
Jeep Compass Hybrid: prueba a fondo de un coche que hace casi todo bien, pero no brilla en nada
Hoy tenemos con nosotros al nuevo Jeep Compass 2026. Es la tercera generación del modelo y un Jeep que, signo de los tiempos, está menos enfocado a pisar el campo… y más a visitar parkings de centros comerciales.
¿Sacrilegio? Cierto que está a años luz de un Wrangler, el icono de la marca, pero el Jeep Compass nació en 2006 como el “compacto urbanita” de la marca, el primer Jeep pensado más para el asfalto que para el barro. Compartía base con el Dodge Caliber y combinaba estética SUV con un comportamiento de turismo. La segunda generación, más seria en calidad, tecnología y diseño, llegó en 2017, acercándose al estilo del Grand Cherokee. La probamos en el canal y también su puesta al día de 2022, en concreto la versión híbrida enchufable.

Este es el SUV compacto global de Jeep y es más europeo que nunca. Comparte plataforma STLA Medium con productos como el Peugeot 3008, Citroën C5 Aircross y Opel Grandland. Toda la gama es electrificada, ya entraremos en detalle, y hoy contamos con la versión híbrida 48V de 145 CV. Está disponible desde (agárrate) unos 43.000 euros.
Se trata de su precio sin descuentos. Puedes encontrar ofertas del Jeep Compass en nuestra sección de coches nuevos, publicadas por concesionarios oficiales de la marca en toda España. También contamos con herramientas para financiar el coche que te ayudan a pagarlo mes a mes y, cómo no, la oportunidad de disfrutarlo mediante renting. Vamos ahora a analizar qué lo diferencia de sus hermanos y si es de esos coches que puedes ver en ciudad o circulando por una pista de montaña el fin de semana, que es lo que se le pide a un Jeep:
Exterior: mucho músculo y poco barro
La segunda generación gustó. Mucho. Os contaré una anécdota personal. Unos vecinos sin hijos me pidieron consejo para comprar coche. Tenían en esos momentos un SUV compacto y una berlina que iban a jubilar. Les recomendé un utilitario, como segundo coche urbano… pero la mujer me dijo: Yo es que veo el frontal del Jeep y me pone”. Mis consejos no sirvieron de nada. Se lo compró (ya te contaré qué pasó con él).

Es una de las bazas de Jeep, su diseño. Y en esta tercera generación también “pone”. En parte porque ha tirado del “manual” de la casa: parrilla de siete ranuras, ahora casi cerrada debido a la electrificación, con sus correspondientes siete tiras LED. Faros también con tecnología LED y un paragolpes de y muchas protecciones que parece decir “soy duro”.
En el lateral más protecciones plásticas en bajos y pasos de rueda muy marcados de formas cuadradas y bajo ellos llantas de 18 pulgadas en los acabados de lanzamiento con el detalle del Jeep Willis (el coche está lleno de guiños y easter eggs recordando el espíritu aventurero de la marca). Línea de cintura alta que le da presencia y líneas limpias, serias e incluso diría que elegantes. Quizá su problema es que resulta bastante genérico: podría llevar otro logo en el capó y nadie se escandalizaría.

El Jeep Compass 2026 mide 4.552 mm de longitud, de los cuales 2.795 corresponden a la distancia entre ejes. Por tamaño, juega en la liga de Hyundai Tucson, Kia Sportage, Renault Austral o Volkswagen Tiguan; frente a ellos, el Compass apuesta más por la imagen robusta de “SUV auténtico. Otras cotas son los 1.904 mm de ancho y los 1.652 mm de alto.

En la trasera, portón muy vertical, pilotos horizontales unidos por una tira de luz, logo de Jeep retroiluminado y formas bastante limpias. Recuerda a otros SUV modernos, pero como veremos, ayuda mucho a sacar un maletero muy cúbico y aprovechable.
Interior: práctico, mejor hecho pero no premium
En el interior, si te esperabas una disposición parecida a sus hermanos… en absoluto. El Peugeot 3008 apuesta por el Panoramic i-Cockpit, una pantalla curva de 21 pulgadas elevada, desde el lado del conductor al centro del salpicadero. El Citroën C5 Aircross apuesta por una pantalla táctil de 13,6 pulgadas para el sistema multimedia, colocada verticalmente y suspendida sobre una repisa. Y el Opel Grandland por el Pure Panel, Pure Panel, con la instrumentación digital y la pantalla central unidas en formato panorámico y orientadas hacia el conductor.

