
¿Será el Audi RS 3 Sedán el último cinco cilindros puro?
Estamos en un momento bastante peliagudo si nos referimos al sector automotriz y a los motores de combustión. Es cierto que, por mucha promesa eléctrica que haya, difícilmente terminarán desapareciendo a corto plazo. Pero lo que sí están borrando de un plumazo son aquellas mecánicas verdaderamente deportivas. En un mundo que ya no se valora lo diferente por los costes de producción añadidos, el Audi RS 3 Sedán es un rara avis, un modelo prácticamente irrepetible. Tras haberlo probado, nos deja pensando si será el último cinco cilindros «puro».
La sombra de la electrificación también acecha al mítico motor 2.5 TFSI, que teóricamente no pasa la estricta normativa Euro 7 que entrará próximamente. Es una auténtica pena, pues nos hemos encontrado con un modelo de corte deportivo y tacto de antaño. El motor es una obra maestra con esa secuencia de encendido 1-2-4-5-3 y esa sinfonía ronca que invita a bajar las ventanillas y apagar la radio. Con sus 400 CV y la tracción total, la efectividad está asegurada y hace el 0 a 100 km/h en 3,8 segundos.
Pero como hemos visto en la prueba, no es cuánto corra, sino cómo lo hace. A nivel de chasis, el Audi RS 3 Sedán es un sobresaliente, con el Torque Splitter comandando junto a una suspensión o un sistema de frenos inmejorables. Es un coche con el que disfrutar al volante, sobre todo si tenemos en cuenta que podría ser la última vez que lo hacemos como tal. Como decíamos, el cinco cilindros con la configuración actual parece no tener cabida en este ecosistema aséptico de pantallas gigantes y eficiencia silenciosa.
Los últimos rumores sugieren que la firma de los cuatro aros podría hibridar este motor para que sobreviva a las inminentes restricciones medioambientales. Esta solución podría ser considerada como ese «mal menor» necesario para sobrevivir. Pero la realidad es que perdería bastante su esencia. Ya hemos visto soluciones como la hibridación del Audi RS 5 que se han traducido en ganancias de peso desorbitadas. Es decir, todo lo contrario a lo que perseguía el compacto bloque de aluminio de apenas 160 kg de peso.

Podríamos hacer el símil con el dilema que enfrentan algunos deportistas de élite: ¿te retiras en tu mejor momento o te mantienes cambiando tu forma de jugar con un posible impacto negativo? La dura realidad en este asunto es que el Audi RS 3 Sedán es un coche de nicho y que muchos que nos echaríamos las manos a la cabeza si desapareciese no podemos desembolsar los más de 90.000 euros que cuesta esta maravilla técnica.
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