
BMW iX3: ¿pueden los grandes viajeros adaptarse a un eléctrico?
Durante muchos años, los coches diésel fueron la opción ideal para hacer trayectos largos por sus bajos consumos. Sin embargo, el mundo ha cambiado y dicho combustible ha sido demonizado hasta el punto de que su oferta es casi testimonial. En este ámbito nos planteamos si las nuevas tecnologías son igual de válidas para viajar. Es cierto que los híbridos han mostrado argumentos para hacerlo con ciertas garantías, ¿pero qué pasa con los eléctricos? Vamos a partir de la base del nuevo BMW iX3 para responder.
Una vez se sobrepasa la barrera inicial de tener un precio elevado, los coches eléctricos están empezando a tener sentido. Para aquellos que se puedan permitir los 63.650 euros de los que parte el modelo alemán, ya no encontrarán problemas de hace unos años como la temida «ansiedad por la autonomía». Con los primeros eléctricos se limitaban mucho los recorridos largos debido a la limitada capacidad de su batería y también a que la infraestructura de carga no estaba demasiado desarrollada. Ahora que se va mejorando, el planteamiento cambia.
Nuestra reciente prueba con el BMW iX3 50 xDrive nos ha dejado ver las bondades de la plataforma Neue Klasse. El SUV monta una enorme batería de 108,7 kWh que, sobre el papel, le permite homologar 805 kilómetros de autonomía. Eso se traduce en la posibilidad de superar holgadamente los 500 kilómetros en condiciones reales. Y, la verdad, es que nadie debería conducir de continuo esa distancia sin parar para descansar. Con la carga rápida de hasta 400 kW podrá pasar del 10 al 80 % en 21 minutos: ideal para ir al baño, tomar algo y seguir la marcha.
Si tenemos en cuenta los desplazamientos a nivel nacional, vemos una autonomía que permite cubrir prácticamente todos los viajes con apenas una parada, lo cuál es mucho decir. Parece que el drama logístico de la recarga podría estar acabado con este tipo de tecnología. Los puristas seguirán diciendo que repostar combustible líquido es mucho más rápido y más sencillo (porque hay más gasolineras que electrolineras). De eso no hay duda, pero aquí se respondía a la pregunta sobre si los eléctricos están preparados para viajar.

El BMW iX3 demuestra que sí, que el paradigma está cambiando. Además, tenemos que decir que cumple por su tecnología, por el espacio disponible y también por su comportamiento. A pesar de ser un eléctrico de gran tamaño, cuya batería le hace pesar 2.360 kg, el tacto de es BMW. Podríamos considerarlo bastante conseguido a nivel dinámico teniendo en cuenta las limitaciones de la física. En definitiva, ya que el diésel quedará enterrado dentro de no mucho (aunque nos duela), podría ser buen momento para aventurarse a probar viajes en modo eléctrico para romper estereotipos.
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