En el Jeep Compass se apuesta por cuadro de 10,25 pulgadas tras el volante, bien resuelto y donde puedes variar el modo de ver la información, que es bastante completa. Y luego una de 16 pulgadas muy panorámica. En general me ha gustado el funcionamiento y la organización de los menús, he encontrado todo muy rápido. Mejorable, quizá algún botón podría ser más grande y el navegador es algo lioso, pero conectas Android Auto o Apple carplay (sin cables) y solucionado.
Aunque la pantalla concentra muchas funciones, la climatización está siempre visible en los flancos y con el comando “Hey Jeep” puedes decirle que varíe la temperatura. Además tiene una zona bajo la pantalla con accesos directos y una ruleta para el volumen. Además, permite que configures los asistentes de conducción y activarlos a tu gusto pulsando un botón.

La posición de conducción está bien resuelta. Buena postura, bastante dominante, muy de SUV y un volante de buen grosor y tacto, achatado por arriba y abajo. Tiene la botonera de Stellantis, pero con el toque de la X de Jeep de diseño o los faros y parrilla en el aro más bajo. Los asientos son cómodos, en nuestra unidad van calefactados y hay distintas tapicerías a elegir, desde una que simula el neopreno a otra impermeable, recordando ese aspecto de todoterreno.
En cuanto a calidades, bien y ya. Si bien el salpicadero es mullido, o zonas de las puertas y el reposabrazos, hay bastantes plásticos duros por todo el habitáculo, como en el lateral de la consola. Encajan de fábula con la idea de coche sufrido que aguanta bien el trote familiar… pero nada hace pensar que estás en un SUV premium.

El ejemplo perfecto de enfoque de uso intensivo lo dan las alfombrillas de goma, material que también se usa dos repisas en el salpicadero y en los mandos que tocas, que a mi me encanta. Tanto el del volumen como, ya en la consola, el de los modos de conducción –reminiscencia del Jeep Wrangler– o la ruleta del cambio.
Esa consola es muy práctica y bien pensada para el uso diario. Incluye zona para dejar objetos tras una persiana, en la parte delantera, donde van un par de reposabebidas y un par de tomas USB-C. También tenemos base de carga inalámbrica justo delante del reposabrazos, que esconde un cofre de almacenamiento.

A las plazas traseras se accede fenomenal a través de unas puertas de grandes dimensiones. Hay un espacio correcto para las piernas y cabeza incluso para gente que supere el 1,90. Y ojo, que también hay un buen espacio en anchura. He llevado estos días los dos alzadores que acostumbro y un adulto no muy gordo cabe bien entre ellos. Por ponerle una pega, la banqueta es algo corta y el respaldo va bastante vertical.
De nuevo acabados sufridos, alfombrillas de goma y enfoque práctico, como demuestran los dos espacios para dejar objetos al final de la consola. Salidas de la climatización sobre ellos y entre ambos dos tomas USB-C y una de 12 voltios.
Maletero: aquí sí juega fuerte
El maletero es uno de los grandes argumentos de compra del Jeep Compass. Anuncia 541 litros de capacidad. Esto lo coloca entre los mejores del segmento por volumen y también por sus formas, muy cúbicas y fáciles de aprovechar.

Es algo menos que un Kia Sportage pero algo más que un Volkswagen Tiguan. La boca de carga es amplia y el portón puede contar con accionamiento eléctrico. El borde queda algo alto, pero al menos el piso puede quedar enrasado con él si lo pones en la posición más alta. Colocándolo ahí queda un gran doble fondo, donde incluso podría caber una rueda de emergencia en la versión híbrida ligera.

No faltan argollas para fijar la carga y puntos de luz a ambos lados, algo de agradecer. Es posible abatir los respaldos de los asientos traseros para ganar capacidad. Están divididos en tres partes, en proporción 40:20:40 y cuando los abates queda un espacio de 1.560 litros, prácticamente plano, ideal para bicis, equipaje grande o lo que toque.
Motor: oferta ECO y CERO, poca chispa en el MHEV
Vamos ahora a ver lo que hay bajo el capó: La gama de motores del Compass 2026 es 100% electrificada y compartida con otros modelos de Stellantis. Se lanza con uno 100% eléctrico de 213 CV y batería de 74 kWh con el que anuncia 477 km de autonomía según el ciclo WLTP. Equivalente al Peugeot e-3008 que probamos hace un tiempo. Llegará más tarde una versión con mayor batería (97 kWh) y hasta 650 km de autonomía y una versión 4×4 de 375 CV con dos motores y la batería grande.

Si no quieres depender siempre de enchufe tienes el PHEV de 225 CV. Combina un 1.6 de gasolina de 150 CV con otro eléctrico de 125 CV, batería de 21 kWh y 90 km de autonomía eléctrica. Pronto vendrás al canal un coche con esa mecánica. O el de acceso, el conocido MHEV 48V de 145 CV.
Combina el conocido 1.2 turbo tricilíndrico de gasolina con 136 CV con un pequeño motor eléctrico de 29 CV, una batería de 0,89 kWh. Se asocia al cambio automático de doble embrague de seis marchas, siempre con tracción delantera.

