Nos ponemos a los mandos del Volkswagen T-Roc, el nuevo SUV de la marca alemana que llega pisando fuerte a uno de los segmentos más codiciados y populares del momento: los SUV compactos. Allí tendrá que competir con modelos ya asentados en el segmento como el Seat Ateca, Skoda Karoq, Nissan Qashqai y el Volkswagen Tiguan.

Sí, has leído bien, el Volkswagen Tiguan. Y es que la firma alemana apuesta por incorporar dos modelos dentro de un mismo segmento. Una decisión considerada por muchos como “dispararse al pie” pero que, a priori, no tendría que suponerles un problema ya que ambos modelos cuentan con apuestas totalmente diferenciadas: el T-Roc es 25 centímetros más corto y su diseño está más enfocado a un público joven. Mientras que el Tiguan por su parte, tiene el foco puesto en clientes que precisan de un coche familiar, con mayor espacio y con un diseño algo menos atrevido.

Este tipo de coches son el pan nuestro de cada día, suponen la lógica respuesta de los fabricantes a una evolución que ha llegado a suponer la cuarta parte de las ventas de nuestros país. El T- Roc con sus 4,23 metros de longitud se sitúa a caballo entre dos segmentos (SUV pequeños y SUV compactos) y es la respuesta de Volkswagen a esta tendencia que no tiene visos de cambiar. De hecho, el próximo otoño llegará a nuestro mercado el hermano pequeño del T-Roc, el Volkswagen T-Cross. Modelo que presentará batalla a modelos como el Opel Mokka X, Fiat 500X, Kia Stonic, Mazda CX-3, Hyundai Kona o Jeep Renegade. Asimismo, la firma alemana se plantea dar luz verde en 2020 a una versión descapotable del Volkswagen T-Roc.

El objetivo principal del Volkswagen T-Roc será empezar a forjar una historia parecida a la del histórico Volkswagen Golf en el segmento de los compactos. Un modelo verenado por muchos, deseado por otros tantos y tomado como referencia por la inmensa mayoría de sus rivales y que en 2016 cumplía 42 años.

Exterior

Dicen que la estética sigue siendo uno de los valores fundamentales para los compradores de cualquier segmento. Por ello, el Volkswagen T-roc ofrece una imagen algo más arriesgada de lo habitual en otros modelos de la marca. No se trata de un coche rompedor pero sí es un modelo menos tradicional dentro de la gama del fabricante alemán.

Su carrocería de 4,23 metros de longitud, 1,81 metros de ancho (sin retrovisores) y 1,57 metros de altura, rebosa personalidad y lleva el carácter en los genes. Su gran anchura y su techo más bien bajo, acentúan el dinamismo de las proporciones. El hecho de contar con hasta 11 colores de carrocería, que en combinación con el techo bicolor opcional puede llegar a ofrecer 28 combinaciones diferentes, hacen del T-Roc una alternativa muy interesante para el público más jóven y atrevido.

En un primer vistazo destacada el frontal perfilado que une faros y parrilla. Se apuesta por un diseño de luces diurnas en forma de aro separadas y una prominente toma de aire inferior. Las ópticas son de tipo LED e iluminan de manera excelente. La luz diurna se ubica en la óptica inferior e incorpora también la luz del intermitente.

Para gustos colores, pero a mí me gusta la disposición de las luces (cada día son más los fabricantes que optan por dividir en dos los faros delanteros, sobre todo en coches de carácter juvenil). Su línea presenta similitudes con las de sus hermanos mayores, el Tiguan y el Touareg, sobre todo en la zaga.

El techo, el pilar A y la cubierta de los retrovisores (disponibles en blanco o negro) añaden un tono de contraste al color del vehículo. El sorprendente pilar C añade una moldura cromada que resalta el estilo cupé a lo largo de la línea lateral.

La zaga tiene un diseño muy bonito e incorpora los faros de tipo led que se funden con la línea horizontal. Cuentan con un diseño dinámico y de color rojo oscuro que le dan un aspecto muy bonito a la parte posterior. El difusor enmarcado le confiere un aspecto más robusto y está en contraste con los embellecedores trapezoidales que le dan un aire más dinámico a la par de elegante.

