
El desarrollo en tiempo récord del Omoda 5 SHS-H: de no estar en los planes a triunfar con la etiqueta ECO
La invasión de las marcas asiáticas en nuestro mercado ha dejado de ser una simple advertencia de los analistas para convertirse en una realidad aplastante. Omoda ha irrumpido en las carreteras europeas demostrando una capacidad de adaptación y una agilidad corporativa que ya quisieran para sí muchos fabricantes tradicionales de la vieja guardia. El mejor ejemplo de esta ambiciosa estrategia es el nuevo Omoda 5 SHS-H, un vehículo que curiosamente ni siquiera figuraba en los planes iniciales de expansión de la compañía.
Su desarrollo se gestó de forma casi improvisada tras una visita de la directiva a España hace relativamente poco, dando luz verde a un producto con un descarado enfoque nacional para conquistar nuestras calles. Aquí es donde resulta inevitable hacer comparaciones y entrar en la polémica. Porque es casi un insulto ver cómo una marca recién llegada es capaz de sacar un sistema híbrido en tiempo récord. Lo hacen con el objetivo primordial de adjudicarse la ansiada etiqueta ECO, mientras ciertas firmas europeas históricas siguen ahogándose en su propia y pesada burocracia.
Y cuidado, porque no estamos ante un simple apaño técnico para cumplir con la normativa de emisiones y salir del paso. Este SUV combina un motor de gasolina de 1.5 litros con un eficiente apoyo eléctrico, logrando una nada despreciable potencia conjunta de 224 CV que aterriza en los concesionarios por 29.400 euros sin aplicar descuentos. Sin embargo, no debemos dejar que su agresiva tarifa comercial o su diseño llamativo nos cieguen ante ciertas carencias que también ponen cierto contrapunto.
El mayor despropósito de este modelo lo encontramos justo al abrir el portón trasero, donde vemos un maletero de apenas 372 litros de capacidad. Resulta incomprensible que un vehículo de sus generosas proporciones ofrezca un volumen de carga tan sumamente escaso, quedando muy por detrás de coches que pertenecen a segmentos inferiores. A esto le sumamos una dirección asistida y muy poco comunicativa, durante la prueba nos quedó claro que es un coche enfocado puramente al confort y que olvida la pasión al volante.

A pesar de ello, el conjunto mecánico es capaz de callar muchas bocas. Se eliminan los molestos tirones o ruidos de revolución excesivos al acelerar, que sí vemos en algunos rivales, consiguiendo una buena calidad de rodadura. Este confort de marcha alcanza un nivel superior gracias a un aislamiento acústico notable, que recurre a cristales de doble capa para filtrar el ruido exterior con gran eficacia. Nos guste más o menos, este Omoda 5 es una golpe dentro de la industria, que demuestra el valor de escuchar al cliente y actuar sin titubeos.
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