Híbridos, híbridos y más híbridos. El motor de combustión interna comienza a ver seriamente afectada su continuidad en el panorama automovilístico. La hibridación es el camino a seguir para que estos propulsores puedan mejorar su eficiencia energética. No solo aporta una reducción en el consumo y las emisiones, también ayuda a incrementar las prestaciones y la velocidad de respuesta.

Es por ello por lo que cada vez más fabricantes apuestan por ofrecen en sus gamas coches híbridos. Sin embargo, tan solo escuchamos “híbridos”, y luego, a la hora de buscar uno, nos damos de bruces con que hay varios tipos. Tenemos los híbridos combinados (los más comunes), los híbridos enchufables, los híbridos en serie (también conocidos como eléctricos de autonomía extendida) y, más recientemente, los microhíbridos y Mild-Hybrid.

BMW 530e iPerformance (PHEV)

Los híbridos, independientemente la clase que sean, no deben confundirse con los coches que pueden funcionar con dos combustibles diferentes (gasolina y GLP/GNC, por ejemplo), ni tampoco con los que utilizan una pila de combustible (hidrógeno). Estos últimos tienen un solo motor, el eléctrico. Por tanto, cuando hablamos de vehículos híbridos nos referimos a todos aquellos que emplean un motor de combustión térmica en combinación con uno eléctrico.

Partiendo de esta premisa, son muchos los fabricantes que exploran con las distintas configuraciones a las que se puede acoger la hibridación. Puede servir tanto para ayudar a los servicios electrónicos del coche y reducir sensiblemente el consumo de gasolina, como para no depender apenas del bloque térmico y comportarse casi como un automóvil eléctrico puro. A la hora de decidirse por un híbrido (y cualquier otro coche), conviene saber lo que nos ofrece cada uno.

Microhíbrido y Mild Hybrid (MHEV)

Audi A8 TDI Mild-Hybrid
Audi A8 TDI Mild-Hybrid (MHEV)

Los coches microhíbridos y Mild Hybrid o híbridos suaves (MHEV) emplean una batería de mayor capacidad (normalmente de 12 o 48 V) que almacena energía cinética en su interior. No puede impulsar al coche por sí mismo de forma completamente eléctrica. La función de estos sistemas de ofrecer una opción de hibridación asequible que ayude a reducir el estrés del motor ayudándolo a arrancar o deteniéndolo antes de tiempo.

Gracias a esta tecnología, un coche microhíbrido puede reducir sensiblemente las emisiones de gases de escape (entorno a un 15% en el caso del CO2) y el consumo de combustible. Su eficacia está enfocada al ámbito urbano, donde se producen múltiples arranques y paradas. En carretera abierta, su función práctica queda relegada a suministrar energía a los dispositivos electrónicos del coche.

En el caso de los Mild Hybrid (de 48 a 160 V), pueden proporcionar un aporte de energía extra ante la demanda instantánea de potencia (asistencia de par). La asistencia de este sistema ayuda a reducir las emisiones de CO2 en un 25%.

Bajo estas líneas se puede ver qué funciones realiza este tipo de hibridación.

  • Función Start/Stop: Sí
  • Asistencia de par eléctrico: Sí
  • Frenada regenerativa: Sí
  • Modo eléctrico puro: No
  • Recarga de batería en circulación: No
  • Recarga de batería en toma de corriente: No

Híbrido combinado (HEV)

Toyota Yaris Hybrid
Toyota Yaris Hybrid

También conocidos como híbridos puros o, simplemente, “normales”. Son los que más han proliferado en nuestras carreteras, dado que se comportan como un coche de combustión tradicional. Es decir, no hace falta enchufar el coche a ninguna toma de corriente y los repostajes se hacen igual que siempre. Sin embargo, el motor eléctrico de este tipo de híbridos es lo suficientemente potente para mover el vehículo por sí mismo.

El híbrido combinado puede funcionar como un eléctrico puro, donde el motor de gasolina ni pincha ni corta a la hora de mover las ruedas. Sin embargo, en la mayoría de casos, es una tecnología destinada especialmente a su uso por la urbe. Si pedimos una fuerte aceleración o una velocidad de circulación de tres cifras, el motor térmico entrará en funcionamiento. El ahorro de combustible se hace especialmente notorio en los cortos recorridos, y el consumo de C02 se reduce en un 35%.