Prestaciones (y esto lo digo muy a menudo), nada estimulantes pero suficientes: completa el 0 a 100 km/h en 10,3 segundos y alcanza 188 km/h. Anuncia 5,9 l/100 km de consumo, que no está mal teniendo en cuenta sus formas y que pesa 1.635 kg. Hora de ver cómo va en marcha.
Comportamiento: cómodo, poco aventurero
En marcha, el Compass MHEV es, ante todo, un coche cómodo: la suspensión tira a blanda, filtra correctamente baches y juntas y el aislamiento acústico está bastante trabajado. En autopista y en uso diario es un SUV agradable, de esos con los que puedes hacer muchos kilómetros sin acabar cansado.

La dirección tiene un tacto correcto, algo filtrado pero suficientemente preciso, y el guiado es bueno incluso en carreteras revirada. Hay que tener en cuenta que con 20 cm de altura libre al suelo y recorridos de suspensión generosos, el coche balancea más que algunos rivales. Se nota progreso respecto al anterior, pero no llega al nivel de eficacia dinámica de otros rivales: su prioridad es el confort, no el tiempo por vuelta.
Mi gran duda era el motor. Y creo que acertaba porque es quizá el punto más criticable del conjunto: en ciudad y a ritmos tranquilos se defiende. Pero si pides algo más, el cambio automático es algo lento, las transiciones entre motor térmico y eléctrico no siempre son finas y cuando le pides un adelantamiento decidido, falta empuje y el sonido típico del tricilíndrico se hace notar.

El mando Select Terrain permite elegir el programa de conducción (Sport, Automático (se dispone del 90 % de potencia), Arena/barro y Nieve (80 % de la potencia. Con esos modos y neumáticos adecuados, cualquier Compass 4×2 y sus 20 cm de altura va sobrado para la típica pista ocasional o la subida a la sierra con algo de nieve.
Y en cuanto a consumos, el sistema de Stellantis está a medio camino entre un mild hybrid clásico y un híbrido “de verdad”. puede moverse unos pocos metros solo en eléctrico, en maniobras o llaneando con muy poca carga de acelerador, pero la parte eléctrica tiene bastante menos protagonismo que en un híbrido: manda la gasolina y el eléctrico hace de escudero.

Ojo, he logrado consumos muy bajos rodando tranquilo, en el entorno de los 5,5 l/100 km. Eso sí, en autovía a ritmos normales y cargado superas los 7,5 l/100. Mejora al anterior (mi vecina tenía el gasolina y lo vendió por los altos consumos), pero a pesar de la etiqueta ECO no es tan eficiente como un híbrido convencional.
Opinión coches.com: no falla, pero no brilla
Resumiendo: el Jeep Compass 2026 me ha parecido un coche amplio, cómodo, de buen maletero y con un interior bien resuelto a la hora de integrar la tecnología y no te sientas abrumado. Muchas marcas deberían aprender de ello. Su gama mecánica es moderna, con opciones con etiqueta ECO y CERO que hace que, como herramienta familiar, funciona francamente bien.
El problema es cuando miras alrededor. Por el precio de este híbrido compites con RAV4, Sportage o Tucson, híbridos muy afinados y, por lo que cuesta un Compass eléctrico, cercano a los 50.00 euros ya te metes en territorio Tesla Model Y, Skoda Enyaq o Renault Scenic E-Tech, que ofrecen más tecnología o más eficiencia.

Este Jeep Compass MHEV puede ser una compra lógica si te gusta la imagen y si conduces tranquilo... o valoras confort por encima de las prestaciones. Eso sí, si quieres reacciones más vivas, la mejor relación precio/producto del segmento… este coche se queda a medio camino. Hace casi todo bien, falla en pocas cosas, pero no brilla en nada, y en un mercado tan saturado eso puede ser su mayor hándicap.
Fuera del asfalto se defiende para ser un tracción delantera, pero si quieres algo más serio ya toca esperar al eléctrico más potente. Eso, para una marca como Jeep y, sobre todo, para sus fans más acérrimos, sabe a poco. De todos modos, los descuentos siempre van a jugar a favor de atraer a más público.
- Imagen muy conseguida
- Interior bien resuelto y gran maletero
- Gama mecánica es moderna
- Precio demasiado elevado para sus prestaciones
- Motor correcto, pero superado por otros híbridos
- Sin versiones con tracción total
Jeep Compass Hybrid: prueba a fondo de un coche que hace casi todo bien, pero no brilla en nada. Galería de fotos
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