Dar cera, pulir cera, esa es la clave. Los agentes externos -y más si el coche duerme en la calle-, los lavados inadecuados, la lluvia ácida etc, van a deteriorar la pintura. Aunque ahora sean más resistentes, además de la climatología, los excrementos de nuestros amigos voladores hacen que se produzca un envejecimiento externo prematuro. Para devolver el brillo perdido, te habrás dado cuenta de que no basta con lavarlo. Si no quieres -o no puedes- delegar la tarea a un profesional y lo vas a hacer tú mismo/a, debes centrar el proceso en el pulido y en un movimiento digno del aprendiz del señor Miyagi. O si no, hacerlo con una pulidora, que siempre dará mejores resultados y de manera más rápida.

Antes de comenzar a pulir, debes elegir el “polish” o pulimento adecuado. Ha de ser un líquido cremoso y no una masa espesa que después no pueda ser retirada. Este compuesto está formado por partículas microabrasivas que se encargan de eliminar las imperfecciones de la superficie, por lo que elegir un buen producto es la mitad del camino para lograr buenos resultados. Existen tres tipos con diferente nivel de abrasividad: para una pintura muy deteriorada, para una pintura con deterioro medio y para el acabado final.

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La otra parte radica en la técnica. Un truco para no liarla demasiado en la administración del producto es observar el estado de la pintura según se va aplicando, para racionarla y no quedarte sin nada antes de terminar.

Los pasos que has de seguir para pulir a mano, sin llegar a la profesionalidad del mundo detailing, son los siguientes:

  1. Limpiar la carrocería: imprescindible. Se debe pasar un paño limpio y, opcionalmente usar un producto de limpieza rápida.
  2. Esponja de pulido: tras evaluar el estado de la pintura, hay que aplicar el producto por un lado de la esponja.
  3. Extender: el producto se debe aplicar con movimientos longitudinales, aplicando poca presión al principio y luego aumentándola mientras se extiende. Si se aplica demasiada presión conseguiremos rayar
  4. Paño de microfibras: con cuidado, eliminar los restos del pulimento con un paño especial. Cuando se empieza a secar, es hora de retirarlo.
  5. Tratamiento final: tras administrar un pulimento abrasivo, utiliza uno más fino para el tratamiento final.
  6. Repite el proceso: vuelve a pulir hasta que vayan desapareciendo las imperfecciones, pero cuidado, no es recomendable pulir más allá de la mitad de la capa del barniz, ya que contiene elementos protectores ultravioletas para la capa de color.

El espesor de la pintura está diseñado para soportar un pulido cada 6 meses durante más de 10 años. Sin embargo, este proceso no elimina arañazos profundos, ya que estos llegan a la imprimación (como el arañazo de una llave). Y si la neblina se ha instalado en los faros, aquí tienes unos consejos para pulir los faros.

 

Fuentes: Autopista, Forodetalles

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