Si hay un segmento que se salva de la crisis de ventas de coches nuevos, ese es el de los SUV (Sport Utility Vehicle). No nos referimos a los auténticos todoterreno, sino a esos coches que tanto se parecen a ellos… pero sin sus capacidades offroad. Empecemos con un poco de historia. Los todoterreno surgieron en el ejército, con el Jeep durante la Segunda Guerra Mundial. Poco después se lanzaron al mercado míticos coches, como el Land Rover Defender, Mercedes Clase G o Toyota Land Cruiser, coches que podían (y pueden) con casi cualquier obstáculo obstáculo que se encontrasen. Servían a la perfección en actividades agrarias, forestales, ganadera, obras públicas o mineras.

Pero su estética intimidatoria y la sensación de seguridad al volante al ir sobreelevado empezó a ganar adeptos. Poco importaba que fuesen más incómodos, gastasen más combustible, cambiar una rueda costase el doble que en un vehículo normal… y que en realidad fuesen más inseguros ya que su centro de gravedad es mucho más alto… y que, al pesar más, tardan más en frenar. Es más, aunque la gente tiene mejor visión hacia delante gracias a la altura, su visibilidad es netamente inferior en todos los demás ángulos.

Prueba extrema de que el asfalto no es el lugar más adecuado para una carrocería todoterreno

Las marcas empezaron a ver que, además los compradores no utilizaban aquellos enormes neumáticos de tacos, la suspensión reforzada o la tracción a las cuatro ruedas con diferenciales bloqueables y caja reductora. La gran mayoría de kilómetros se recorrían sobre asfalto y, a lo sumo, durante el fin de semana se recorría una pista de tierra en una excursión que, casi siempre, podría afrontar sin problemas un coche convencional. Fue entonces cuando las marcas comenzaron a eliminar todos los sistemas que convertían a los todoterreno en coches con cualidades especiales… pero manteniendo las carrocerías que tanto gustaban. Nacían así los SUV, todoterrenos por fuera, turismos por dentro.

Los SUV como coches familiares

Hace un par de décadas las familias abandonaron las berlinas para optar por los monovolúmenes y monovolúmenes compactos (MPV). En ellos, la altura proporcionaba más comodidad y el interior era versátil, al mismo tiempo que tenía unas medidas contenidas que ayudaban a realizar maniobras urbanas. Pero aquellos monovolúmenes tenían un hándicap: Como un coche alto no suele dar un buen resultado estético, no suelen ser visualmente atractivos.  Y las marcas encontraron en los SUV un filón de ventas que todavía explota… aunque en numerosas ocasiones no sean los modelos más recomendables ni la compra más racional.

Renault Megane Scenic, el coche que inició el segmento de los monovolúmenes compactos en 1996

En los monovolúmenes y los MPV se gana una postura de conducción elevada y se puede subir y bajar del coche con más facilidad. Es algo tremendamente útil a la hora de subir y bajar a los niños en sus sillas, sin tener que agacharse demasiado. Los SUV también cumplen con esta máxima. Pero su interior no suele ser tan modular y versátil como el de los monovolúmenes (ni la tercera fila de asientos tan amplia) y los maleteros son más pequeños a igualdad de tamaño del vehículo. Llegados a este punto, hay dos únicos motivos para elegir un SUV: estética o cualidades offroad.

Hoy en día la oferta es más variada que nunca. De los diez modelos que había en el mercado en 2010 hemos pasado a 19 modelos… y pronto llegarán más. Podemos encontrar SUV de todos los tamaños, con bastantes, algunas… o nula capacidad para circular fuera de pista. En esta breve guía vamos a intentar ver qué opciones son recomendables en función de las necesidades de cada conductor… aunque es posible que, al final, la compra se decida por lo llamativo de una carrocería.

¿Tracción 4×2 o 4X4?

Aunque la mayoría de las ventas SUV son de modelos de tracción 4×2, la gran mayoría tiene la posibilidad de montar tracción total 4×4. Esto aporta un plus de seguridad en situaciones de baja adherencia y la posibilidad de rodar por pistas no asfaltadas, siempre que no sean muy complicadas.

¿Has pensado en el mantenimiento?

A la hora de realizar una compra sensata, fuera de toda. Los SUV son vehículos más grandes y pesados que coches convencionales que ofrecen espacio interior y maletero semejante. A eso se añade una peor aerodinámica. El resultado, un mayor consumo, que todavía se verá más penalizado si monta tracción total, ya que la mecánica debe hacer más esfuerzo al mover cuatro ruedas en lugar de dos.

Además, no debe olvidarse uno de los neumáticos, el elemento de seguridad más importante ya que es el único elemento del coche en contacto directo con la carretera. En un vehículo capaz de rodar fuera del asfalto, hay que optar por neumáticos mixtos, que pierden algo de eficacia cuando ruedan en asfalto. Además son más grandes y más caros que los de un vehículo convencional, ya que van montados en llantas mucho mayores.

¿Quién debería comprar un SUV?

Viendo estos condicionantes, parece que nadie debería comprarse un SUV. Tampoco es eso. Los fabricantes los han posicionado como vehículos enfocados al ocio, para personas jóvenes y activas (de ahí su éxito, a ver quién es el guapo que no quiere ser un joven activo). Además, otorgan un cierto nivel de estatus, ya que siempre se ha relacionado los coches grandes con una mejor situación económica.

