Cuando vimos los tipos de motores según la distribución de sus cilindros, uno que destacaba era el motor bóxer. Esta disposición de cilindros opuestos no es tan popular como los cilindros en línea o los que van en V. Sin embargo, no se puede concebir la historia de una marca como Porsche sin esta mecánica. El bóxer de seis cilindros ha sido el elemento por excelencia de los de Stuttgart, siendo utilizado por la mayoría de modelos en el pasado y en la actualidad.

Para rendirle homenaje y explicar el porqué de su utilización han realizado un vídeo que explica las ventajas de esta mecánica. Para comentarlo cuentan con la presencia de dos invitados de nivel como son Hans Mezger (responsable de motores desde el Porsche 908) y Jean Pierre Kraemer (presentador y fundador de JP Performance). Dos expertos que explican a la perfección los puntos fuertes de los motores bóxer.

Empiezan por su construcción, más plana que en otros tipos de motor, lo que permite que tenga un centro de gravedad muy bajo y un peso reducido. Otra de las claves de la mecánica bóxer es el turbo de geometría variable, que en la actualidad permite una respuesta rápida y eficaz. Una característica principal de Porsche es que el motor está situado en posición trasera, justo por detrás del eje y de esta forma se consigue una buena distribución de pesos que ayuda en el paso por curva.

La disposición de los cilindros a ambos lados hace que el reparto de masas quede equilibrado, sin ser necesario el uso de otros elementos. Probablemente este enfrentamiento fue el que dio nombre al bóxer. En primer lugar se hace referencia a la silueta de los coches, algo que solo se podría conseguir con un motor de este tipo. Toman como ejemplo al mítico Porsche 959, que parece hecho alrededor de esa mecánica que le representa.

Fuente: Porsche

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