La estructuración de la zaga en tres niveles bien marcados (transición de techo y luneta, faros y parachoques) le confieren un aspeto más deportivo. Además parece más bajo y ancho de lo que realmente es.

Como se puede apreciar en las fotos, cuenta con dos salidas estéticas para el tubo de escape. Sin embargo, el doble tubo de escape se sitúa en posición normal al lado izquierdo. Ya saben…¡estética, estética!

Interior

Aunque la sensación de todo el conjunto es buena, abundan los plásticos duros y la sensación de acabado que me esperaba se quedó por debajo de mis expectativas. Volkswagen debe ponerse tarea para mejorar en éste aspecto de cara a futuro.

A diferencia de su apuesta exterior, en el interior los riesgos estéticos han quedado minimizados. El único elemento destacable en este sentido es la posibilidad de contar de manera opcional con un salpicadero de color llamativo fabricado en plástico duro (he echado en falta terminaciones más mullidas). Por lo demás, el diseño es algo sobrio y presenta líneas rectas. En definitiva, diseño cien por cien alemán.

He de decir que el acabado interior de nuestra unidad de prueba tenía un aspecto muy tecnológico, la pantalla táctil de 8 pulgadas (de serie en toda la gama a partir del acabado advance) y el sistema de instrumentación digital (Digital Cockpit de 11,7 pulgadas) le otorgan un aire muy moderno.  Está al día en materias de conectividad y sistemas de asistencia. Está claro que un mayor confort sienta bien incluso a las personalidades más fuertes.

Y no todo es apariencia, la pantalla funciona de manera fluida y la resolución es muy buena.  Además, su ligera orientación hacia el conductor hace que se maneje con mayor facilidad. Si a todo esto se le suma el sistema Virtual Cockpit, la comodidad es excelente y las distracciones mínimas. Este sistema nos otorga toda la información necesaria del vehículo y la muestra digitalmente de manera muy llamativa y futurista. Se pueden seleccionar entre varias interfaces: navegador a pantalla completa, relojes analógicos, sistemas de seguridad, radio.  Me ha gustado mucho su funcionamiento y además le sienta de diez al diseño del habitáculo.

El sistema de sonido en esta versión lleva consigo altavoces de la marca beats. Suenan de manera increíble y la acústica del habitáculo es muy buena. Todo un puntazo para los conductores fanáticos de la música.

El volante es idéntico al de un Golf y ofrece un agarre muy bueno. Está diseñado en tres radios y cuenta con una parte inferior ligeramente achatada. Incorpora los botones necesarios para manejar la radio, el sistema de navegación, el navegador de abordo y los sistemas de control y limitador de velocidad.

La capacidad interior no es del todo mala. Su punto fuerte es la distancia que guarda respecto al techo, aspecto que le otorga mayor sensación de amplitud a la hora de conducir. Esta unidad equipaba el techo panorámico más grande del segmento, con una longitud de 1,36 metros y una anchura de 87 cm. Está compuesto por dos piezas de cristal aunque solo se puede abrir la parte delantera.

La habitabilidad de las plazas traseras no es excelente, viajar tres personas se hace algo incómodo. Además, la tracción total hace que la plaza trasera central cuente con el suelo elevado ya que ahí se sitúa el túnel de transimisión. Por esto, la comodidad de esta plaza es mínima, nos obliga a separar las rodillas y entorpecer al resto de ocupantes. El acceso a las plazas traseras se podría ver mejorado si contáse con unas puertas con mayor ángulo de apertura.

El sistema de climatización de nuestra unidad era bi-zona y contaba con salidas de aire en las plazas traseras. Funciona muy bien y en su diseño se prescinde de botones táctiles, se recurre a tres ruletas físicas para manejarlo de manera muy sencilla.