Son vehículos adecuados para familias no demasiado grandes que viajen con poco equipaje. Y su tracción 4×4 es realmente útil cuando se utiliza el coche a menudo fuera de pistas asfaltadas, donde necesitas la máxima adherencia. Si esa tracción total es realmente necesaria, son una buena opción de compra. Si, como la gran mayoría de los compradores, se opta por la tracción 4×2, la compra pierde parte de su sentido. Habrá caminos que se pueden sortear mejor con un coche así, con mayor distancia libre al suelo y un ángulo de ataque mejor que un turismo, pero para eso existen los crossover. Entremos ahora a ver esas opciones.

¿Qué opciones tengo?

Ya lo decíamos al principio del artículo. El segmento de los todocaminos compactos sigue creciendo en Europa. Entre 2008 y 2012 acumularon un aumento de ventas del 18 %. Si en 2010 había 10 opciones a elegir, ahora son 19 los modelos que se comercializan. Pero la gran mayoría de los compradores no entiende de segmentaciones, así que hemos optado por separar los diferentes modelos en función de sus aptitudes para moverse fuera del asfalto:

Todoterreno

Son los vehículos originarios, para circular por terrenos complicados, con una orografía difícil. Eso se logra gracias a tecnologías como la tracción total, caja de cambios con reductora, suspensión elevada, bajos reforzados, ruedas de perfil más alto con menor presión de inflado, un ángulo de ataque mayor para poder abordar desniveles y otras ayudas electrónicas.

Son perfectos para moverse por el campo sin temor a quedarse tirado. Eso sí, nunca serán tan cómodos en carretera como un turismo y su manteniminto será más caro. Hay numerosas opciones en el mercado pese a la tendencia Land Rover Defender, Range Rover, Toyota Land Cruiser, Mitsubishi Montero, el Nissan X-Trail, Mercedes Clase G o Jeep Wrangler.

Pick up

Son aquellos todoterreno especializados que cuentan con un maletero abierto (muchos cuentan con la posibilidad decerrarlo). Resultan los mejores para cargas de trabajo o para practicar actividades al aire libre que requieran transportar cosas muy pesadas que se puedan manchar (quads, motos, ect). Pueden tener cabina sencilla (dos plazas) o doble (con dos filas de asientos). En el mercado español se venden modelos como el Volkswagen Amarok, Nissan Navara, Mitsubishi L200 o Isuzu D-Max, por ejemplo.

Todocamino

Así se llama en castellano a los SUV. Como hemos visto, parecen todoterrenos (por su forma y su suspensión más alta), pero se construyen como turismos. Es decir. En lugar de chasis de largueros (para dar más robustez a la carocería) tienen chasis monocasco. No todos tienen tracción total (o no es permanente). Y uando la tienen, la mayor parte de la potencia se envía a las ruedas delanteras, como la gran mayoría de vehículos, ya que están destinados para circular principalmente por carretera.

Es, como decíamos, el segmento de moda, con una oferta tan amplia que ya debería subdividirse por tamaños. La batalla por ofrecer el mejor precio ha llevado a que cada vez tengan menos características todoterreno, para abaratar costes… y se acaban quedando sólo con la estética campera. De acuerdo con que, en una gran mayoría de los casos, el cliente no precisa de complicados sistemas de tracción total (con unas ayudas electrónicas bastan) o refuerzos para que el chasis no se doble en zonas de orografía compleja. Pero como veíamos antes, tienen sus problemas.

El Nissan Qashqai inició este segmento y es el referente por ventas. Ahí también se encuadran modelos como el Mitsubishi ASX, Hyundai ix35 o Kia Sportage.

En un nivel superior de precio y tamaño tenemos al Volkswagen Tiguan, Mazda CX-5, Ford Kuga, Audi Q3, BMW X1, Subaru XV, Kia Sorento, Toyota RAV4, BMW X3, Audi Q5, Mercedes Clase M, Jeep Cherokee, Honda CR-V, Infiniti FX, Range Rover Evoque, Mitsubishi Outlander… Por lo general, a mayor precio, mejores aptitudes tienen para circular fuera del asfalto.

Si, por el contrario, se busca algo más pequeño, están los MINI SUV, un segemnto donde Nissan espera repetir con el Nissan Juke la fórmula de éxito del Qashqai. Todavía no cuenta con rivales claros, ya que los Chevrolet Trax y Opel Mokka son algo mayores en tamaño, así como el futuro Ford EcoSport.

Crossover

Son coches basados en un turismo normal (utilitario, compacto, berlina) que en origen no tenía capacidades offroad. Sin embargo, han sido modificado con una suspensión algo más alta, defensas reforzadas para circular por caminos con más facilidad y en ocasiones con tracción total.

Ejemplos de este tipo de vehículos pueden ser el Audi A4 Allroad, el A6 Allroad, Volvo XC70 (misma altura al suelo que un Land Rover Freelander 2), Volkswagen Passat Alltrack, Altea Freetrack (este último tiene carrocería monovolumen, mientras el resto son turismos de carrocería familiar). El comportamiento en carretera es mucho mejor que los SUV y, los basados en familiares, tienen más espacio y maletero que ellos.

El Subaru Forester es el más claro ejemplo de la tendencia actual. En su origen, 1997, Se trataba de un crossover, un coche familiar ligeramente elevado, muy apto. Su estética, claramente de familiar, ha cambiado para acercarse a la de un todoterreno, cada vez más alto, pero sus aptitudes fuera del asfalto son similares.

Fuentes: Motorpasión, Auto10, Autoblog, Diariomotor

5 COMENTARIOS

  1. Me falta un sector al que pertenecen los hachback todocamino como el Fiat Panda 4×4 y otros mini todoterreno. Por lo demás me a gustado el artículo, gracias y espero que te inspire uno nuevo mi aportación (sobretodo el tema de consumo y mantenimiento cambia bastante).

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