asientos traseros, divididos en proporción 60:40 y que te permitirán cargar objetos de más de dos metros de longitud… siempre que no sean muy altos. Para abatirlos hay que tirar de una palanca ubicada en el propio maletero.

No dispone de enganches para sujetar la carga y la parte superior deja la carrocería a la vista (algo habitual en muchos rivales del segmento), así como algunos cables. Está correctamente iluminado y bajo el piso encontramos una bandeja compartimentada donde puedes guardar pequeños objetos sin que queden a la vista y se guarda el kit de reparación de pinchazos.

Equipamiento y precio

El nuevo Mazda 6 2017 mantiene la estructura de acabados idéntica a antes del restyling, con tres niveles. Desde el más básico Style ya cuenta con elementos muy destacables, como las llantas de 17 pulgadas, climatizador bizona, sensores de lluvia y luz, Bluetooth…

Puede mejorarse todavía más con el Style + que suma las ópticas Full LED adaptativas, acceso sin llave, retrovisores exteriores que se pliegan automáticamente y algunos sistemas de seguridad como el control de ángulo muerto, alerta de tráfico posterior y la cámara de visión trasera.

Sin embargo, cosas de este segmento, un 50% de las ventas se corresponden con el acabado Luxury, el más alto de gama y con el que contaba nuestra unidad de pruebas. Suma las llantas de aleación de 19 pulgadas, doble salida de escape, asientos calefactados, sistema de alerta por cambio de carril…

La unidad probada sumaba además el pack Premium Blanco. Por 1.900 euros más añade la espectacular tapicería de cuero blanco y los asientos delanteros con ajustes eléctricos (cuatro funciones, ajuste lumbar y memoria en el del conductor; tres funciones en el del copiloto).

Tiene un precio alto, de 38.050 euros, pero es posible encontrar ofertas de Mazda 6, publicadas por concesionarios oficiales de la marca, que rebajan de manera notable su precio. Te recomendamos también echar un vistazo a nuestro comparador de seguros, donde puedes encontrar la póliza que mejor se ajuste a tus necesidades y presupuesto.

No podemos dejar de mencionar en este apartado algunas de las novedades que tiene respecto al modelo que estuvo antes a la venta en lo tocante a sistemas de seguridad. Se debe a que ahora cuenta con una cámara en lugar de un láser para su funcionamiento.

Esto no es una cuestión menor ya que gracias a ello puede calcular distancias. Por ello, además de detectar peatones, el sistema de asistencia a la frenada en ciudad mejora y funciona de 4 hasta 80 km/h (antes hasta 30 km/h). Aumenta también la velocidad a la que funciona el sistema de frenada de emergencia (SBS) de 15 a 160 km/h (antes 140).

Gana también el reconocimiento de señales, que se apoya en su funcionamiento en el navegador y puede diferenciar las señales que realmente te afectan (no se lía con las de los carriles de deceleración como algunos). Esta información se muestra en la pantalla TFT o, en el caso de nuestra unidad, en el Head-Up display.

Motor

La gama de motores se mantiene, con dos motores de gasolina con cuatro cilindros, de 2.0 y 2.5 litros, de inyección directa y una relación de compresión inusualmente alta 14:1, que rinden 145 y 192 CV.

Si bien la preocupación por las emisiones de NOX de los motores de gasóleo ha aumentado mucho las ventas de las mecánicas de gasolina (y más aún en Mazda), estos vehículos pensados para largos viajes siguen prefiriéndose diésel. De hecho, suponen hasta un 70% de las ventas.

La marca nipona nos ofrece dos versiones del 2.2 Skyactiv-D, con 150 CV (la que tenemos entre manos) y 175 CV. Nuestra unidad se corresponde con el primero de ellos. Se trata de un motor de 2.291 cc de cilindrada que entrega 150 CV (110 kW) a 4.500 rpm, con un par máximo de 380 Nm entre las 1.800 y 2.600 rpm.

Con un peso bastante contenido, de 1.425 kg en orden de marcha, cuenta con unas prestaciones notables, ya que acelera de 0 a 100 km/h en 9,8 segundos y alcanza 204 km/h de velocidad máxima.  Los consumos homologados son muy buenos, pues anuncia 4,8 l/100 km… pero lo mejor es que no es demasiado sensible al uso, salvo en ciudad. Durante la prueba, en la que nos quedamos en 5,5 l/100 km. Una cifra realmente buena. Sus emisiones son de 127 g/km de CO2, por lo que debe pagar el primer tramo del impuesto de matriculación.

En nuestra unidad este bloque va asociado a un cambio de marchas automático. Se trata de un cambio de convertidor de par de funcionamiento correcto. No es un asunto baladí contar con una buena transmisión de este tipo, pues en el segmento Mazda prevé que un 25% de las ventas sean coches automáticos.

No, no aumentan la potencia ni prestaciones en absoluto respecto al anterior modelo, pero sí hay novedades. Conocíamos el bloque 2.2 Skyactiv-D de 150 CV de nuestra prueba del Mazda 3 2014. Se trata de un motor que empuja de forma generosa desde bajas revoluciones, pero con el que es muy sencillo mantener una conducción relajada. Pero hay que reconocer que destacaban por refinamiento, sobre todo a bajas vueltas. La evolución en este sentido resulta sorprendente, gracias a la actuación en tres frentes:

  • Natural Sound Smoother: Se trata de unos amortiguadores dinámicos situados dentro de los bulones de los cilindros. Es una tecnología que estrenó el Mazda 1.5 Skyactiv-D capaz de anular ruidos mecánicos de 3.500 Hz (el claqueteo típico de los diésel, para entendernos).
  • Sound Frecuency: Neutraliza las ondas de presión sonora y suprime las tres bandas críticas de frecuencia a las que tienden a concentrarse las vibraciones de los motores diésel.
  • High-Precision de Boost Control: Se busca una entrega de par más rápida y precisa, sin brusquedades que podrían surgir, controlando la presión de inyección y afinando la respuesta del acelerador.