Debajo del panel central tenemos la palanca de cambios (DSG7), el freno de mano electrónico, la ruleta para seleccionar los distintos modos de tracción, un porta-objetos para bebidas y una bandeja que cuenta con el sistema de recarga por inducción para smartphones.

Los asientos son bastante cómodos y cuenta con un diseño muy juvenil al incorporar detalles en distintos colores. Tienen buen tacto y aspecto de durabilidad. El agarre que ofrecen es bueno y tras pasar varias horas sentado en ellos, puedo decir que no se hacen incómodos en trayectos largos. Eso sí, me ha llamado la atención que no contasen con regulación automática ni con ajuste para la zona lumbar. Cabe recordar que estamos ante uno de los acabados más altos de la gama T-Roc y, por lo tanto, me esperaba que lo incorporáse.

El paquete opcional Rebel le añade la iluminación ambiental en los paneles de las puertas, los bordados de los asientos y las pinzas de freno en color rojo. Elementos puramente estéticos pero que le sientan de perlas. De nuevo…¡estética, estética!

Maletero

El maletero del Volkswagen T-Roc cuenta con 445 litros de capacidad en las versiones de tracción delantera y de 392 litros en las versiones de tracción total. Ambas cifras son buenas y se sitúan por encima de las ofrecidas por un Golf, éste último ofrece 380 litros de capacidad a pesar de ser 3 centímetros más largo.

Los asientos traseros están divididos en proporción 60:40 e incorporan reposabrazos trasero con acceso al maletero desde el interior. Un aspecto que pasa desapercibido por muchos pero considerado muy útil por otros tantos.

La altura de carga no es del todo elevada y eso hace que tenga fácil acceso. Cuenta con una forma muy cuadrada por lo que es un espacio de carga muy aprovechable. Con los asientos abatidos la capacidad de carga asciende hasta los 1.290 litros, capacidad más que suficiente para cargar objetos voluminosos. A partir del acabado Advance se incluye de serie el piso del maletero ajustable en altura y extraible.

Nuestro modelo también incorporaba el sistema de apertura y cierre de portón automático. Para abrirlo y cerrarlo de manera automática basta con apretar unos segundos el botón de la llave. Asimismo, cuenta con un botón en el propio portón para cerrarlo sin tener que recurrir a la llave. A priori, este sistema parece innecesario pero cuando vas cargado te das cuenta de la comodidad que supone contar con ello.

Equipamiento

Aunque el precio del Volkswagen T-Roc es quizá algo elevado, puede presumir de contar con una excelente dotación de equipamiento desde los acabados más básicos. Actualmente la gama del T-Roc se compone de cuatro acabados de equipamiento

Desde el acabado más básico (Edition) se incluyen elementos de serie como los seis airbargs, aire acondicionado, App-Connect, doble puerto USB, freno de mano eléctrico con función Auto Hold, llantas de aleación de 16 pulgadas, ópticas traseras LED, retrovisores eléctricos térmicos, sensores de luz y lluvia, volante multifunción de cuero y pantalla de 6,5 pulgadas. En materia de seguridad incorpora el sistema de mantenimiento de carril Lanne Assist, detector de fatiga, security and service plus con tres años incluidos y llamada de emergencia durante 10 años. Este acabado se añadió recientemente a la gama del crossover aleman para abaratar su precio y así abarcar mayor público.

El acabado Advance suma al anterior los siguientes elementos: climatizador bizona, llantas de 17 pulgadas, cristales laterales traseros y luneta oscurecidos, asientos delanteros ajustables en altura, inserciones decorativas en consola central y paneles de puerta, tapizado de asientos diseño “tracks 4”, piso del maletero ajustable en altura y extraíble, asientos traseros abatibles asimétricamente, retrovisores ajustables y abatibles eléctricamente con ayuda al aparcamiento (inclinación automática al poner marcha atrás), sistema vigilancia de colisión frontal denominado front assist, control de crucero adaptativo y sensores de aparcamiento delantero y trasero.

El nivel Advance Style lleva consigo parachoques específicos con protector de bajos, molduras cromadas en las puertas, luz de cortesía en los parasoles, iluminación ambiental de color blanca, luces interiores en el suelo y 2 luces de lectura LED delante y 2 detrás.