  • Función Start/Stop: Sí
  • Asistencia de par eléctrico: Sí
  • Frenada regenerativa: Sí
  • Modo eléctrico puro: Sí
  • Recarga de batería en circulación: Sí
  • Recarga de batería en toma de corriente: No

Híbrido enchufable (PHEV)

Peugeot 508 SW Plug-In Hybrid (PHEV)

En los vehículos híbridos enchufables (PHEV), el motor eléctrico adquiere casi todo el protagonismo. De hecho, las baterías son hasta 10 veces más grandes que en un híbrido combinado. Consecuentemente, al haber más energía para almacenar, se puede rodar a una velocidad mayor sin necesidad de consumir ni una sola gota de combustible, así como disponer de una aceleración más contundente a base de electricidad pura y dura.

Aun así, el motor de combustión sigue siendo necesario. Sin él, no se podrían alcanzar los valores de potencia máxima. Cuando la demandamos, es este bloque quien se encarga de suministrar los caballos de vapor y newton-metro adicionales. A velocidades de autovía se comportan como cualquier otro eléctrico, y tan solo entrará el motor de gasolina cuando se exijan las máximas prestaciones al coche.

Frente a un eléctrico puro, el híbrido enchufable puede recargarse más rápido. Sobre un coche convencional, ahorra bastante combustible en distancias cortas, aunque pasados los 50 o 60 kilómetros el beneficio se equipara a los de un híbrido convencional. Y aunque reúne las bondades y ventajas de un híbrido puro y de un coche cero emisiones, presenta algunos inconvenientes que los puede hacer antieconómicos.

Mitsubishi Outlander PHEV

Para medias y largas distancias, los híbridos enchufables no son la opción ideal: son más caros y no más eficientes que un modelo HEV. Su elevado coste de adquisición también los hace difíciles de amortizar. Necesitan ser cargados diariamente, y aunque pueden funcionar solo con combustible, el elevado peso del vehículo y su tamaño lo haría muy ineficiente. Además, recargar las baterías puede tomar hasta cinco horas, dependiendo de la infraestructura eléctrica.

  • Función Start/Stop: Sí
  • Asistencia de par eléctrico: Sí
  • Frenada regenerativa: Sí
  • Modo eléctrico puro: Sí
  • Recarga de batería en circulación: Sí
  • Recarga de batería en toma de corriente: Sí

Híbrido en serie/Eléctrico de autonomía extendida

BMW i3

Similar a un híbrido enchufable. El motor eléctrico domina sobre el térmico, pero a diferencia de estos últimos, el propulsor de gasolina tan solo entra en funcionamiento cuando la batería ha agotado por completo su energía. Es decir, es un coche que siempre se comporta como un eléctrico, pero que utiliza un motor de combustión para extender su autonomía. Las ventajas y desventajas también son prácticamente las mismas.

  • Función Start/Stop: Sí
  • Asistencia de par eléctrico: Sí
  • Frenada regenerativa: Sí
  • Modo eléctrico puro: Sí
  • Recarga de batería en circulación: Sí
  • Recarga de batería en toma de corriente: Sí

Como todo en la vida, adquirir un híbrido tiene sus puntos a favor y en contra. Por un lado, conseguimos una mecánica mucho más eficiente. El sistema eléctrico aporta un par motor inmediato, puede recuperar energía durante las frenadas y se puede montar un motor de combustión más pequeño que no necesite estar sometido a un gran estrés. Además, teniendo en cuenta las restricciones existentes (y las que quedan por llegar), los vehículos híbridos se benefician de la etiqueta ECO de la DGT y sus correspondientes ventajas.

Por contra, hibridar un coche añade más peso al conjunto. Un peso que repercute en el precio de esta tecnología al pasar por caja. Comprar un híbrido siempre supone un desembolso más elevado que su homólogo diésel o gasolina, pero también es más económico que un eléctrico puro. Están justo a medio camino entre la tradición y el futuro. Si buscas un híbrido, indaga en sus características para ver cuál se ajusta más a tus necesidades.

Fuentes: Motor.es, Autoblog, Autofácil,

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