¿El resultado? Pues aunque no llegue al nivel de excelencia en refinamiento de un gasolina, es innegable que ha mejorado y el sonido es ahora muy constante, sin que a un nivel de revoluciones suene o vibre más. Las “molestias” se han atenuado… y lo mejor, mantiene esa elasticidad que enamora, con una gran entrega de par casi constante sin estar falto de la “pegada” de los motores de gran cilindrada. ¿Y quieres saber otra cosa? Siendo notable, no es lo mejor del coche. Eso viene ahora…

Comportamiento

Todos los coches de Mazda destacan por su equilibrio de confort, siendo muy  eficaces cuando buscas un poco más de dinamismo. Si hablamos del Mazda 6, todas estas cualidades se llevan a una nueva dimensión.

Ya era así en las generaciones pasadas… Y ahora el  Mazda 6 2017 todavía más. Y es que se trata del modelo que estrenó la tecnología G-Vectoring Control, un sistema que busca aumentar la estabilidad del coche en curva, reduciendo el subviraje… lo que exige menos esfuerzo de conducción y mayor comodidad de los pasajeros ya que hay que corregir mucho menos la dirección en curva.

Como conductor, no se aprecia en absoluto cuando entra en funcionamiento.  El sistema pretende lo mismo que el XDS que emplea el Grupo Volkswagen… con diferencias. El XDS utiliza los frenos y el control de estabilidad en la rueda interior para conseguir más par y agarre en la que toma la curva por el exterior, la más apoyada al trazar la curva.

¿Problema del sistema de Volkswagen? Gasta más frenos, obviamente.  Mazda ha conseguido que esto no ocurra, relacionando el giro del volante y la gestión electrónica del motor. Al entrar en una curva y comenzar a girar el volante el GVC emplea el par motor para generar fuerza G de deceleración, con lo que se gana agarre en las ruedas delanteras. Al mantener el ángulo de giro, el GVC recupera el par de aceleración del motor, devolviendo la carga a las ruedas traseras; de este modo, potencia la estabilidad.

Te lo explicamos así porque, en el coche no se percibe en absoluto una intromisión electrónica. “Tiré” el coche a varias curvas y el aplomo es notable, incluso cuando son cerradas y enlazadas el coche se demuestra mu noble y capaz de enfrentarse a ellas a velocidades elevadas con una sensación de seguridad enorme.

Ya el anterior coche era bueno en este sentido… no sabría decirte cuánto mejora este sistema el paso por curva, ya que no es desconectable… y no se aprecia en absoluto en reacciones del coche o sonido del motor.

No negaremos que este no es el hábitat natural del coche. Una berlina de este porte y acabados  se moverá más habitualmente en autovía. Y también ahí se encuentra muy a gusto, pues la calidad de rodadura es máxima. Se nota el trabajo en mejorar la insonorización del motor, mucho, así como muchas menos. No es tan refinado como un gasolina… pero se le acerca mucho. El tacto de la dirección es buen y preciso, tanto en una conducción normal… como si vas a un rito alto.

En resumen, el Mazda 6 es un coche muy fácil de conducir y cómodo, es sencillo recorrer una buena cantidad de kilómetros sin fatigarse en absoluto. La sensación de seguridad al volante es enorme y el motor mueve con mucha soltura el conjunto.

Veredicto coches.com

El gran público se ha decantado por los SUV, pero no hay que desmerecer en absoluto a las buenas berlinas. Y el Mazda 6 es una de ellas. Sobre todo si te gusta disfrutar de la conducción. Llevaba unas cuántas pruebas de SUV consecutivas pero es volver a montar en un sedán bien reglado… y ves que aún les falta bastante para alcanzar sus niveles de comodidad y eficacia en carretera.

Ahora le toca a Mazda convencer al público de que el Mazda 6 2017 ofrece más que el anterior… con tan pocos cambios estéticos. Dese luego, continúa siendo un coche bonito y equilibrado. Mantiene su buena relación precio/producto/equipamiento y las mejoras se centran en mejorar el confort de marcha y la seguridad activa. Se notan… pero no son de esas que se vean a simple vista.

No apuesta tan decididamente por la deportividad como por ejemplo el Alfa Romeo Giulia (ver prueba del Giulia diésel), pero no le hace ascos a una conducción dinámica, pese a tratarse de un tracción delantera. Los cambiso de gestión electrónica lo han convertido en un coche más manejable y con mayor aplomo en curva, como hemos visto.

Quizá su gran hándicap sea el maletero, algo escaso y poco aprovechable o la poca altura disponible al techo en las plazas traseras, pero para ello existe la versión familiar, el Mazda 6 Wagon, que se vende exactamente por el mismo precio, algo poco frecuente en el sector.

Esta carrocería sedán quedaría entonces más destinada a flotas. Y ahí Mazda aporta presencia, seguridad, unos consumos no disparatados (sin ser los mejores) y uno de los líderes en valor residual a 36 meses o 36.000 km, según Eurotax. Un buen producto por el que conviene apostar, en definitiva.

Lo mejor

  • Relación precio/equipamiento
  • Refinamiento de marcha y sensación de seguridad
  • Diseño exterior y cuidado del interior

Lo peor

  • Maletero no tan amplio y aprovechable como sus alternativas
  • Equipamientos muy cerrados
  • Altura en las plazas traseras algo imitada

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