El tope de gama se denomina Sport y añade al anterior las llantas de color oscuro, faros LED de cruce y carretera y ópticas traseras de color rojo oscuro, inserciones decorativas caribou grey, asientos tapizados en diseño Gem, sistema de instrumentación digital Virtual Cockpit, regulación dinámica del alcance de las luces y el selector del perfil de conducción.

Motor

La gama mecánica del T-Roc cuenta con cinco motores: tres gasolina y dos diesel.  El motor gasolina de acceso es el tricilindrico 1.0 TSI de 115 CV y va ligado a una caja de cambios manual de 6 velocidades. Tras éste, se sitúan el 1.5 TSI y el 2.0 TSI, con 150 CV y 190 CV respectivamente.  Ambos disponibles con la caja de cambios automática DSG7 (en versión 2.0 TSI de serie). El 190 CV es la versión capada electrónicamente del propulsor que equipan el Volkswagen Golf R y el Golf GTi. Éste último se ha visto obligado a tener una despedida prematura. De todas formas, si eres fan del Golf GTi, no te preocupes, Volkswagen ya prepara su reaparición junto a la octava generación.

La potencia de las mecánicas diésel va desde los 115 CV del 1.6 TDi de cambio manual hasta los 150 CV del 2.0 TDi que tiene opción de equipar el cambio DSG7 y tracción total 4motion. Nuestra unidad contaba con el motor diesel más potente ligado a la caja de cambios automática y tracción total.

La mecánica 2.0 TDi mueve con total soltura los 1.430 kilogramos de peso del T-Roc desde bajo régimen (empezamos a sentir el turbo a partir de las 1.500 vueltas) y los consumos son razonables. Nos ofrece una respuesta muy eficaz en maniobras de recuperación como incorporaciones y adelantamientos. El modo sport lo vuelve más agresivo, sube de revoluciones al motor para conseguir mejores aceleraciones y recuperaciones. En definitiva, responde de mil maravillas a las llamadas del pie derecho.

El cambio automático DSG7 funciona a la perfección tanto por ciudad como por carretera. Destaca por su suavidad y por su capacidad de aprendizaje de la distintas formas de conducción, es decir, su comportamiento y la relación entre marchas varían en función del tipo de conducción que se realiza. Cuenta con unas pequeñas levas en el volante para cambiar de marcha que responden de manera precisa al cambio. Eso si, hay que estar acostumbrado a ellas para que el coche no de tirones al cambiar de marcha. También se puede cambiar de marcha de manera manual a través de la palanca de cambios. Basta con un toque para arriba o para abajo, para subir o bajar marcha respectivamente.

 

Los datos de consumo para las versiones gasolina van desde los 5,4 litros de consumo combinado del 1.0 TSI, hasta los 6,8 litros del 2.0 TSI. Las motorizaciones diesel cuentan con unas cifras muy contenidas. El 1.6 TDi declara un consumo combinado de 5,1 litros y nuestra unidad de prueba, el 2.0 TDi de 150 CV, declara un consumo oficial de 5,6 litros de carretera y 6,5 litros en entornos urbanos. Durante la semana de prueba hicimos cerca de 800 kilómetros (60% carretera y 40% ciudad) y el consumo medio fue de 6,3 litros a los cien. En todos los casos el depósito de combustible tiene 55 litros de capacidad y el depósito Adblue de las variantes diésel es de 12 litros. Éste último es un líquido no contaminante, incoloro e inodoro utilizado en los motores diésel que ayuda a disminuir la contaminación derivada de la combustión del motor. Además, no es inflamable ni tóxico.

Comportamiento

Podríamos decir que es cómo conducir un Golf ligeramente más elevado (el asiento del conductor está ocho centímetros más alejado del suelo que en el compacto). Hay que recordar que el T-Roc está construido en la misma plataforma MQB que emplea el Volkswagen Golf 2017, además comparten varias tecnologías.

El comportamiento en marcha es exquisito, su escasa altura libre al suelo (16,1 cm) y su generosa batalla de voladizos cortos hacen del T-Roc un modelo muy firme que controla a la perfección el balanceo de la carrocería. El centro de gravedad tan bajo (en comparación con otros SUV) optimiza las prestaciones de conducción. Tiene un comportamiento noble y es fácil de manejar, similar a un compacto. Cuenta con una suspensión algo más blanda que la de un Golf para priorizar en el confort de marcha.

La dirección progresiva ofrece una conducción muy suave y cómoda en ciudad. En carretera se muestra firme y precisa. Cuenta también con el sistema XDS que simula la actuación de un diferencial para así evitar el subviraje.

La tracción total de diferencial electrohidráulico Haldex ofrece un agarre más que óptimo en pavimentos deslizantes. Equipa chasis activo con suspensión regulable en dureza y selección del perfil de conducción mediante un mando multifunción. Tiene cuatro modos de conducción: dos para carretera (Street y Snow) y otros dos para realzar el carácter off-road, uno con ajustes predeterminados y otro manual para que el conductor varíe los ajustes a su antojo. No hay que olvidar que este tipo de coches pueden aventurarse en terrenos lejanos al asfalto pero de manera comedida.

La insonorización del interior es buena pero no excelente. Se filtra algo de ruido al interior proveniente del motor cuando le exigimos más de lo normal. Aún así, el sonido que se percibe en el habitáculo cuando el motor circula en alto régimen me ha sorprendido, está muy logrado para tratarse de una motorización diesel.

Las vibraciones están bastante contenidas, el motor no vibra en exceso y si se conduce relajado se puede conseguir una conducción muy agradable. Sin embargo, este es un aspecto en el que aún puede mejorar. No sé si era porque contaba con unos neumáticos de perfil muy bajo (40mm) o por la composición de algunos trazados, pero en ocasiones pude apreciar el contacto de la rozadura de las ruedas con el asfalto.

Opinión coches.com

Tras una semana probando a fondo el nuevo SUV alemán nuestra conclusión es la siguiente: el coche enamora a primera vista y lo sigue haciendo con el paso de los días.

Podemos decir que su punto fuerte es el diseño y las posibilidades de configuración. La apuesta es algo más arriesgada en comparación con el resto de modelos Volkswagen y eso parece estar dando sus frutos. Para más inri, la excelente dotación de elementos estéticos que incorporaba nuestra unidad hacen del T-Roc un auténtico “rompe cuellos”. Volkswagen ha dado un paso adelante con el T-Roc en materia de personalización y eso le convierte en el modelo más atrevido de la firma.

A nivel mecánico, el 2.0 TDi mueve de manera más que suficiente a todo el conjunto y es una opción muy adecuada para quien recorra muchos kilómetros. La verdad que conducir este motor es un auténtico placer. Sin embargo, el precio es un factor determinante y, quizá por eso, la versión 1.6 TDi de 115 CV sea la más razonable calidad/precio dentro de las mécanicas diésel y la más vendida. El tiempo nos lo dirá.

El punto flojo de este modelo reside en la calidad de acabado interior. No cuenta con una mala terminación pero abusa en exceso del uso de plástico duro y eso se aprecia a primera vista. En este aspecto un Volkswagen Golf está mejor rematado y cuesta en torno a 1.000 euros menos.

El precio es algo elevado en comparación al resto de sus competidores. Sin embargo, el nivel de equipamiento que ofrece desde sus versiones más básicas es bastante generoso.

Volkswagen T-Roc 2.0 TDi 150 CV
7.8 Nota
Lo mejor
  • Bien equipado desde el acabado de acceso
  • Diseño muy atractivo y juvenil. Opciones de personalización
  • Comportamiento en marcha
Lo peor
  • Precio algo elevado
  • Calidad de algunos componentes del habitáculo
  • Plaza trasera central incómoda
Diseño8.5
Habitabilidad7.5
Acabados6
Maletero8
Equipamiento8
Motor9
Comportamiento9
Calidad Precio6.5

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